Mostrando entradas con la etiqueta Extractos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Extractos. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de noviembre de 2021

ADVIRTIENDO A OTROS DEL PELIGRO


«¿Has oído las noticias?» Las personas te hacen a menudo esta pregunta, y luego pasan a darte las últimas noticias. Es maravilloso recibir buenas nuevas, pero muchas veces tenemos que recibir tam­bién malas noticias. A veces las noticias que recibimos pueden ser como una advertencia de un peligro que puede sobrevenir.

Las hormigas se comunican entre sí las buenas noticias, pero también se advierten de los peligros. Tienen una manera de adver­tir a las otras acerca de cuándo hay un peligro inminente, aunque no sepan cómo hablar. Primero, tienen que saber qué hormigas son extrañas al hormiguero, y cuáles pertenecen a él. Tocan antenas con las otras cuando se alejan del hormiguero, y cuando vuelven a él con comida. Esta es la manera en que una hormiga sabe que va en el camino correcto a su propio hormiguero. Una hormiga que no está en el camino correcto es rápidamente advertida por otra de que está cometiendo una equivocación.

Las hormigas cortadoras de hojas emiten verdaderos sonidos de alarma. […] El sonido es como un chi­llido, y es suficientemente fuerte como para que una persona que está a dos metros de distancia lo pueda oír.

En Brasil, una cierta especie de hormiga hace su nido en la caña de bambú. Hace unos breves y agudos sonidos similares a golpes sobre metal...

Las hormigas madereras de América del Norte desprenden un olor como advertencia. Emplean este olor cuando hay problemas y parece que hay algún peligro para el hormiguero. Tan pronto como una hormiga vecina nota el olor, acude a ayudar a la hormiga que está en peligro.

[…]

 

Sabias advertencias para los creyentes

Los creyentes necesitan «mantenerse en contacto» entre sí. Las hormigas nos enseñan esta verdad por la forma en que se man­tienen constantemente en contacto para no apartarse del buen ca­mino. La Palabra de Dios nos instruye a que nos reunamos con otros creyentes a fin de alentarnos unos a otros, Hebreos 10:25, para ayudarnos mutuamente y para amarnos los unos a los otros, Hebreos 3:13; 10:24.

Todos tenemos que ser advertidos del peligro de «extraviamos del camino». Nos «extraviamos del camino» cuando malgastamos nuestro tiempo en cosas carentes de valor. Deberíamos tener cui­dado acerca de cómo vivimos, y deberíamos intentar aprovechar al máximo todas las oportunidades que tenemos, Efesios 5:15,16. La vida es corta, y necesitamos emplear sabiamente cada día, Salmo 90:12.

Podemos también «extraviamos» cuando nuestro amor por Cristo no es el mismo del principio. Puede que estemos activos sir­viendo al Señor, pero no estamos haciendo nuestra obra porque le amamos. Puede que estemos haciendo cosas para complacer a los demás o para que alguien nos felicite por el buen trabajo que estamos haciendo. Mucho de lo que hacemos carecerá de todo va­lor, a no ser que lo hagamos para agradar al Señor. Él quiere que le amemos sobre todas las cosas, Apocalipsis 2:2-5, Mateo 22:37.

           

Sabias advertencias para los incrédulos

En tiempos bíblicos había dos maneras diferentes en que los hombres empleaban una torre de vigilancia. 1) Edificaban torres para proteger sus huertos, ganados y rebaños de las fieras y de bandidos, 2 Crónicas 26:10. 2) Empleaban una torre de vigilancia para ayudar a proteger una ciudad del enemigo, 2 Reyes 9:17,18.

Solía situarse un vigilante en una torre, y su función era adver­tir a los habitantes de la ciudad cuando un enemigo llegara a atacar­los. A veces un guarda perezoso y dormilón no desempeñaba su trabajo y no advertía a la gente del peligro. Cuando esto sucedía, era considerado culpable de la muerte de la gente de aquella ciu­dad. Pero en otras ocasiones el guarda advertía diligentemente a los habitantes de la ciudad, y ellos no le hacían caso. En este caso, la gente era culpable de su propia muerte, Ezequiel 33:1-6.

[…] el apóstol Pablo fue también como un guarda para Dios. Dios primero tuvo que transformarle, para que dejara de ser enemigo, Hechos 9. Luego le dio la tarea de advertir a otros y de decirles cómo podrían reconciliarse con Dios, 2 Corin­tios 5:18,19, por medio del Señor Jesucristo, 2 Corintios 5:17...

Adela de Letkeman, Las asombrosas hormigas, Capítulo 17, extracto


lunes, 25 de octubre de 2021

QUITANDO LAS MALAS HIERVAS Y PODANDO EL HUERTO

 

El huerto de la hormiga crece muy rápidamente, pero también crecen rápido las malas hierbas. Las malas hierbas son introducidas cuando las obreras traen sus hojas cada día. Una por una, las malas hierbas tienen que ser arrancadas de entre las plantas. Las diminu­tas hortelanas subterráneas llevan a cabo esta labor con sus bocas. Son muy cuidadosas para que no queden hierbas malas en el huerto, que lo podrían destruir. También recortan o podan su huerto para que crezca mejor. A veces los investigadores han sa­cado las hormigas fuera de su nido para ver qué sucedería con sus huertos. En poco tiempo los huertos quedan llenos de malas hier­bas.

