El nuevo nacimiento y la Regeneración
Puntos
clave
• El
nuevo nacimiento es una obra espiritual, a diferencia del nacimiento natural
que es una obra física.
• El
nuevo nacimiento ocurre en el momento de la salvación y crea una nueva
naturaleza.
• El
nuevo nacimiento es un requisito para entrar al reino en su forma visible e
invisible.
• El
nuevo nacimiento por medio del Espíritu se debe diferenciar de la morada del
Espíritu en nosotros.
Aunque
el ser humano haya sido hecho a imagen de Dios y posea un alma y una
consciencia, estos aspectos de su naturaleza no garantizan que viva como Dios
quiere. Para que eso suceda, Dios debe cambiar al ser humano. En la salvación,
Dios imparte una nueva naturaleza y esta nueva naturaleza responde a Dios. Esto
no significa que la vieja naturaleza, que en la Biblia se llama “la carne”, sea
erradicada, sino que ahora tiene un rival.
La nueva naturaleza no es
visible en una radiografía, pero debe ser visible por medio de un cambio de
actitudes e intereses. Dios da la nueva naturaleza en el momento del nuevo
nacimiento. La forma más común de describir el momento de la regeneración es “nacer
de nuevo”. Otras expresiones similares son “el segundo nacimiento, un “nuevo”
nacimiento y “nacido de arriba”. El nuevo nacimiento no precede a la salvación,
como algunos sugieren. Tanto Pedro como Santiago describen el nuevo nacimiento
como algo que viene por oír la Palabra de Dios. Esto indica que el nuevo
nacimiento coincide con nuestra aceptación de esa Palabra. Por consiguiente, el
nuevo nacimiento ocurre por una obra de Dios que coincide con nuestra creencia
de la verdad.
Aunque los creyentes del
Antiguo Testamento eran contados como justos por su fe en Dios, no hay ninguna
indicación clara de que los creyentes del Antiguo Testamento fueran regenerados
por el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento como una doctrina distintiva aparece
por primera vez en las enseñanzas del Señor Jesucristo en Juan 3. Aunque la
dispensación de la gracia y la edad de la iglesia aún no habían comenzado
cuando el Señor Jesucristo enseñó a Nicodemo, es evidente que gran parte de su
enseñanza es anticipativa. El Antiguo Testamento había enseñado que el nuevo
pacto se caracterizaría por la obra del Espíritu. Entonces, aunque sea correcto
reconocer que los creyentes del Antiguo Testamento tenían vida divina, quizás
no sea posible decir que la obra regeneradora del Espíritu había sido hecha en
ellos como se enseña en el Nuevo Testamento.
El nuevo nacimiento en Juan 3
nos consigue la entrada al reino. Este reino en el Evangelio de Juan es
inaugurado por Cristo y predicho por Juan el Bautista. Actualmente es
invisible, pero será manifestado durante el milenio. La iglesia es parte del
reino, pero el reino no tiene la misma duración que la iglesia. Es obvio que el
Señor Jesucristo estaba enseñando una nueva verdad cuando le explicó a Nicodemo
que la salvación no se basa en guardar la Ley, sino en “nacer de nuevo” por el
Espíritu. Creo que los que argumentan que Nicodemo debía haber apreciado que la
regeneración nacional de Ezequiel 37:14 era lo mismo que el nuevo nacimiento
individual está siendo un poco duros con él (y posiblemente estén equivocados).
Al relacionar la enseñanza del
Señor sobre el nuevo nacimiento con las epístolas aprendemos que éste marca el
fin del “viejo hombre”. Aunque algunos pasajes hablan de ponerse el “nuevo
hombre” como un acto decisivo “una vez para siempre”, que coincide con el acto
de despojarse del “viejo hombre”, las Escrituras también indican que el “nuevo
hombre” debe ser cultivado y el “viejo hombre” (o la carne) hay que dejarlo
“morir de hambre”. La vieja naturaleza permanece con nosotros hasta el momento
en que seamos traslados al cielo, aunque judicialmente somos tratados como
nuevos hombres en Cristo Jesús.
