Antes que usted confiese sus faltas a Dios,
él ya tiene conocimiento de ellas; pero el valor de la confesión consiste en
que usted está de acuerdo con Dios, quien las condena. Entonces, el engaño ha
desaparecido de su corazón.
Blog correspondiente a la publicación mensual de la revista homónima. Aquí encontrará temas de edificación cristiana y de aprendizaje personal.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
domingo, 6 de abril de 2014
El valor de la confesión
Antes que usted
confiese sus faltas a Dios, él ya tiene conocimiento de ellas; pero el valor de
la confesión consiste en que usted está de acuerdo con Dios, quien las condena.
Entonces, el engaño ha desaparecido de su corazón.
Anónimo
La balanza.
Aquel que se
aventura en un ministerio público sin haberse pesado debidamente en la balanza
del santuario, y sin medirse de antemano en la presencia de Dios, se parece a
un navío dándose a la vela sin haberse equipado convenientemente, cuya suerte
indudable es el naufragio al primer embate del viento.
C. H. Mackintosh.
domingo, 2 de febrero de 2014
Pensamiento
El mundo que crucificó a Cristo no es mi lugar. Veo ahí lo que es el
hombre. No hay más que un Hombre en el cual vale la pena pensar: aquel que está
a la diestra de Dios, el Señor Jesús. Puedo decir: un Hombre, en lo alto, oyó
el clamor de un pobre pecador como yo, y su corazón tomó tal interés en mí que
dijo: «Yo quiero salvarte».
domingo, 12 de junio de 2011
Pensamientos
En la medida que crece la prosperidad material de los hijos de Dios, la fe, la esperanza y el amor tienden a debilitarse. La fe, porque tiene menos ocasiones de ejercitarse cuando el mañana parece muy seguro. La esperanza, porque al estar bien en la tierra, uno desea menos el regreso del Señor. El amor, porque la abundancia puede llevar al egoísmo; generalmente cuesta más ponerse en el lugar de los necesitados cuando uno mismo no carece de nada.
Anónimo.
Cuando estamos con Dios, no tenemos miedo. Si nuestro estado espiritual es malo, tenemos miedo, porque nuestra conciencia no está tranquila. Si marchamos con el Señor, nuestra conciencia está tranquila y, estando en armonía con Dios, su bendición queda asegurada. Cuando somos rebeldes, demos por seguro que Dios no nos bendecirá. Tengamos la seguridad de que Dios pondrá en orden todas las situaciones, en su tiempo y a su manera. Bienaventurado aquel que se dirige a él para pedirle que ordene sus caminos, porque Dios tiene siempre la última palabra, aunque no estemos de acuerdo con él. No ganamos nada en luchar contra Dios; el que tiene la osadía de hacerlo, ya sea que se trate de un inconverso o de un creyente, sufrirá una gran pérdida.
Anónimo.
viernes, 13 de mayo de 2011
Pensamientos
Ante Dios, la calidad de nuestros motivos procura la calidad de nuestras obras.
Anónimo.
A menudo nos preocupa más qué dirán los hermanos que lo que dirá el Señor.
Anónimo.
La verdadera humildad consiste, no en mirarse a uno mismo, sino en verse en Cristo. Un hombre perfectamente humilde sería aquel que pensara siempre en el Señor y jamás en sí mismo.
Anónimo.
La fe tiene un doble carácter: la energía que supera las dificultades, y la paciencia que espera y confía en Dios.
Anónimo
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