El alimento que las hormigas crían se parece a un hongo. En la parte superior de cada tallo se encuentra una pequeña bola re­donda. Esta bola redonda es la parte que las hormigas arrancan para comer. Es un alimento que tiene buen sabor y es muy sano. (Contiene vitaminas, proteínas y azúcares.) Las obreras comen estas pequeñas bolas de los hongos y también alimentan con las mismas a la reina y a las larvas. También hubo investigadores que han tratado de cultivar este alimento de hormigas. Han logrado hacer crecer las plantas, pero las pequeñas bolas de los hongos sólo crecen cuando son las hormigas las que cuidan de los mismos.

Un huerto necesita ser cuidado con esmero si se quieren culti­var buenas frutas y hortalizas. Las hormigas son excelentes horte­lanas porque se cuidan de su huerto, matan las malas hierbas y podan las plantas cuando lo necesitan ... y al final consiguen grandes cantidades de buenos alimentos.

En Juan 15:1-17 se menciona otra clase de huerto, un viñedo. El labrador es Dios Padre. Juan se refiere a una vid que crece en este viñedo, y esta vid es una imagen del Señor Jesucristo.

[La vid] es la parte principal de la planta, y es necesaria para sostener los pámpanos en su lugar. Los pám­panos son una imagen de los creyentes. Estos pámpanos están uni­dos a la vid de manera que lleven fruto. Todo fruto espiritual viene como resultado de estar unidos al Señor Jesucristo, que es la vid verdadera, Juan 15:4,5. Una persona que no pertenezca a Cristo no puede dar ningún verdadero fruto para Dios.

El Horticultor Celestial poda su huerto… Él corta las ramas inútiles y mantiene limpia la vid. Lo hace para mostrar a las ramas hacia qué dirección deben crecer, y para cambiarlas de manera que crezcan a su manera y no a la de ellas. […]

Un buen horticultor sabe antes de podar cómo quiere que crez­can las ramas. Los horticultores humanos practican frecuente­mente la poda hasta que aprenden a hacerlo bien, pero nuestro Horticultor Celestial no necesita práctica. ¡Él sabe cómo podar! El conoce la vid y las ramas, y sabe cómo crecerá cada rama después de haber sido podada.       […]

La poda nos habla de cómo Dios corrige cosas en nuestras vidas. Dios puede enseñamos en tiempos de prueba a dejar de hacer cosas inútiles o innecesarias. David dijo que la disciplina de Dios le fue útil porque le enseñó a aprender a obedecer, Salmo 119:67.

            El Horticultor Celestial que poda y corrige, también «ama», He­breos 12:6; Juan 15:9. Es bueno saber que alguien nos ama cuando estamos sufriendo. El Señor Jesús dice que Él nos ama de la misma manera que el Padre le ama a Él. Él quiere que permanezcamos cerca de Él y que gocemos de su amor…

¿Qué clase de fruto deberíamos tener en nuestras vidas? De­beríamos tener el «fruto del Espíritu». La Biblia dice que el verda­dero fruto espiritual [en] Gálatas 5:22,23. El fruto no maduro es generalmente agrio, pero el fruto maduro es dulce al paladar. Las personas ma­duras en las cosas de Dios serán conocidas por su dulzura. Un falso maestro no tendrá el dulce fruto del Espíritu en su vida. Podemos distinguir entre un maestro verdadero y uno falso observando cómo viven, Mateo 7:15-20.


Adela de Letkeman, Cap. 13, Las asombrosas hormigas


domingo, 22 de agosto de 2021

LA NECESIDAD DE AGUA

 


¡Es una cosa seria no tener agua! Las hormigas viven casi en todas partes, incluyendo lugares desérticos. Sin embargo, ¡no viven en medio de un gran desierto donde no haya agua en abso­luto!

Saben que el agua es importante. Debido a esto, intentan man­tener húmedo el aire en el hormiguero... A las hormigas les gusta el aire húmedo porque hace del hormiguero un lugar cómodo para criar a sus pequeños. No pueden siempre lan­zarse a conseguir agua con rapidez, por lo que tienen cuidado al elegir el emplazamiento del hormiguero…

            Algunas hormigas subterráneas llamadas «hormigas madereras» […] salen temprano por la mañana y llevan gotitas de agua de rocío que han caído durante la noche. Llevan estas gotitas de agua a zonas del hormiguero que se están secando…

Las hormigas no son las únicas en saber que el agua es impor­tante. Cada ser vivo necesita agua para vivir. Las plantas, los ani­males y las personas ingieren alimentos y agua. […] Un cuerpo emplea el alimento para fortalecerse, para cre­cer y para repararse, pero sólo puede hacerlo cuando el alimento se mezcla con agua.

            El agua (1) Da vida, (2) Produce energía, (3) Arrastra y sustituye, (4) Refleja la luz y (5) Es tres en uno.

Alguien que acude a Dios por medio del Señor Jesucristo recibe la vida eterna. En aquel momento, el Espíritu Santo acude a vivir dentro de él, Juan 14:17. El Espíritu puede dar satisfacción al más profundo anhelo de una persona, y puede suplir un poder y fuerza continuados que nunca se agotan. Este suministro es como el agua de un manantial que sigue manando y subiendo de la tierra.

