domingo, 13 de noviembre de 2022

Figuras de Cristo (11)

 La serpiente de bronce (Números 21:4-9)


Dios libró milagrosamente a los israelitas de la esclavitud en Egipto. Les dio a Moisés para que fuera su líder, pero ellos murmuraron contra Moisés, una y otra vez.

Ellos hablaron contra Moisés cuando les faltó comida. Dios oyó la oración de Moisés y les dio el maná. Más tarde, tuvieron sed y murmuraron nuevamente contra Moisés. Dios le proveyó agua de una roca. Ellos volvieron a mur­murar contra Moisés, pero en realidad estaban murmurando contra Dios mismo.

En el capítulo 21 de Números, murmuraron nuevamente. Estaban cansados de viajar y cansados de la comida que Dios les daba cada día, vs. 4 y 5. En esta ocasión, Dios los castigó, enviándoles serpientes venenosas y muchas personas fueron mordidas y murieron.

No había esperanza para los israelitas. Todos estaban en peligro de muerte a causa de su pecado de murmuración con­tra Dios y contra Moisés y porque despreciaron el maná que Dios les dio. Las serpientes rastrearon todo el campo y mor­dieron mucha gente.

Entonces, el pueblo vino a Moisés. Ellos admitieron que habían pecado al murmurar contra Dios y contra Moisés y le pidieron a Moisés que orara para que Dios quitara las ser­pientes.

Moisés oró por el pueblo. Ellos habían entendido que habían pecado y habían confesado su pecado a Dios y a Moisés. Entonces, Dios proveyó, por gracia, un modo de salvación.

Dios ordenó a Moisés hacer una serpiente de bronce y co­locarla en un poste en el desierto y prometió que todo el que mirara a la serpiente de bronce, viviría, vs. 8. Moisés obedeció el mandato divino, hizo la serpiente de bronce y la colocó en un poste. Luego, comunicó al pueblo la buena noticia de que todo el que mirara esta serpiente, viviría, aun­que hubiera sido mordido por una de las serpientes venenosas. El pueblo se alegró y muchos miraron, con fe, a la serpiente de bronce. Dios cumplió su promesa, y estos vivieron, vss. 8-9.

Nosotros sabemos que esta serpiente de bronce es una figura de Cristo en la cruz. El mismo Señor Jesús lo dijo así en Juan 3:14 y 15.

Todos nosotros hemos sido heridos por la serpiente venenosa, esto es, por Satanás. Todos nosotros encaramos la muerte, no solo la muerte física, sino también la segunda muerte, que es la separación de Dios para siempre. Esta muerte es el salario del pecado, pero Dios quiere que recibamos el regalo de vida, vida eterna, Romanos 6:23.

Miremos al Señor Jesús en la cruz. Él estuvo allí como la serpiente de bronce para salvarnos. Él es nuestro salvador. Cristo no tuvo pecado, pero Dios lo hizo pecado para que nosotros fuéramos declarados justos, 2 Corintios 5:21.

El Señor Jesús nunca cometió pecado. Él llevó nuestros pecados sobre su propio cuerpo, en la cruz, para que nosotros pudiéramos morir al pecado y vivir para justicia. Nosotros hemos sido sanados por sus llagas, 1 Pedro 2:22-24. Cristo fue hecho maldición por nosotros y nos ha librado de la maldición de la ley, Gálatas 3:13.

El Señor Jesús llevó todas nuestras debilidades cuando fue levantado en la cruz como la serpiente y Dios nos juzgó en Cristo, Romanos 8:3-4.

El Señor Jesús dijo a la gente que morirían en sus pecados si no creen en él, Juan 8:24. Ellos entenderían quién era él, cuando fuera levantado en la cruz, Juan 8:28. También les dijo en Juan 12:32-33 que él atraería a todos los hombres a sí mismo, cuando fuera levantado de la tierra. Al decir esto, estaba indicando, cómo iba a morir.

Moisés predicó las buenas noticias al pueblo que había sido mordido por las serpientes venenosas. Él les dijo que miraran a la serpiente de bronce y creyeran en las promesas de Dios, y los que obedecieron fueron sanados.

