domingo, 3 de noviembre de 2013

Jesús de Nazaret es Jehová, Dios de los Hebreos

Hay personas que intentan en­señarnos que aun cuando el Señor Jesús sea muy grande y sublime, es todavía más grande y sublime Jehová. Pero veamos ahora qué dicen las Escrituras.
Setecientos años antes del naci­miento de Jesús, el profeta Isaías en sus escritos se refirió a los cuatro oficios de Jehová. Dice en el capítulo 33, versículo 22 y en el capítulo 43, versículo 11 lo si­guiente: "Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestro Legislador, Jehová es nuestro Rey; él nos salvará"... "Yo, yo soy Jehová y fuera de mí no hay Salvador".
Notemos con cuidado: Jehová es Juez, Legislador, Rey y el único Salvador. No cabe duda, es muy grande y sublime. Con esta gran­deza en mente leamos lo que dicen las Sagradas Escrituras sobre Jesús de Nazaret. En primer lugar ¿es Juez Jesús?
"... El Padre no juzga a ninguno, mas todo el juicio lo ha encomen­dado al Hijo" (Juan 5:22). "Pues aquellos tiempos de ignorancia Dios los dejó pasar; mas ahora manda a los hombres, que todos, en todas partes se arrepientan; por cuanto él ha determinado un día en que juzgará al mundo con justicia por un varón a quien él ha designado; de lo cual ha dado certeza a todos los hombres, levantándole de entre los muertos" (Hechos 17:30-31).
Nos informan estos versículos que el Padre ha encomendado todo juicio al Hijo (Jesús) para que todos lo honren de la misma manera que honran al Padre, y además que Dios ha establecido un día en el que juzgará al mundo con justicia por Jesús a quien ha levantado de entre los muertos.
Sigamos con el segundo oficio, el de Legislador. El Señor Jesús de Nazaret dice en Mateo 5:21:"Habéis oído que fue dicho a los antiguos: No matarás; y aquel que matare quedará expuesto al juicio. Mas yo os digo, que todo aquel que se aíra sin causa contra su hermano, quedará expuesto al juicio".
En estas palabras Jesús de Nazaret habló como Legislador, con la misma autoridad como cuando Jehová habló a los israelitas en el monte de Sinaí. El tercer oficio mencionado en los versículos del profeta Isaías es el de Rey, el Rey de los israelitas. ¿Dicen las Escrituras semejantes palabras acerca de Jesús? Sí, antes de su naci­miento el ángel Gabriel, enviado de Dios, le dijo a la virgen María las siguientes palabras tocante al naci­miento y reinado de Jesús como Rey:"¡No temas, María; porque has hallado favor con Dios! He aquí que concebirás en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS. El será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David: Y reinará sobre la casa de Jacob eternamente; y de su reino no habrá fin" (Lucas 1:30-33).
Unos setenta años más tarde, el apóstol Pablo escribió referente a la extensión y la grandeza del poder de su reino en su carta a la iglesia en Filipos:"Por lo cual Dios también le ha ensalzado soberanamente, y le ha dado nombre que es sobre todo nombre; para que, en el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, tanto de lo celestial, como de lo terrenal y de lo infernal; y toda lengua confiese que Jesucristo es SEÑOR para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2:9-11).
También el apóstol Juan, en el libro de Apocalipsis, más de una vez, escribe de Jesús como Rey:"Y de Jesucristo, que es el fiel testigo, y el primogénito de entre los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra" (Apocalipsis 1:5). "Sobre su muslo tiene este nombre escrito: REY DE LOS REYES, Y SEÑOR DE LOS SE­ÑORES" (Apocalipsis 19:16).
¡Las mismas cosas, dichas de Jehová Dios de los Hebreos en el Antiguo Testamento, se dicen de Jesús de Nazaret en el Nuevo Testa­mento!
El cuarto oficio de Jehová men­cionado por Isaías es el de Salvador:"Yo, yo soy Jehová, y fuera de mí no hay Salvador" (Isaías 43:11).
¡Abriendo el Nuevo Testamento leemos lo mismo dicho del Señor Jesús, Jesús de Nazaret!
"Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien crucificasteis, a quien Dios resucitó de entre los muertos, y por virtud del mismo, éste se presenta delante de vosotros sano... y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos" (Hechos 4:10-12).
Ya que es cierto que aparte de Jehová no hay salvación, y que en ningún otro la hay sino en Jesús, se da por entendido que Él es Jehová Dios de los hebreos.
Pues bien, Jesús y Jehová son una misma persona y en Él se han cum­plido personalmente las profecías de Isaías 33:22 y 43:11. Son muchos los testimonios dados por las Escri­turas que confirman esta perfecta identificación. Quiera Dios que estos versículos hayan sido de ayuda y constituyan el antídoto contra ciertas doctrinas erróneas que circulan por todas partes.
(Las citas bíblicas son de la Versión Moderna.)

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