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sábado, 26 de julio de 2025

LEYENDO DIA A DIA 1 CORINTIOS (15)

 

Capítulo 13: El amor en el laboratorio


      Pablo lleva al laboratorio de la investigación apostólica esta principal virtud moral y la somete a un examen triple.

• Lo pesa por su densidad, vv 1 al 3. Es de mayor peso que la excelencia lingüística, de la eminencia profética y de la benevolencia filantrópica. En esta operación Pablo prueba hasta lo superlativo; nótense sus medidas: lenguas de hombres y de ángeles, todo misterio, todo conocimiento, toda fe, todos mis bienes — ¡pero aparte del amor estos son sólo un ruido, una cifra, la bancarrota! El amor debe impulsar el amor el ministerio, la habilidad y la caridad. No importan la boca, la cabeza ni la mano, sino el corazón.

• Lo examina por su calidad, vv 4 al 7. Cada examen es progresivamente más intenso.

      Nótense su apariencia externa y sus acciones manifiestas. Son hermosas en su simetría — no irregularidad, v. 4; no inferioridad, v. 4, porque el amor desconoce los celos; no anormalidad, v. 4, porque el amor no hace gala de sus dones; no vulgaridad, v. 5, nunca insolente, indecente ni de mal gusto. Su superficie es lisa; el amor no pone reparos.

      Ahora nótense su construcción interna y sus mociones escondidas. Son hermosas en su abnegación propia. El amor se sacrifica, v. 5; el amor se mantiene en segundo plano, v. 5; se olvida de sí, v. 5; no se acuerda de heridas, porque su interés no es en sí mismo, v. 6; nunca se contenta cuando otros yerran. Es fuerte, es tolerante, tiene confianza, es crédulo, nunca sospechoso, abriga esperanza y aguanta. Acepta no recibir lo que le es debido, y perdura cuando recibe lo que no es debido.

• Lo mide por su durabilidad, vv 8 al 13. Expresa primeramente su conclusión. ¡El amor nunca deja de ser! Nunca es insuficiente, y perdura más que el ministerio espiritual, vv 8 al 10. Estos se muestran inferiores ante el amanecer de lo perfecto. Su alcance supera la madurez física, vv 11, 12. Los placeres humanos y las tendencias cambian, pero el amor es constante. Aun cuando la fe y la esperanza están acordes con el amor, ellas conducen a un punto final, pero el amor es en sí lo definitivo.

      Lección: ¡Siga el amor! 14.1 Hágalo suyo.

por S.Emery

domingo, 20 de abril de 2025

LEYENDO DIA A DIA 1 CORINTIOS (12)

 

11.17 al 34 Orden en las reuniones

Nuestro versículo de apertura enseña que la sustancia de la sección anterior había sido parte de la causa de desórdenes en la asamblea. Pero había otra causa. Las divisiones y los cismas estaban a la vista, aun en su reunión para hacer memoria del Señor.

En aquellos días la reunión comenzaba con un ágape, o convivio, pero éste se estaba degenerando en una orgía de bebida y comida, cuando los ricos traían una abundancia y los pobres se quedaban hambrientos y apenados, vv 21, 22. Esta situación convertía la fiesta sagrada de conmemoración en un acto nada santo. Pablo escribe, entonces, para corregir semejante desorden y promover el buen orden. Les instruye a los santos que la fiesta conmemorativa debe ser:

·         Sujetada. Debe reconocer el señorío de Cristo. Nótese que siete veces se hace mención del Señor. Siendo Señor, debe dominar nuestras reuniones, cosa que frenará la tendencia cismática.

·         Guiada. La conmemoración de los sufrimientos y la muerte debe orientar la reunión. Haciendo memoria de él, nos olvidaremos de nosotros mismos y de nuestras prioridades, vv 24 al 26.

·         Sencilla. La sencillez tan hermosa de la fiesta es evidente en los vv 23 al 25, y puede ser mancillada por las añadiduras inventadas y por la legalidad no autorizada.

·         Expectativa. Se celebra sólo “hasta que Él venga”.

Estas cuatro características tienen como fin quitar el yo de las reuniones de la iglesia.

Con esto en mente, mucha debe nuestra preparación de corazón como también el cuidado en nuestra conducta cuando vamos a la conmemoración colectiva de nuestro Señor, vv 27 al 29. Asistir de otra manera puede acarrear la disciplina suya. ¿Será que a veces puede tomar la forma de una enfermedad o la muerte? v. 30.

Al reunimos para partir el pan, no debemos sólo hacer memoria del Señor reverentemente, sino a la vez respetar a nuestros co-creyentes del gran cuerpo de Cristo, vv 29,33, porque somos “un solo pan”, 10.17. Cuán necesario y prudente es, entonces, juzgarnos a nosotros mismos para que no seamos juzgados del Señor.