Hoy, los siervos de Dios muestran a la gente al Señor muriendo en la cruz por los pecados de ellos. Predican las buenas nuevas e invitan al pueblo a arrepentirse y a mirar por fe al Salvador, en la cruz. Aquellos que así lo hacen, ya no estarán bajo el juicio de Dios por sus pecados, sino que recibirán la vida eterna.

¿Ha hecho, usted, ésto? Si así es, ¿está usted comunicando las buenas nuevas a la gente?
W. A. Deans

Tres credenciales del joven David

 

En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor (Ro 12.11).


La historia inmortal del joven David ha encantado a la juventud y los niños en todas las edades desde que las Sagradas Escrituras en su entereza están en las manos de la gente común en sus respectivos idiomas. David era el predilecto entre todos los reyes de Israel, y el que tuvo el honor de ser escogido por Dios mismo porque “halló en él varón conforme a su propio corazón, quien haría todo lo que Dios quería”, Hechos 13.22.

En los días en que vivimos la juventud figura mucho en la economía nacional. Muchos están recibiendo una buena educación y preparándose para las distintas profesiones. En cambio, otros han caído en las garras de Satanás, arruinando sus vidas con drogas, vicios y disoluciones. El televisor ha inducido a muchos a la violencia y corrupción.

Sin embargo, nos anima ver tantos jóvenes asistiendo a las reuniones evangélicas y luego confesando fe en Cristo, obedeciéndole en bautismo y congregándose con otros creyentes en el nombre del Señor. Hay los que tienen ejercicio en servir a Cristo y ganar almas para él. Consagrar la vida a Cristo es un paso que no deben tomar precipitadamente, porque uno necesita credenciales especiales para esto.

David contaba con tres credenciales que son dignas de nuestra atención:

·         tenía un corazón digno de verdadero pastor; era su profesión. “Queda aún el menor, que apacienta las ovejas”, 1 Samuel 16.11.

·         tenía labios consagrados para cantar las alabanzas de su Dios; era su adoración.

·         servía como guerrero valiente en las batallas de su Dios; era su servicio.

Él era un buen ejemplo de lo dicho en Romanos 12.11: “En lo que requiere diligencia, no perezosos”. Era cumplido en guardar las ovejas de su padre. Cuando Samuel llegó a ungir a David, sus siete hermanos mayores estaban cerca de la casa; solamente él se hallaba en el campo. Dios escoge hombres diligentes como Eliseo, arando; Pedro, Juan y Jacobo, pescando; Mateo, recaudando; Lucas, atendiendo a enfermos. El joven que ha fracasado en las ocupaciones legítimas de la vida temporal no será el hombre competente para la vocación honorable de la obra del evangelio.

El segundo requisito en nuestro versículo es “fervientes en espíritu”. En el caso de David la abundancia de sus salmos da testimonio de su espíritu fervoroso. En 2 Samuel 23.1 se le llama “el dulce cantor de Israel”.

Dice Santiago 5.13: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”. El gozo del Señor debe caracterizar a la persona que desea servirle a él aceptablemente. “Servid a Jehová con alegría”, es la exhortación del Salmo 100. Una cara larga y triste no es una buena recomendación para el evangelio, aun cuando debe haber seriedad en el comportamiento, por cuanto la liviandad es incompatible con la dignidad del evangelio.

Y ahora el tercer requisito: “sirviendo al Señor”. David prestaba servicio militar, luchando contra los enemigos de su Dios. El orden en cuanto a éste concuerda con la secuencia en Romanos 12: primeramente, el cumplimiento en lo temporal, segundo en el fervor espiritual — examen propio, confesión, oración, meditación, participación en las actividades del pueblo del Señor — y finalmente el servicio público.

Merece ser considerado también su testimonio ante los demás, como está presentado en 1 Samuel 16 al 18. Él sabía tocar. Tenía talento, de manera que había melodía en su canto que dominaba el espíritu malo en Saúl. Era valiente. Pudo enfrentarse al león, el oso y el gigante, porque fue apoyado por su Dios.