El Espíritu Santo nos enseña también una nueva manera de adorar cuando viene a vivir en nuestro interior. La mayor parte de las religiones tienen un santuario o un edificio donde adorar a Dios. Los que creen en el Dios vivo y verdadero no tienen que estar en una ciudad o en un edificio especiales donde adorar. Es más importante cómo adoran que dónde adoran. El Dios verdadero es espíritu, y cualquiera que le adore debe hacerlo mediante la ayuda de su Santo Espíritu, Juan 4:23,24. El Padre desea una verdadera adoración. Él no quiere palabras carentes de significado, sino cora­zones y bocas que le adoren y den honra por ser El quien es.

El Señor Jesús le enseñó a la mujer en el pozo acerca de un manantial de agua dadora de vida que ella podría tener en su inte­rior. Un tiempo después, les dijo a otros que los que tuvieran sed de cosas espirituales acudieran a Él y bebieran. Él les daría aguas vivificadoras que saltarían de dentro de ellos, Juan 7:37-39. Esto nos habla del Espíritu Santo que puede llenar y refrescar nuestros corazones hasta que se derrame en las vidas de otros.

            El Espíritu Santo: (1) Da vida (Juan 6:63), (2) Produce poder (He­chos 1:8; 1 Corintios 2:4; Romanos 8:26,27; Efesios 3:16). (3) Arrastra y sustituye (Gálatas 5:19-25; Romanos 8:5.) (4) Refleja la luz (2 Corintios 3:18) y (5) Tres en uno (Isaías 43:10b; 44:6, 1 Corintios 12:4-6, Génesis 1:26; 3:22; Isaías 6:8; Efesios 4:6; Juan 1:1,14; Colosenses 2:9; Hechos 5:3,4).

Así como las hormigas saben que el agua es importante, tam­bién todas las personas debieran saberlo. Este mundo es como un desierto espiritual. Un desierto necesita un suministro de agua más que cualquier otra cosa. Podemos disponer de una corriente de agua inagotable brotando dentro de nosotros y derramándose a otros cuando acudimos a Cristo. Cada persona que no tiene el agua vivificadora de la que habló Jesús está bajo la condenación de Dios, Juan 3:36. El agua es una sustancia vivificadora, pero sólo nos puede ayudar cuando estamos sedientos y la bebemos. ¡Necesi­tamos recibir el ofrecimiento de Dios de suministramos el agua de vida! Apocalipsis 22:17.

Adela de Letkeman,

domingo, 4 de julio de 2021

ALMACENADO ALIMENTOS

 

Las hormigas cosechadoras son las que se mencionan en Pro­verbios 6:6; 30:25. El rey Salomón le dice al perezoso: «Ve a la hor­miga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio». Y él dice que la hormiga «prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento» … La hormiga que lleva la semilla al hormiguero vuelve entonces al campo en busca de más alimentos…

Las hormigas cosecheras trabajan mucho más y guardan más alimentos que ningún otro tipo de hormiga... Tienen que recoger ali­mentos cuando están creciendo, y guardarlo con vistas a un tiempo de necesidad. Son expertas en guardar lo que recogen. Guardan alimentos para un tiempo de hambre, tal como lo hizo José en la tierra de Egipto, Génesis 41:34-36.

Los jóvenes [cristianos] necesitan «almacenar» la Palabra de Dios en sus co­razones, así como las hormigas almacenan sus alimentos. La Pala­bra debería ser aprendida y memorizada mientras la persona es joven y fuerte y tiene buena memoria. Dios dio su Palabra a los israelitas, y les mandó que la recordaran y que la tuvieran en mucha estima, Deuteronomio 11:18. También debían obedecer las cosas que habían aprendido, Deuteronomio 30:14.

            Podemos ser consolados recordando versículos bíblicos cuando estemos enfermos y no tengamos fuerzas para leer la Palabra. Puede que estemos rodeados por enemigos, pero la Palabra de Dios puede todavía ayudarnos, Salmo 23:5. El enemigo no puede inte­rrumpir nuestro suministro cuando tenemos alimento espiritual guardado en nuestros corazones y mentes. También podemos em­plear versículos memorizados para ayudar a animar a alguien que esté desalentado.

Algunas personas no apartan tiempo para estudiar, memorizar y obedecer la Palabra de Dios. Se preguntarán por qué quedan de­rrotados en sus años posteriores, mientras otros son fuertes, Deuteronomio 32:29.

Del Libro “Las Asombrosas Hormigas” de Adela de Letkeman, capítulo 9: Almacenado Alimentos

domingo, 16 de mayo de 2021

BUSCANDO EL ALIMENTO DE MUCHAS MANERAS

 


Tenemos que encontrar alimentos para permanecer vivos. ¡Tenemos que comer para vivir! Las plantas preparan su propio ali­mento, pero el hombre, las hormigas y otras criaturas tienen que recogerlo... También hay personas que pes­can o que cazan para proveer a los suyos de alimentos.

¿Cómo recogen sus alimentos las hormigas?

Ellas encuentran sus alimentos de diferentes maneras, así como los seres humanos.

