por B.Osborne
capítulo
6 Afectos restringidos,
asociaciones relajadas
¿Por qué eran los corintios tan negativos hacia
Pablo? La respuesta es que su amor no era lo que debía ser, v. 12. Eran
estrechos en su amor. El calor expande, y el calor del corazón de Pablo siempre
ensancha el corazón de otro. A diferencia de los corintios, su boca estaba
“abierta” y su corazón “ensanchado”. Era enteramente franco y sentía un amor
cálido por ellos.
Esta afirmación es más maravillosa en sus labios,
debido a que los corintios habían negado la veracidad de su ministerio — ¡y qué
ministerio era! — vv 3 al 10. Le habían acusado de motivos ulteriores, se
habían burlado de su estilo y ridiculizado su apariencia. ¡Y ante todo esto su
corazón se ensanchó!
El apóstol no conocía el estrechamiento. Su corazón
les abrigaba a todos ellos, pero no todo lo que tenían en el corazón. Su
corazón era suficientemente amplio para que todos sus convertidos fuesen
objetos de su afecto, pero ellos no siempre eran así para con él, v. 12.
“Ensánchense”, les dice.
También debían cuidar sus relaciones
interpersonales. Cuando Cristo no está ante el corazón, de una u otra manera el
mundo se interpondrá. Uno no se da cuenta de las excusas que tapan las alianzas
malsanas, y pronto el honor del Señor se queda comprometido.
Los vv. 14 al 18 prohíben todo nexo malo, por
cuanto no podemos aceptar tanto el yugo del Señor, Mateo 11.29, como el del
mundo que le rechazó y crucificó. El texto prohíbe todo tipo de unión en la
cual el carácter del cristiano pierde algo de su integridad y rasgo distintivo.
No podemos comprometernos por medio de una comunión con nada en el mundo que es
ajeno a Dios.
Hay cosas en el mundo con las
cuales el cristiano no se atreve asociarse, ni puede, y por esto el llamado a
la separación en el v. 17. Con todo, su vida no es un renuncio estéril, ya que
está separado del mundo con un propósito nada menos de el de disfrutar de
comunión con Dios, quien nos recibe, nos ve con beneplácito. Nos regocijamos en
ser hijos e hijas del Dios vivo.
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