David era vigoroso. Lejos de ser flojo, era como el apóstol Pablo quien por amor de Cristo trabajaba día y noche para ganar su pan, haciendo tiendas, para así anunciar la palabra de Dios. Aun en el calabozo en Roma le encontramos con el ejercicio de escribir aquellas epístolas sublimes a ciertos individuos y asambleas.

David era también hombre de guerra cuando joven, y aun antes de pelear con Goliat él desplegaba su carácter militar. Nunca perdió una batalla. Desde el momento de creer, el joven cristiano está habilitado para pelear contra los tres enemigos de su alma, que son el mundo, la carne y Satanás. No hay tregua. “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno”, 1 Juan 2.14.

Era prudente. “David se conducía prudentemente en todos sus asuntos”, 18.14. Y era hermoso, contando con un testimonio intachable. “Todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos”. El desliz de algunos ha dejado una marca fea en su testimonio. El guardarse “sin mancha del mundo” es una parte de la religión pura como la presenta Santiago.

“Jehová estaba con David”, 18.28. Es el detalle principal. La integridad de este varón inspiraba confianza en sus hombres y le mantuvo en el favor de Dios. Es un buen tipo de nuestro Señor Jesucristo en sus sufrimientos seguidos por la gloria. Nosotros, “si sufrimos, también reinaremos con él”.

Delante del tribunal habrá los jóvenes que recibirán corona y los que sufrirán pérdida. Que el Señor nos ayude a vivir por él de tal manera que salgamos bien.

Santiago Saword

MUJERES DE FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO (11)

 


11. Débora

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará". (Salmo 37,5)

La historia está en Jueces 4 y 5.



"Levántate, porque este es el día. . . ¿No ha salido Dios delante de ti?" le dijo la profetisa Débora al general Barac. Por la gracia de Dios esta dama ocupó un lugar único en la historia. "Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa" (Jueces 4.4). Ninguna mujer hoy día es llamada a hacer lo que hizo ella.

No había rey en Israel. Habiéndole dado la espalda a Dios, la nación servía a dioses paganos. Así que Dios los vendió a manos de los enemigos a su alrededor. Cuando el pueblo clamó a Dios, Él levantó jueces para librarlos de aquellos que los despojaban. Pero luego volvían a su idolatría y la nación tenía la culpa de su propio mal estado. Por veinte años Jabín, el rey de Canaán, oprimió a Israel. El capitán de su ejército se llamaba Sísara.

El país estaba en mal estado, los caminos quedaron abandonados, la gente se apartaba de los caminos y andaba por sendas clandestinas porque temía al enemigo, y las ciudades dejaron de existir. El pecado había destruido la vida hogareña y dejó al pueblo indefenso. Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron" (1 Corintios 10.6).

Débora, una mujer temerosa de Dios, fue levantada por Él en un tiempo cuando la nación carecía de buen liderazgo humano. No hubo hombre en Israel capacitado para dar el divino mensaje de la libertad. Aquella dama tan singular no deseaba alabanzas para sí misma, sino que obedecía la voluntad de Dios.  Como resultado, gozaba de gran respeto y credulidad entre el pueblo de Israel. Era profetisa, llamada a ser portavoz de Dios para comunicar la sabiduría divina traería liberación a la nación.

Debido a que una mujer de discernimiento espiritual, cuando la gente necesitaba juicio y consejo acudía a ella bajo “la palmera de Débora”. Siendo una mujer humilde que vivía con su esposo, Lapidot, ella se refería a sí misma como “una madre en Israel" y su amor por su pueblo era como el amor de una madre.

Barac era un hombre preparado para responder al mandato divino. Débora le dio instrucciones para organizar un ejército de diez mil hombres y combatir contra las tropas de Sísara. Su respuesta a Débora fue: "Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré" Esto indicaba su deseo de tener una confirmación del Señor.

Débora acordó ir con él, no para pelear sino para darle apoyo, pero le dijo: No será tuya la gloria, ya que el Señor entregará a Sísara en manos de una mujer.