Las hormigas cosechadoras viven en áreas secas y arenosas. Salen una por una y recogen semillas para el hormiguero. Otro tipo de hormigas no emplean semillas para su alimentación, sino que recogen un jugo acuoso que se encuentra dentro de un árbol o planta. Algunas protegen a un pequeño insecto llamado pulgón, de manera que pueden recoger el líquido dulce que hacen los pulgones.

En Indonesia, ciertas hormigas preparan cuidadosamente unos caminos a fin de recoger la comida con mayor facilidad. Las obreras pasan mucho tiempo construyendo estas carreteras de hormigas. Después de ser construidas, reciben cuidados regulares y son man­tenidas en buen estado…

La mayoría de las hormigas que encuentran comida se apresu­ran a volver a casa a decírselo al resto. A veces dejan un olor a lo largo del camino tocando el suelo con sus cuerpos, según van avanzando. Ese olor sólo permanece unos minutos, y las hormigas que están en el hormiguero pronto se lanzan en busca de la co­mida. El olor parece comunicar a las hormigas cuántas son necesa­rias para el trabajo…

 

¿Cómo recogen el alimento los creyentes?

El Señor Jesucristo se designó a sí mismo como el Verdadero Pan del cielo, Juan 6:32. Él es el Pan de Vida, y no echará de sí a ninguna persona espiritualmente hambrienta que acuda a Él, Juan 6:37,40.

Él nos ofrece: una comida que permanece para siempre, Juan 6:27,47,51; un pan que satisface, Juan 6:35; pan vivo, Juan 6:51.

La gente se ha reunido para escuchar la Palabra de Dios a lo largo de la historia. Dios les dijo a los israelitas que leyeran su Pala­bra cuando se reunieran para adorar, Deuteronomio 31:11. Esdras leyó la ley de Dios al pueblo en un lugar público. Todos escucharon con suma atención, Nehemías 8:3…

Jesús se levantó y leyó las Escrituras en voz alta durante su ministerio sobre la tierra (Lucas 4:16). El apóstol Pablo envió instruc­ciones a los colosenses para que leyeran la carta que les había en­viado. Debía luego ser enviada a la iglesia de Laodicea, y leída allí, Colosenses 4:16.

Podemos aprender escuchando con cuidado cuando alguien lee la Palabra de Dios en público. Siempre ha sido una manera impor­tante de recoger alimento espiritual.

Podemos tener alimento para nuestras almas recibiendo en­señanzas de hombres piadosos que conocen la Palabra de Dios, y mediante la lectura y el estudio personal de la Palabra de Dios cuando estamos a solas.

 

Lo que las hormigas nos enseñan

            La hormiga tiene que recoger su alimento. La Palabra de Dios es nuestro alimento espiritual. Dios lo ha provisto para nosotros, pero nosotros tenemos que tomarmos el tiempo para recogerlo. Será un alimento que nos llene y que nos dé satisfacción y gozo, Jeremías 15:16. Así como la hormiga guerrera no vuelve cada día al mismo lugar en busca de alimento, también nosotros deberíamos leer uno o varios capítulos diferentes de la Palabra de Dios, Nehemías 8:18.

Las hormigas caminan frecuentemente a lo largo de algunos senderos hasta que hay marcas permanentes en el camino. Noso­tros necesitamos leer la Biblia y proseguir leyéndola. Vendrá a for­mar una parte permanente de nuestras vidas cuando la leamos con frecuencia y la obedezcamos.

Una hormiga no sigue el sendero de otra especie de hormigas. Nosotros no debemos seguir a los hombres, sino sólo a Cristo, Juan 10:27; 12:26.

Adela de Letkeman

domingo, 11 de abril de 2021

CONSTRUYENDO LA CASA EN UN LUGAR SEGURO

 

Durante los cálidos meses del verano, las hormigas construyen su vivienda en las tierras bajas o los valles. Pero parecen saber que el verano acabará y que llegará el invierno. Las hormigas se mudan entonces a un terreno más alto antes que lleguen las lluvias del in­vierno. Las aguas que se estancan en las tierras bajas causarán la muerte a las hormigas que se queden allí, pero en tierras más altas vivirán bien por encima de las aguas que destruyen y matan.


Cuando las personas edifican una vivienda, también quieren estar en un lugar seguro. Dios nos dice en su Palabra que debería­mos construir nuestras vidas en un lugar seguro. Hay sólo un lugar seguro donde las personas pueden edificar. El Señor Jesucristo es el único fundamento seguro, 1 Corintios 3:11. Una persona puede ser religiosa, y no haber construido su vida sobre un buen fundamento. Muchos líderes religiosos de los tiempos de Jesús no querían tener a Cristo como su fundamento, y escogieron seguir las propias enseñanzas de ellos.

¡Una buena casa necesita tener un buen fundamento! También necesita tener un buen constructor que la haya planeado y que su­pervise la obra. En las cosas espirituales, Dios es el constructor que escogió al Señor Jesucristo como la principal piedra del ángulo, 1 Pedro 2:4, Hebreos 11:10. Es importante tener un constructor que tenga buenas cualidades y una buena reputación, o el edificio

            Construyendo la casa en un lugar seguro puede resultar malo. Dios es un constructor perfecto. Él es bueno, bondadoso, sabio, justo, lleno de verdad, luz y amor, y podemos confiar en el completamente. Él es el gran Dios que ha planeado nuestra salvación.