El nuevo nacimiento es una obra divina. Ningún
niño jamás ha elegido el momento de su nacimiento. Del mismo modo, solo el
Espíritu puede impartir vida. Sin embargo, es obvio por Juan 3 que, en paralelo
con la enseñanza sobre el nuevo nacimiento, el Salvador también enseñó que la
salvación es una consecuencia de la fe en el Señor Jesucristo, Aquel que fue
“levantado”. Asimismo, el Salvador le enseñó a Nicodemo que los que nacen de
nuevo y han recibido la vida eterna se caracterizan por un deseo de “venir a la
luz”. La fe de ellos se hace conocida por sus obras.
ESCRITURAS CLAVE
Respondió Jesús y le dijo: De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios (Juan 3:3).
Respondió Jesús: De cierto, de
cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar
en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido
del Espíritu, espíritu es (Juan 3:5,6).
Siendo renacidos, no de
simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre (1 Pedro 1:23).
Él, de su voluntad, nos hizo
nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas
(Santiago 1:18).
Nos salvó, no por obras de
justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito
3:5).
No mintáis los unos a los
otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del
nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el
conocimiento pleno (Colosenses 3:9,10).
Sabiendo esto, que nuestro
viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado
sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado (Romanos 6:6).
Pónganse la nueva naturaleza,
creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo
(Efesios 4:24 NTV).
Digo, pues: Andad en el
Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne
es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen
entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (Gálatas 5:16,17).
De modo que, si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2
Corintios 5:17).
CITAS CLAVE
Existen tres términos que deben distinguirse,
aunque están estrechamente relacionados. Son “vivificante”, “nacer de nuevo” y…
“regeneración”
...La idea principal de
“vivificante” es la impartición de vida divina… Entonces leemos: “El Espíritu
es el que da vida” Jn. 6:63…Muchas referencias comprueban que el Padre mismo
está involucrado en esto: Efesios 2:1,5; Colosenses 2:13…La expresión “nacer de
nuevo” implica la admisión a la familia. Cuando nacemos de manera natural
comenzamos a formar parte de la familia de nuestro padre. Así es también
espiritualmente.
Solo cuando “nacemos de nuevo”
pasamos a formar parte de la familia de Dios. Esto no sucede por medio del
bautismo, vínculos familiares naturales, ritos religiosos ni ninguna otra cosa
hecha por una persona, o sobre ella, ya sea por sí misma o por algún otro ser
humano. El nuevo nacimiento es de Dios. Por eso el Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de
nuevo” Juan 3:3,7… Nunca se nos dice
que somos nacidos de Cristo. Aprendemos de 1 Pedro 1:23 que Dios, usando su
Palabra, lo produce (The Glory of His Grace [La gloria de su gracia] cap. 9
Regeneración).
Brian Cvrrie
En el concepto reformado del orden de la
salvación, se dice que la regeneración precede a la fe. Esto se basa en la
lógica de que un pecador, muerto en sus delitos y pecados, debe recibir nueva
vida (es decir, ser regenerado) para que él o ella pueda creer
(posteriormente). Aunque parezca un orden lógico, indiscutiblemente no es
cronológico. La regeneración no precede a la fe en orden cronológico. A mi
juicio, no es sabio expresar esta idea ni siquiera en el sentido lógico, porque
es prácticamente imposible eliminar las implicaciones cronológicas del
concepto, aun cuando la intención sea presentarla solo de manera lógica. Uno
pudiera invertir la lógica y argumentar que, si el pecador tiene nueva vida y
luego cree, no tiene necesidad de creer, porque ya fue regenerado. Si hay
alguna secuencia cronológica en la que a la regeneración le sigue la fe,
entonces debe existir un intervalo, aun cuando sea de corta duración, durante
el cual la persona es regenerada sin haber creído. Una idea tan atroz es
totalmente antibíblica. La regeneración y la fe ocurren simultáneamente.
Charles Caldwell Ryrie
Alan Summers
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