Sabemos que Barac tuvo fe en Dios aquel día en el monte de Tabor porque su nombre aparece en la lista de los héroes de la fe en Hebreos I l. Además, él estuvo dispuesto a seguir las órdenes de una mujer y ella le indicó dónde juntar su ejército, cuántos hombres y de cuáles tribus llevar hombres a la guerra.

Los que respondieron al llamado de tomar armas fueron pocos para pelear contra el ejército de Sísara con sus 900 carros de hierro. Pero Débora le había indicado a Barac que ese era el día en que Jehová iba entregar a Sísara en sus manos. "¿No ha salido Jehová delante de ti?' afirmó la mujer. Los príncipes confiaban en Débora y ella a la misma vez se sometía a la autoridad de ellos,

Dios intervino a favor del ejército de Israel enviando lluvias torrenciales y los carros del enemigo quedaron atascados en el lodo, Barac bajó del monte con 10 mil hombres y Dios les dio la victoria. Los soldados del ejército de Sísara que no murieron en la batalla fueron arrastrados por las aguas.

Pero Sísara, siendo cobarde, huyó a pie hasta la tienda de una mujer llamada Jael, quien le persuadió a entrar. Cuando él se quedó dormido, la mujer, con un mazo, le metió una estaca en sus sienes.  De esta manera murió el poderoso general, y así se cumplió la palabra de Débora de la gloria sería para una mujer, porque fue Jael quien mató Sísara.

No somos llamadas a aprobar la crueldad de esa mujer Jael, pero si Sisara no hubiera muerto aquel día, él habría seguido con su crueldad contra la nación de Israel, incluyendo las atrocidades a sus mujeres. En el cántico que escribió Débora, que entonó con Barac después de la batalla, Jael es llamada "bendita entre las mujeres".

Unos han comentado que Débora tenía éxito en todo lo que hacía: como profetisa, jueza, consejera, comandante y poeta. Seguramente esto fue porque vivía confiando en su Señor. Débora no pidió su trabajo, nunca buscó reconocimiento ni usurpó el puesto de un hombre, pero les dio el crédito a otros por lo que ellos hicieron y alabó a Dios por la victoria dada.

La mujer cristiana no es llamada a ocupar un puesto de autoridad espiritual entre el pueblo de Dios hoy día. Pero el ejemplo de Débora nos llama a que despertemos a la necesidad de servir al Señor en la manera asignada en su Palabra para la mujer creyente. El secreto del éxito de Débora fue su íntima comunión con su Señor. La oración y el estudio de la Palabra de Dios nos ayudarán a discernir su voluntad, y nosotras, mujeres de este presente siglo malo, podemos ser "colaborado res de Dios" (1 Corintios 3.9).

"El cántico de Débora y de Barac es un clásico de la literatura inspirada", escribió William MacDonald.  En él hay alabanza para los fieles guerreros, mención de los que no fueron a la batalla y expresa regocijo por la victoria concedida por Dios. Con una mirada hacia el futuro cuando el Señor reinará en justicia, Débora toma su lugar entre los que le aman y le sirven, que serán "como sale en su fuerza" (Jueces 5.31).

LA EPÍSTOLA A LOS FILIPENSES (9)

 


4.10 al 23: Provisión para toda necesidad

 


Pablo expresa su agradecimiento a la asamblea en Filipos por el interés que mostraban en su bienestar, demostrado en la remesa que había recibido, 4.10. Se contenta sobremanera, no por la dádiva en sí, sino por el resultado que tendría para la asamblea. Él no estaba pensando en lo suyo propio, sino en el bien de ellos, ya que había aprendido a contentarse en toda circunstancia, 4.11,12.