Cuando oímos y obedecemos la Palabra de Dios, somos como un hombre sabio que edifica su casa sobre una roca. El Señor es nuestra roca espiritual, 1 Corintios 10:4b. Sin embargo, si no vamos a Cristo somos como un hombre insensato que edifica su casa sobre la arena. La casa de este hombre caerá cuando llegue la lluvia y sople el viento, Mateo 7:24-27. Su vida acabará en ruina y muerte eterna.

 

Las hormigas enseñan sabiduría

Las hormigas reconocen el peligro. Tenemos que damos cuenta de que estamos en peligro cuando nuestras vidas no están edificadas sobre Cristo. Este mundo será destruido un día. No podemos confiar en el hombre, Isaías 2:22, ni en nuestro dinero. Tenemos que dejar las tierras bajas y los valles del pecado, e ir a Cristo, quien nos pondrá sobre un terreno alto. Las hormigas se sienten felices de la protección de su hormiguero cuando llega el frío invierno. De la misma forma los creyentes son dichosos por el refugio que tienen al creer las buenas nuevas de Dios.

Las hormigas escogen la seguridad. Nuestro futuro hogar será un lugar preparado para nosotros, Juan 14:1-3. Será un hogar donde reinará la felicidad, Apocalipsis 21:3,4, un lugar de hermo­sura y luz porque Dios está allí, Apocalipsis 21 y 22. Podemos creer todas las promesas de Dios acerca de nuestro futuro hogar en el cielo, por cuanto «Él es la verdad». ¡Qué lugar más maravilloso será! Será un hogar seguro y duradero. Podemos guardar tesoros en el cielo mientras vivimos para el Señor, Hebreos 10:34. Los la­drones no pueden robar estas riquezas. Nuestro tesoro en el cielo no será dañado ni corroído ni se envejecerá, Mateo 6:20, 1 Pedro 1:4.




domingo, 21 de marzo de 2021

CONTÁNDOLES A OTROS LAS BUENAS NUEVAS

 Las hormigas cuentan las buenas nuevas



¡El invierno puede ser muy frío! Algunos países tienen in­viernos tan fríos que las hormigas pasan todo el tiempo dentro del hormiguero


¡Finalmente […] se acaba el frío in­vierno! Vuelve el tiempo cálido. Una de las hormigas decide aban­donar la bola de hormigas abre la puerta del túnel y sale a la superficie.

…La hormiga se limpia y se estira al sol para calentarse. ¡Qué bueno poder ver la luz después del frío y oscuro invierno!

Cuando la hormiga se ha calentado, se da cuenta de que tiene que darles a las otras hormigas un importante mensaje...

Una hormiga no tiene voz ni oído, pero puede darles mensajes a las demás. Una hormiga le da su mensaje a otra tocándola con sus antenas, [o] haciendo movimientos o emitiendo unos ciertos olores. Las hormigas pueden transmitir hasta cincuenta mensajes diferentes.

Cuando la hormiga entra caliente en el hormiguero, las otras hormigas se dan cuenta de que es diferente. Se llegan a ella y frotan su frente caliente con sus antenas, y entonces ella les da una gotita de alimento caliente. […] Cuando la hormiga que vuelve caliente comparte su comida, les está diciendo a las otras hormigas que ha venido de un lugar cálido e iluminado.

Los creyentes cuentan las buenas nuevas

[…] Cuando damos testimonio, les contamos a otros acerca de la bondad de Dios y de su ofrecimiento de salvar a todos los que acu­den a Él por medio de Cristo. También les hablamos sobre lo que Dios ha hecho por nuestras propias almas, Salmo 66:16; 71:15.

Algunas veces a los discípulos se les mandó que no hablaran acerca de Jesús. Sin embargo, el mensaje de la salvación era tan maravilloso y ellos estaban tan entusiasmados con él, que no podían dejar de contarlo a los demás, Hechos 4:12,18-20.

[…]Las hormigas dan buenas nuevas y nosotros podemos aprender de ellas. La mayoría de las personas pueden hablar o escribir, por lo tanto, tienen una manera mejor para dar un mensaje que una pequeña hormiga
 (Capítulo 2, del Libro "Las Asombrosas Hormigas")

domingo, 21 de febrero de 2021

RECEPCIÓN DE UNA VIDA NUEVA

 


¿Has visto alguna vez a una hormiga apresurándose a llevar un huevo a algún lugar seguro? […] La hormiga reina [es la] pone el huevo […] Después de unos cuantos días, el huevo se transforma en larva. Una larva es una cria­tura de forma de gusano, ciega y sin patas. No puede hacer nada por sí misma. Las hormigas obreras la alimentan y cuidan de ella para que crezca.  […] La larva se torna en pupa. La pupa se transforma en hormiga. Una hormiga puede ver, oler, gustar, tocar y dar mensajes a otras. Tiene papilas gustati­vas en la boca. Tiene antenas en la cabeza para oler y tocar. Sus mandíbulas son fuertes como tenazas. Estas poderosas mandíbulas pueden sostener y transportar muchos objetos diferentes.

 

Una persona ciega

Hay miles de personas en el mundo que son ciegas. Algunas nacen ciegas, y otras se vuelven ciegas por accidente o enferme­dad. Una persona que sufre de ceguera total no puede ni siquiera distinguir entre la luz y las tinieblas.

