domingo, 15 de febrero de 2026

La Salvación, Una Introducción: (8)

El nuevo nacimiento y la Regeneración

Puntos clave

•  El nuevo nacimiento es una obra espiritual, a diferencia del nacimiento natural que es una obra física.

•  El nuevo nacimiento ocurre en el momento de la salvación y crea una nueva naturaleza.

•  El nuevo nacimiento es un requisito para entrar al reino en su forma visible e invisible.

•  El nuevo nacimiento por medio del Espíritu se debe diferenciar de la morada del Espíritu en nosotros.

    Aunque el ser humano haya sido hecho a imagen de Dios y posea un alma y una consciencia, estos aspectos de su naturaleza no garantizan que viva como Dios quiere. Para que eso suceda, Dios debe cambiar al ser humano. En la salvación, Dios imparte una nueva naturaleza y esta nueva naturaleza responde a Dios. Esto no significa que la vieja naturaleza, que en la Biblia se llama “la carne”, sea erradicada, sino que ahora tiene un rival.

La nueva naturaleza no es visible en una radiografía, pero debe ser visible por medio de un cambio de actitudes e intereses. Dios da la nueva naturaleza en el momento del nuevo nacimiento. La forma más común de describir el momento de la regeneración es “nacer de nuevo”. Otras expresiones similares son “el segundo nacimiento, un “nuevo” nacimiento y “nacido de arriba”. El nuevo nacimiento no precede a la salvación, como algunos sugieren. Tanto Pedro como Santiago describen el nuevo nacimiento como algo que viene por oír la Palabra de Dios. Esto indica que el nuevo nacimiento coincide con nuestra aceptación de esa Palabra. Por consiguiente, el nuevo nacimiento ocurre por una obra de Dios que coincide con nuestra creencia de la verdad.

Aunque los creyentes del Antiguo Testamento eran contados como justos por su fe en Dios, no hay ninguna indicación clara de que los creyentes del Antiguo Testamento fueran regenerados por el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento como una doctrina distintiva aparece por primera vez en las enseñanzas del Señor Jesucristo en Juan 3. Aunque la dispensación de la gracia y la edad de la iglesia aún no habían comenzado cuando el Señor Jesucristo enseñó a Nicodemo, es evidente que gran parte de su enseñanza es anticipativa. El Antiguo Testamento había enseñado que el nuevo pacto se caracterizaría por la obra del Espíritu. Entonces, aunque sea correcto reconocer que los creyentes del Antiguo Testamento tenían vida divina, quizás no sea posible decir que la obra regeneradora del Espíritu había sido hecha en ellos como se enseña en el Nuevo Testamento.

El nuevo nacimiento en Juan 3 nos consigue la entrada al reino. Este reino en el Evangelio de Juan es inaugurado por Cristo y predicho por Juan el Bautista. Actualmente es invisible, pero será manifestado durante el milenio. La iglesia es parte del reino, pero el reino no tiene la misma duración que la iglesia. Es obvio que el Señor Jesucristo estaba enseñando una nueva verdad cuando le explicó a Nicodemo que la salvación no se basa en guardar la Ley, sino en “nacer de nuevo” por el Espíritu. Creo que los que argumentan que Nicodemo debía haber apreciado que la regeneración nacional de Ezequiel 37:14 era lo mismo que el nuevo nacimiento individual está siendo un poco duros con él (y posiblemente estén equivocados).

Al relacionar la enseñanza del Señor sobre el nuevo nacimiento con las epístolas aprendemos que éste marca el fin del “viejo hombre”. Aunque algunos pasajes hablan de ponerse el “nuevo hombre” como un acto decisivo “una vez para siempre”, que coincide con el acto de despojarse del “viejo hombre”, las Escrituras también indican que el “nuevo hombre” debe ser cultivado y el “viejo hombre” (o la carne) hay que dejarlo “morir de hambre”. La vieja naturaleza permanece con nosotros hasta el momento en que seamos traslados al cielo, aunque judicialmente somos tratados como nuevos hombres en Cristo Jesús.

El nuevo nacimiento es una obra divina. Ningún niño jamás ha elegido el momento de su nacimiento. Del mismo modo, solo el Espíritu puede impartir vida. Sin embargo, es obvio por Juan 3 que, en paralelo con la enseñanza sobre el nuevo nacimiento, el Salvador también enseñó que la salvación es una consecuencia de la fe en el Señor Jesucristo, Aquel que fue “levantado”. Asimismo, el Salvador le enseñó a Nicodemo que los que nacen de nuevo y han recibido la vida eterna se caracterizan por un deseo de “venir a la luz”. La fe de ellos se hace conocida por sus obras.

ESCRITURAS CLAVE

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3).

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:5,6).

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23).

Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3:5).

No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Colosenses 3:9,10).

Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado (Romanos 6:6).

Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo (Efesios 4:24 NTV).

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (Gálatas 5:16,17).

De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17).

CITAS CLAVE

Existen tres términos que deben distinguirse, aunque están estrechamente relacionados. Son “vivificante”, “nacer de nuevo” y… “regeneración”

...La idea principal de “vivificante” es la impartición de vida divina… Entonces leemos: “El Espíritu es el que da vida” Jn. 6:63…Muchas referencias comprueban que el Padre mismo está involucrado en esto: Efesios 2:1,5; Colosenses 2:13…La expresión “nacer de nuevo” implica la admisión a la familia. Cuando nacemos de manera natural comenzamos a formar parte de la familia de nuestro padre. Así es también espiritualmente.

Solo cuando “nacemos de nuevo” pasamos a formar parte de la familia de Dios. Esto no sucede por medio del bautismo, vínculos familiares naturales, ritos religiosos ni ninguna otra cosa hecha por una persona, o sobre ella, ya sea por sí misma o por algún otro ser humano. El nuevo nacimiento es de Dios. Por eso el Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo Juan 3:3,7… Nunca se nos dice que somos nacidos de Cristo. Aprendemos de 1 Pedro 1:23 que Dios, usando su Palabra, lo produce (The Glory of His Grace [La gloria de su gracia] cap. 9 Regeneración). Brian Cvrrie

En el concepto reformado del orden de la salvación, se dice que la regeneración precede a la fe. Esto se basa en la lógica de que un pecador, muerto en sus delitos y pecados, debe recibir nueva vida (es decir, ser regenerado) para que él o ella pueda creer (posteriormente). Aunque parezca un orden lógico, indiscutiblemente no es cronológico. La regeneración no precede a la fe en orden cronológico. A mi juicio, no es sabio expresar esta idea ni siquiera en el sentido lógico, porque es prácticamente imposible eliminar las implicaciones cronológicas del concepto, aun cuando la intención sea presentarla solo de manera lógica. Uno pudiera invertir la lógica y argumentar que, si el pecador tiene nueva vida y luego cree, no tiene necesidad de creer, porque ya fue regenerado. Si hay alguna secuencia cronológica en la que a la regeneración le sigue la fe, entonces debe existir un intervalo, aun cuando sea de corta duración, durante el cual la persona es regenerada sin haber creído. Una idea tan atroz es totalmente antibíblica. La regeneración y la fe ocurren simultáneamente. Charles Caldwell Ryrie

 Alan Summers 


No hay comentarios:

Publicar un comentario