domingo, 23 de agosto de 2026

Dios me Hizo Mujer (1)

 


El plan divino de la feminidad

Eleonor Mosquera 

Capítulo 1: La obra maestra de la creación de la mujer

"Jehová Dios... hizo una mujer", (Génesis 2.22)


Para estudiar el tema de la feminidad, necesitamos comenzar donde Dios reveló el diseño que había en su corazón: en el principio de la creación. "¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo?" (Mateo 19.4). Esta fue una excelente pregunta que hizo el Señor Jesucristo en referencia al recuento bíblico del origen del hombre y la mujer en Génesis 1 y 2. Esta pregunta es también para nosotras: ¿No hemos leído? Aunque ya lo hayamos hecho, sería bueno que nos tomáramos el tiempo ahora para leer cuidadosamente los primeros dos capítulos de la Biblia.

Génesis 1 y 2 nos enseñan que durante seis días Dios estuvo creando un hermoso mundo nuevo. Él colocó el sol, la luna y las estrellas con precisión en el cielo; demarcó hábilmente los lagos, ríos y mares; adornó espectaculares paisajes con toda clase de plantas y flores; e hizo asombrosos animales grandes y pequeños para que llenaran la tierra, los mares y el aire. Dios tenía todo el escenario preparado para recibir la obra maestra final que estaba a punto de hacer. Había gran regocijo en el cielo cuando, en el momento cumbre, "creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios" (Génesis 1.27-28).

Génesis 2 nos dice con más detalle que Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y luego "hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer" (vv 21-22). La mujer fue la última creación de Dios, y justo después de haberla creado, "vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1.31).

Desde el principio notamos que la mujer es una creación de Dios, y, por lo tanto, Él es el que decidió qué es la verdadera feminidad y cuál es su intención. ¡Qué bueno que esto no es un asunto condicionado por la cultura ni determinado por nuestros sentimientos cambiantes!

NUESTRO EXTRAORDINARIO DISEÑADOR

Si queremos entender realmente el diseño de la mujer, necesitamos conocer a su Diseñador. La Biblia deja bien en claro que "Jehová Dios... hizo una mujer" (Génesis 2.22). El Dios infinito, perfecto y todopoderoso, que también es un Dios personal, confiable y bondadoso, fue el que diseñó e hizo a la mujer con intención y amor.

Dios es un Dios inmenso, sin medida y sin fin, pero que ha revelado a sí mismo en su Palabra para que nosotros podamos conocerlo. Aquí sólo vamos a considerar brevemente cuatro atributos de nuestro extraordinario Diseñador divino que nos ayudarán a apreciar mejor por qué nos hizo como nos hizo:

·         Dios es soberano y, por lo tanto, tiene la autoridad suprema para decidir cómo hacer las cosas. "Todo lo que Jehová quiere, lo hace" (Salmo 135.6), y Él "hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efesios 1.11). Esto nos da la confianza de que su diseño de la mujer es excelente, porque la Biblia resalta el hecho de que la voluntad de Dios siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12.2).

·         Dios es sabio y, al crear todas las cosas, hizo "todas ellas con sabiduría" (Salmo 104.24). Su conocimiento es perfecto e infinito. Nadie tuvo que enseñarle ni aconsejarle cómo hacer las cosas; tampoco nadie lo ayudó. Eso quiere decir que nadie podría haber creado las cosas mejor que Dios. Por eso tenemos la garantía de que su diseño de la mujer no se puede mejorar ni comparar con ninguna idea humana de la feminidad.

·         Dios es "bueno... y bienhechor" (Salmo 119.68), y lo dejó ver en toda su maravillosa y perfecta creación. Cuando Dios observó la creación completa, concluyó que todo "era bueno en gran manera" (Génesis 1.31). Entonces, ¡tenemos la certeza de que esto incluye a la mujer también!

·         "Dios es amor" (1 Juan 4.8), y su amor infinito e incondicional es lo que motiva cada una de sus acciones. El amor de Dios no se basa en el objeto que lo recibe, sino en sí mismo, y Él siempre da, sin lo mejor de lo mejor. Por eso Dios dijo en una ocasión: "Yo sé los planes que tengo para ustedes. Son plan para su bien, y no para su mal, para que tengan futuro lleno de esperanza" (Jeremías 29.11 RVC). Este atributo de Dios nos asegura que el diseño divino de la feminidad es perfecto, y para nuestro beneficio bendición.

Este asombroso Diseñador divino hizo a la mujer una criatura hermosa, dándole características únicas y específicas según su voluntad y para su complacencia, porque tenía en mente un propósito eterno y admirable para ella.

NUESTRO PROPÓSITO SUPREMO

Todo lo que Dios creó, lo hizo con un propósito especial y específico. Por ejemplo, Dios creó el sol, la luna y las estrellas para que "sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra" (Génesis l.14-15). En el caso del hombre y la mujer, Dios dice: "Para gloria mía los he creado" (Isaías 43.7). ¡Qué privilegio nos ha dado! Pero ¿cómo podemos darle gloria a Dios?

Cuando Dios creó al ser humano, vemos que lo hizo con especial atención y cuidado. En vez de crearlo con el poder de su palabra, como el resto de la creación, "Dios formó al hombre del polvo de la tierra" (Génesis 2.7). Cual alfarero, Él decidió hacer una obra artística a mano, y con deliberado interés hizo al ser humano "a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1.27).  

De todas sus innumerables criaturas, el hombre y la mujer son las únicas que Dios creó a su imagen y semejanza, con la finalidad de que ambos reflejaran a su Creador. Así, Dios les estaba otorgando a ambos igual valor y dignidad.

En Génesis 1.27, al usar los términos biológicos (varón y hembra), Dios está señalando que las diferencias entre los géneros tienen la intención de que el hombre refleje la imagen de Dios a través de su masculinidad y que la mujer lo haga a través de su feminidad. De esta manera, cada uno puede darle gloria a Dios y, en conjunto, presentan un cuadro de Dios más completo. Esto debe hacernos apreciar tanto la igualdad como la diversidad de los géneros.

Además, así como Dios creó todo con intención, podemos ver que también nos equipó con lo necesario para poder cumplir ese propósito.

(continuará)

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