        La ceguera se produce por diferentes causas [… Pero] hay una peor ceguera que la de ser físicamente ciego. Dios nos dice en su Palabra que la raza humana está en tinieblas espirituales. Sin embargo, no fue siempre así. Dios creó el mundo, y lo hizo todo bien, Génesis 1:31, pero el hombre pronto desobedeció y cayó en pecado, Génesis 3. Perdió la entrañable comunión que había go­zado con Dios. Desde entonces, todos los que nacen en este mundo son pecadores delante de Dios, Romanos 3:23. Todos están en tinieblas espirituales, lo mismo que la ciega larva, que no puede ver, gustar ni recibir mensajes.

¿Puede el hombre ser sanado de esta ceguera espiritual? ¡Sí que puede! Entonces, ¿por qué hay tantos ciegos? Quizá se deba a que no saben que Dios ha dispuesto un camino para llevarlos a la luz. El Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, es la Luz del Mundo, Juan 8:12. Él no tenía pecado en sí mismo, 1 Pedro 2:22, por lo que pudo morir por los pecados de otros, 1 Pedro 2:24; Romanos 5:8. Dios quiere que cada persona deje las tinieblas del pecado y llegue a la luz que m; encuentra en Cristo, 2 Corintios 4:6; 1 Pedro 2:9b. Nadie puede presentar la excusa de que no puede pagar el precio para conseguir la luz espiritual. Es una dádiva gratuita de Dios, Romanos 6:23. Dios ha prometido tomar a la persona espiritualmente ciega y transformarla en una persona que pueda ver verdades espirituales. Esta nueva persona es una maravillosa creación de Dios, 2 Corin­tios 5:17. Es una persona cambiada que puede emplear sus dones de muchas maneras…

 

Una nueva criatura

Una hormiga recién nacida […] nos puede enseñar algunas de las maravillas que pueden acontecer cuando una persona llega a ser un creyente renacido. La inerme y ciega larva no puede hacer nada por los de­más, pero la nueva criatura, la hormiga, puede hacer muchas cosas.

La nueva criatura puede ver. […] Verá nuevas verdades espirituales en la Palabra de Dios por cuanto sus ojos han sido abiertos. Cosas que no tenían significado antes, 1 Corintios 2:14, le llegarán a ser muy queridas...

La nueva criatura puede dar y recibir mensajes. […] tenemos el privilegio de escuchar a Dios hablándonos a tra­vés de su Palabra. Dios nos ha dado la oportunidad de hablarle directamente a Él en oración, 1 Juan 5:14; Filipenses 4:6. Dios nos habla a nosotros, y nosotros podemos dirigimos a Él

La nueva criatura puede trabajar. Una persona recibe «luz» y «vida» de parte de Dios y luego puede comenzar a hacer buenas obras para Él. Efesios 2:10; 5:8,9. La criatura recién nacida es débil al principio, pero pronto se vuelve activa y enérgica en el trabajo…

Tomado del capitulo 1, del libro “Las asombrosas hormigas” de Adela de Letkeman

domingo, 6 de diciembre de 2020

Carta a Diogneto

 

Nota: El extracto es parte de la carta o discurso apologético escrito por un autor cristiano anónimo a un inconverso llamado Diogneto, para que comprendiese la “religión de los cristianos”. Se piensa que fue escrita entre el 190 y el 200 d.C, época en que ser cristiano podía significar sufrir una muerte cruel en lo circos romanos.

                Los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suya propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Ni tampoco poseen ninguna invención descubierta por la inteligencia o estudio de hombres ingeniosos, ni son maestros de algún dogma humano como son algunos.

            Pero si bien residen en ciudades de griegos y bárbaros, según ha dispuesto la suerte de cada uno, y siguen las costumbres nativas en cuanto a alimento, vestido y otros arreglos de la vida, pese a todo, la constitución de su propia ciudadanía, que ellos nos muestran, es asombrosa (paradójica), y evidentemente desmiente lo que podría esperarse.

            Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extranjera.

            Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desem-barazan de su descendencia. Celebran las comidas en común, pero cada uno tiene su esposa. Se hallan en la carne, y, con todo, no viven según la carne.

            Su existencia es en la tierra, pero su ciudadanía es en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y sobrepasan las leyes en sus propias vidas. Aman a todos los hombres, y son perseguidos por todos.

            Se les desconoce, y, pese a todo, se les condena. Se les da muerte, y aun así están revestidos de vida.

            Son pobres, y, con todo, "enriquecen a muchos" (2 Co. 6:10). Se les deshonra, y, pese a todo, son glorificados con su deshonor. Se habla mal de ellos, y aun así son rei­vindicados.

            Son escarnecidos, y ellos bendicen (1 Co. 4:22); son Insultados, y ellos respetan. Al hacer lo bueno son casti­gados como malhechores; siendo castigados se regocijan, como si con ello se les diera vida.

            Los judíos hacen guerra contra ellos como extraños, y los griegos los persiguen y, pese a todo, los que los aborrecen no pueden dar la razón de su hostilidad.