Pablo conocía el secreto del contentamiento en el gozo de la comunión con Cristo, la fuente de toda su fuerza. Cristo es la fuente de poder para toda la senda cristiana, y su gracia basta para toda circunstancia. “Bástate mi gracia”, le dijo el Señor a su siervo, “porque mi poder se perfecciona en la debilidad”, 2 Corintios 12.9. “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”, dijo él a su “hijo”, 2 Timoteo 2.1. El secreto de la victoria en todas las circunstancias de la vida está en valerse de la reserva infinita de poder en Cristo. “Por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”, fue el testimonio del apóstol en 1 Corintios 15.10.

En los versículos 14 al 18 Pablo vuelve a la dádiva que la asamblea filipense le había enviado, y señala que aquello alivió su necesidad, generó fruto para la cuenta de ellos, y agradó a Dios. La ofrenda de ellos no era mera simpatía por Pablo, sino una verdadera ofrenda a Dios. ¡Qué lenguaje tan sublime emplea el apóstol cuando habla de dar al Señor! Debería ser placentero para nosotros también dar dádivas, y hacerlo con propósito de corazón, habiéndonos entregado nosotros mismos al Señor, primeramente, 2 Corintios 8.5, 9.7.

Uno recibirá una recompensa rica por haber dado. “Hay quienes reparten, y les es añadido más … El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”, Proverbios 11.24,25. “El que siembra generosamente, generosamente también segará”, 2 Corintios 9.6. Ante el tribunal de Cristo se revelará el valor justo del don de dar, como todo lo demás. La fidelidad debería caracterizar todo departamento de nuestras vidas a la luz de aquel día cuando será necesario “que todos nosotros comparezcamos [o seamos manifestados] ante el tribunal de Cristo”, 2 Corintios 5.10.

“Mi Dios … suplirá todo lo que os falta”. Cuando Pablo dice, “mi Dios”, está pensando en su propia experiencia y todo lo que Dios era para él, y cuyo amor y cuidado había probado a lo largo de años. Es el mismo hoy, supliendo las necesidades de su pueblo conforme a sus recursos infinitos en gloria en Cristo Jesús. Por lo tanto, podemos echar todas nuestras cuitas sobre Aquel que tiene cuidado de nosotros, 1 Pedro 5.7. No dudemos de su amor; más bien, confiemos y obedezcamos. “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén”, 4.23.

domingo, 16 de octubre de 2022

Carta a un joven cristiano: permanecer fiel al Señor

 Mi amado:

Tú conoces en tu corazón el amor que Dios tiene para con nosotros. ¡Qué gracia! Sí, Dios no perdonó a su propio Hijo, antes le entregó por todos nosotros. Y sobre este don inefable, sobre el Señor Jesús, el Hijo unigénito y amado de Dios, fundas tu salvación. Es una roca segura y eterna. Jesucristo se hizo hombre y dio voluntariamente en el juicio y la muerte su vida por ti. Dios lo resucitó y lo ensalzó a su diestra en la gloria, donde es el autor y garante de tu salvación eterna.

Por la fe en la potencia y eficacia de su sangre pre­ciosa, tienes el perdón de tus pecados, porque la Palabra nos lo dice también: "La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1: 7). Y sobre esta base, añade luego: "Os escribo a vosotros, hijitos, por­que vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre" (2: 12). Por esto, Juan podía cantar con los rescatados, y tú puedes unirte ahora a ellos: "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre... a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén" (Apocalipsis 1: 5-6).

Deseo decirte las mismas palabras que Bernabé recordaba a los nuevos convertidos de la ciudad pagana de Antioquía: "Que con propósito de corazón permane­ciesen fieles al Señor" (Hechos 11: 23). ¡Cuán impor­tante es esto!

Permanece fiel al Señor con todo tu corazón. ¡Desde el primer día de tu conversión mantente fiel, decidido por tu Señor! Ponte a su lado resueltamente. No te avergüences de él en medio de este mundo pobre, impuro, malo, ni te avergüences de su Evangelio. El Señor y Salvador es el creador y poseedor de los cielos y de la tierra, es el juez de los vivos y de los muertos. Tú sabes lo que él hizo por ti. Siendo rico, se hizo pobre; para que con su pobreza fueras enriquecido (2 Corintios 8: 9). Llevó el juicio de tu pecado; dio voluntariamente su vida por ti, para librarte de la muerte y del juicio eterno, para arrancarte del poder de Satanás, y te hizo hijo de Dios y heredero de él. Ya no te perteneces a ti mismo ni al mundo. Ahora eres su propiedad con todo lo que tienes y todo lo que eres. Vive, pues, para aquel que murió por ti (a lo que asimismo Pablo nos exhorta y anima, 2 Corintios 5: 15) y añade a tu fe, según nos lo escribe el apóstol Pedro, la virtud (2 Pedro 1: 5), es decir, la decisión y el coraje.

