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lunes, 3 de abril de 2017

Cuán dulce el nombre de Jesús

¡Cuán dulce el nombre de Jesús
Es para el hombre fiel!
Consuelo, paz, vigor, salud
Encuentra siempre en él.

Al pecho herido fuerzas da,
Y calma al corazón;
Al alma hambrienta es cual maná
Y alivia su aflicción.

Tan dulce nombre es para mí
De dones plenitud,
Raudal que nunca exhausto vi
De gracia y de salud.

Jesús, mi amigo y mi sostén,
Mi Rey y Salvador,
Mi vida y luz, mi eterno bien,
Acepta mi loor.

Es pobre ahora mi cantar,
Más cuando en gloria esté
Y allí te pueda contemplar,
Mejor te alabaré.

En tanto dame que tu amor
Proclame sin cesar,
Y torne en gozo mi dolor

Tu nombre, al expirar.

domingo, 2 de febrero de 2014

Sublime Gracia

Sublime Gracia.

¡Sublime gracia, (¡cuán dulce es el sonido!),
Que salvó a un miserable como yo!
Estuve perdido, pero ahora ya no más.
Estaba ciego, pero ahora puedo ver.

Fue la gracia la que enseñó a mi corazón temer,
Y la gracia mis miedos alivió;
Qué preciosa gracia apareció
La hora en que creí.

Muchos peligros, fatigas y trampas
He experimentado y superado;
La gracia me ha hecho fuerte
Y es ella la que me llevará hasta casa.

El Señor me ha bendecido,
Su palabra me asegura la esperanza;
Él será mi escudo
Mientras la vida dure.

Cuando este cuerpo y corazón se hayan consumido,
Y la vida me abandone,
Tendré, bajo el velo,
Una vida plena de alegría y paz.

Esta tierra pronto se disolverá como la nieve,
El sol ocultará su brillo;
Pero Dios, quien me llamó acá abajo,
Estará por siempre en mí.
John Newton, 1779