Carta a Diogneto

Los Mejor de Los padres apostólicos, pág. 292-293, editorial Clie

jueves, 12 de noviembre de 2020

Cristo nuestro Sumo Sacerdote

 Cristo nuestro Sumo Sacerdote


La epístola a los Hebreos nos presenta estas cosas. Allí vemos al cristiano como peregrino y forastero. Está de viaje hacia la gloria (11:40), pues tiene un “llamamiento celestial” (3:1). Pero ahora está todavía en el desierto, con todas las dificultades y peligros inherentes a éste. Luego se nos presenta al Sacerdote. El Señor Jesús en el cielo es el gran Sumo Sacerdote que, viendo los peligros y las dificultades, intercede por nosotros ante Dios.

            Las más de las veces se supone que el sacerdocio del Señor Jesús está relacionado con nuestros pecados, pero de un modo general esto no es correcto. Naturalmente, el principio de su presentación como Sumo Sacerdote quedaba relacionado con nuestros pecados. Hebreos 2:17 dice: “Para venir a ser miseri­cordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, expiar los pecados del pueblo”. Pero el capítulo 10:12 nos dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”. Y en el versículo 14 está escrito: “Porque con una sola ofrenda hizo per­fectos para siempre a los santificados”.

            La epístola a los Hebreos ve al creyente en su aspecto de criatura de Dios. Por haber cumplido el Señor Jesús una obra en la cruz, por la que Dios queda perfectamente satisfecho, la cuestión de los pecados queda para siempre resuelta. “Habiendo obtenido eterna redención” (9:12). El creyente fue hecho “perfecto para siempre” (10:14). Cristo ha efectuado la destrucción del pecado, “por el sacrificio de sí mismo” (9:26).

            Entre Dios y los creyentes la conver-sación nunca más gira en torno a los pecados. Por eso ya no se habla de ello en la epístola a los Hebreos. Los pecados en que incurre un creyente después de su conversión, ya no son una cuestión entre Dios y su criatura, sino entre el Padre y su hijo. Esto lo encontramos en la primera epístola de Juan.

Sacerdote en el cielo

            Aunque el primer servicio del Señor Jesús como Sumo Sacer­dote se cumplió en la tierra, y además en relación con los pecados, su servicio ahora ya no lleva este carácter. Tras haber cumplido la obra, para siempre “se sentó a la diestra de Dios” en el cielo. “Porque tal sumo sacerdote nos convenía... hecho más sublime que los cielos” (7:26). “Si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote” (8:4).

            Así tenemos un Sacerdote en el cielo que, en lo que toca a los pecados, lo ha ordenado todo, “viviendo siempre para interceder por ellos” (7:25).

¿Quién es este Sacerdote? Hebreos 1 nos lo dice: es el Hijo de Dios. Por eso puede en todo tiempo interceder por nosotros ante Dios. ¿Quién podría hacer esto sino tan sólo Dios? Pero, para poder interceder a favor del hombre, tuvo El mismo que hacerse hombre. Hebreos 2 dice que verdaderamente ha sido hombre. Es Hijo del hombre. Fue hombre de verdad, igual que Adán, pues fue “nacido de mujer” (Gál. 4:4).

            ¡Qué maravilla! ¡Dios manifestado en carne! “Aquel Verbo fue hecho carne” (Juan 1:14). El, creador del cielo y de la tierra, creador del hombre, El mismo se hizo hombre.

            Hebreos 2 alude a dos razones por las que el Señor Jesús vino a ser hombre. Los versículos 14-17 dicen que se hizo hombre a fin de cumplir la obra de expiación de nuestros pecados y libramos del poder del diablo y de la muerte. Hacía falta que les fuese un “misericordioso y fiel sumo sacerdote” (v. 17). ¿No habla esto aún más a nuestros corazones?

                El señor Jesús sabía cómo seríamos. Él Sabía de los peligros y de las dificultades que encontraríamos en nuestro camino. Por eso vino a ser hombre y penetró en todas nuestras circunstancias, para que por experiencia propia pidiese conocer todas las dificultades, toda pena, todas las tentaciones, para que, teniendo pleno conocimiento de todo lo que tendríamos que vencer, pudiese socorrernos.

Del Libro “Cartas” de  H.L. Heijkoop, páginas 54-55

sábado, 10 de octubre de 2020

ELIAS

 Dios nunca se dejó a si mismo sin testimonio en la tierra. En las épocas más oscuras de la historia humana el Señor ha levantado y mantenido un testimonio para sí. Ni la persecución ni la corrupción han podido destruirlo enteramente. En los días antediluvianos, cuando la tierra estaba llena de violencia y toda carne habla corrompido sus caminos, Jehová tenía un Enoc y un Noé para actuar como sus portavoces. Cuando los hebreos fueron reducidos a una esclavitud abyecta en Egipto, el Altísimo envió a Moisés y Aarón como embajadores suyos; y en cada período subsiguiente de su historia les fue enviando un profeta tras otro. Así ha sido también durante el curso de la historia de la Cristiandad: en los días de Nerón…la lámpara de la verdad nunca se ha extinguido. Asimismo, en este texto de I Reyes 17 contemplamos de nuevo la fidelidad inmutable de Dios a su pacto al sacar a escena a uno que era celoso de Su gloria y que no temía el denunciar a Sus enemigos.