Lección: Señor, enséñame cómo conducirme en la casa de Dios. 1 Timoteo 3.15

S.Emery 

martes, 30 de abril de 2024

LEYENDO DIA A DIA 1 CORINTIOS

 

Introducción

      La Epístola a los Corintios forma parte del primer ciclo de cartas de Pablo denominadas sus Epístolas Misioneras, las cuales son 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Corintios, Romanos y Gálatas. En ellas Pablo trata mayormente temas de doctrina básica. En 1 Corintios está escribiendo a una iglesia que había plantado unos tres años antes durante una estadía de quizás dieciocho meses, Hechos 18.11.

      Corinto tenía dos características sobresalientes. Se conocía corrientemente por su afán por la sabiduría. Hubo una época en que “hablar como hablan en Corinto” daba a entender expresarse con certeza y belleza artística. Era el centro del intelectualismo. Por otro lado, era conocida por su corrupción. La lascivia predominaba al extremo que era la Sodoma del Nuevo Testamento. Por esto, se usaba comúnmente el término “corintizar” al referirse a una vida inmoral. Así, dos extremos marchaban mano en mano, y en ese ambiente existía una iglesia local.

      Dos factores dieron lugar a la epístola. Primeramente, llegaron a Pablo del hogar de Cloé informes acerca de condiciones que prevalecían en la asamblea, 1.11. Él las trata en los capítulos 1 al 6. Adicionalmente, se le había enviado una carta que presentó ciertas preguntas, y procede a contestarlas a partir del capítulo 7, como sabemos por el v. 1.

      Al interesarse por esta carta, uno debe llevar en mente que, si bien es cierto que su sustancia versa sobre asuntos frecuentes en Corinto, el propósito es que tenga una aplicación mayor. Pablo, con un tal “nuestro hermano Sóstenes”, escribe a la iglesia de Dios en Corinto, pero a la vez se dirige a “todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”. Al ser así, el mensaje de esta epístola aplica no tan solo a todo lugar, sino a toda fase eclesiástica y por ende a nuestros propios días.

      No nos atrevemos a decir que cualquier parte es de sólo una relevancia netamente local en sus principios hoy en día. Jesucristo es Señor, no solo de los creyentes en Corinto, sino de todo su pueblo a lo largo de los tiempos, 1.2, y por esto su voluntad es común a todos. A los tales Pablo manda saludos de gracia y paz.


Capítulo 1: Las riquezas y responsabilidades de los redimidos


1. La situación del creyente, vv 4 al 9 Aquí hay munificencia para dar acciones de gracias por un conjunto de cosas buenas — fuisteis enriquecidos, nada os falta en ningún don, os confirmará hasta el fin, irreprensibles, llamados a la comunión con su Hijo. Nos fijamos en que estas bendiciones serán otorgadas por la gracia de Dios, v. 4, y garantizadas por su fidelidad, v. 9.

2. La concordia del creyente, vv. 10 al 16 Es motivo de preocupación. Su llamamiento a una comunión como ésta exige unidad entre las partes y la misma debe ser expresada por hechos y actitud, v. 10, sin parcialidad, v. 12. Donde abunda la parcialidad es evidencia de un Cristo dividido y un líder sobre evaluado, vv 13 al 16.

3. La comunión del creyente, vv. 17 al 25 Este mensaje amerita énfasis y será eficaz solamente donde impera la concordia. La meta de Pablo era siempre la de predicar el evangelio. ¿Es la nuestra? Su tema es siempre las buenas nuevas de Cristo crucificado, la palabra de la cruz. Su estilo no era el uso intelectual del saber humano, cosa que lo anula, y que Dios desaprueba, vv 17 al 20. Su sustancia es el poder de Dios para salvar y seguir salvando, v. 18.

4. El llamamiento del creyente, vv 26 al 31 Aquí hay una misericordia para ser acogida. Es de un todo anti mundano. Nótese el llamado en sí; era por la locura de la predicación, o de la cosa predicada; los llamados; las cosas necias del mundo, y todo el producto de “lo necio de Dios”. ¡Cuán contrario al proceder de Dios es todo esto! Nuestro llamamiento nunca fue con base en nuestra grandeza, sino solo sobre la base de la gracia divina, en la salvación, como en lo demás.

      Dios será siempre “todo en todos”. Donde la misericordia de nuestro llamamiento se posesiona de nuestro corazón y nuestra situación espiritual por medio de Cristo encanta el alma, entonces la concordia se realizará y el evangelio será predicado.

      Lección: Que nos maravillemos ante nuestra riqueza, que obremos para la unidad, que testifiquemos por fidelidad y que adoremos ante la grandeza divina.