            Después de habernos detenido a considerar el significado de la misión particular que Elías ejerció, y de haber contemplado su misteriosa personalidad, pensemos ahora en el significado de su nombre. Es por demás sorprendente y revelador, ya que Elías puede traducirse por «mi Dios es Jehová», o «Jehová es mi Dios». La nación apóstata había adoptado a Baal como su deidad, pero el nombre de nuestro profeta proclamaba al Dios verdadero de Israel. Podernos llegar a la conclusión segura, por la analogía de las Escrituras, que fueron sus padres quienes le pusieron este nombre, probablemente bajo un impulso profético o como consecuencia de una comunicación divina. Los que están familiarizados con la Palabra de Dios, no considerarán ésta una idea caprichosa. Lamec llamó a su hijo Noé, "diciendo: Éste nos aliviará (o será un descanso para nosotros) de nuestras obras» (Génesis 5:29) -Noé significa «descanso» o «consuelo»-. José dio a sus hijos nombres expresivos de las diferentes provisiones de Dios (Génesis 41:51,52)…

            Fácilmente se echa de ver con cuanta exactitud el nombre de Elías correspondía a la misión y el mensaje del profeta; y ¡cuánto estímulo debía proporcionarle la meditación del mismo! También podemos relacionar con su nombre sorprendente el hecho de que el Espíritu Santo designara a Elías «tisbita», que significativamente denota el que es extranjero. Y debemos anotar, también, el detalle adicional de que fuera "de los moradores de Galaad", que significa rocoso debido a la naturaleza montañosa de aquella tierra. En la hora crítica, Dios siempre levanta y usa tales hombres: los que están dedicados completamente a Él, separados del mal religioso de su tiempo, que moran en las alturas; hombres que en medio de la decadencia más espantosa mantienen en sus corazones el testimonio de Dios.

            «Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra» (I Reyes 17:1). Este suceso memorable ocurrió unos ochocientos sesenta años antes de Cristo. Pocos hechos en la historia sagrada pueden compararse a éste en dramatismo repentino, audacia extrema, y en la sorprendente naturaleza del mismo. Un hombre sencillo, solo, vestido con humilde atavío, apareció sin ser anunciado ante el rey apóstata de Israel como mensajero de Jehová y heraldo de juicio terrible. Nadie en la corte debía saber demasiado de él, si acaso alguno le conocía, ya que acababa de surgir de la oscuridad de Galaad para comparecer ante Acab con las llaves del cielo en sus manos. Tales son, a menudo, los testigos de su verdad que Dios usa. Aparecen y desaparecen a su mandato; y no proceden de las filas de los influyentes o los instruidos. No son producto del sistema de este mundo, ni pone este laurel en sus cabezas…

            Elías fue llamado a comunicar el mensaje más desagradable al hombre más poderoso de todo Israel; pero, consciente de que Dios estaba con él, no titubeó en su tarea. Enfrentándose súbitamente a Acab, Elías le hizo ver de manera clara que el hombre que tenía delante no le temía, por más que fuera el rey. Sus primeras palabras hicieron saber al degenerado monarca de Israel que tenla que vérselas con el Dios viviente. «Vive Jehová Dios de Israel», era una afirmación franca de la fe del profeta, y al mismo tiempo dirigía la atención de Acab hacia Aquel a quien había abandonado. «Delante del cual estoy» (es decir, del cual soy siervo; véase Deuteronomio 10:8; Lucas 1:19), en cuyo nombre vengo a ti, en cuya veracidad y poder incuestionable confío, de cuya presencia inefable soy consciente, y al cual he orado y me ha respondido.

Extracto, Capítulo 2, Elías, A.W. Pink

miércoles, 12 de agosto de 2020

La gloria de Cristo en el milenio

 

La gloria de Cristo en el milenio

Escuetamente expresado, la gloria de Cristo en el milenio es esa manifestación de su infinita persona que se hará visible mediante la gloria de su presencia corporal en el aún futuro reino mesiánico terrenal y que incluirá tanto la gloriosa expresión y el despliegue de sus diferentes atributos divinos a través de la demostración de obras poderosas como también del ejercicio glorioso de sus magnificentes prerrogativas humanas, junto con la imputación del reconocimiento de las mismas por toda la creación tanto inanimada como inteligente.

Importancia del tema

El tema del milenio casi siempre levanta alguna polémica. Para algunos hablar de un reino de gloria futura gobernada por el Mesías es solo fantasía. Hay escritores que alegorizan o espiritualizan el significado de las Escrituras y concluyen que no habrá ningún reino mesiánico en la tierra más que el que ya hay.

Los pasajes escatológicos o apocalípticos en las Escrituras han sido tratados [por quienes niegan la realidad de un reino futuro] básicamente de dos maneras: Una ha sido interpretar esos pasajes ni escatológica ni futurísticamente; la otra ha sido simplemente descártalos o desestimarlos (al igual que otros segmentos de la Biblia).

Si se reconoce la autoridad de las Escrituras y la centralidad de la persona de Cristo en el desarrollo y la consumación del plan eterno de Dios, el tema que aquí se estudia adquiere una importancia singular. El factor determinante de toda teología debe girar alrededor del trato que se le dan a las Escrituras como Palabra de Dios y a la persona de Cristo como eje central del plan perfecto de Dios. El Señor Jesucristo habló de una palingenesia futura “cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria” (Mt. 19:28). 

Evis L. Carballosa, “Cristo en el Milenio”, Página s 26 y 27. Editorial Portavoz