¡Guárdate de tener un corazón dividido! Un cora­zón dividido es un veneno moral para el cristiano y una abominación para Dios, y aun los hombres no lo respe­tan. Y ahora que Cristo habita por la fe en tu corazón, nunca preguntes: «¿Por qué no puedo hacer esto o aquello? ¡No veo ningún mal!». Al contrario, pregunta: «¿Será esto del agrado de Cristo? ¿Puedo realizarlo con mi Señor? ¿Me acompañará en tal o cual camino?». Si andas fielmente con él, descubrirás con presteza lo que no le es agradable.

Permanece fiel al Señor con todo tu corazón. No te dejes seducir por el mundo, ni ser alejado de su persona. El mundo hace múltiples promesas que no puede man­tener; pero las hace y engaña a muchos. Su sonrisa es la falsedad. Tu corazón es demasiado grande: el mundo no puede llenarlo, pero es demasiado pequeño para reci­bir a Cristo en toda su plenitud, porque él llena los cielos de los cielos.

Permanece fiel al Señor con todo tu corazón. Entonces tu paz vendrá a ser más grande, más segura y tú gozo más puro. Mucho te regocijas de que ya posees el perdón de tus pecados, pero no te apoyes sobre tu gozo; ¡apóyate sobre el Señor! Tu gozo puede vacilar, pero él no cambia jamás. No te digo (¡ay! como muchos cristianos expresan a los recién convertidos): «¡No te alegres demasiado!» o «Tu alegría cesará». No, el gozo de la nueva vida permanece eternamente y se ahonda de año en año, más el del nuevo convertido se asemeja, con frecuencia, a un torrente de la montaña; es bello y su agua fresca, pero brama y echa espuma; al llegar a la llanura se tranquiliza, se ahonda, se torna más fructífero y puede llevar cargas pesadas.

E. Dónges

"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto" (Lucas 16: 10).

DIAS DE BUENAS NUEVAS


 

Lectura: 2 Reyes 6:24-33; 7:1-20


Texto: “Cuan hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los que anuncian el Evangelio de los bienes. Isaías 52.7


Enseñanza principal.

La escena de una ciudad, Samaria, sitiado por el ejército sirio, padeciendo hambre a la vista del enemigo, el anuncio del profeta Eliseo de parte de Dios, prediciendo la bendición de la abundancia, la incredulidad del príncipe, el descubrimiento hecho por los cuatro leprosos que después de acercarse y hacer abundante provisión comunicaron la buena nueva a la ciudad, nos proporciona una figura evangélica de fácil aplicación. El mundo se halla bajo el poder del destructor y soporta un sitio prolongado, reina el hambre espiritual, pero Dios anuncia la buena nueva de una amplia provisión; los incrédulos no la reciben y la perderán para siempre, mientras los que prueban bajo el peso de su necesidad hallarán abundante satisfacción y serán los mejores mensajeros para proclamar la salvación obrada por el Señor a los necesitados.

 

Bosquejo:

1) Un mensaje poderoso: 2 reyes 6:24

El enemigo de nuestras almas ha puesto el cerco.

2) Una condición miserable: 2 reyes 6:25-30

Hambre, relajamiento de los afectos, abandono la desesperanza.

3) Una promesa consoladora 2 Reyes 7:1

Solo de Dios puede venir la salvación y la liberación.

4) Una manifestación de incredulidad. 2 Reyes 7:2

El pecado de la incredulidad es una afrenta a Dios

5) Un hallazgo oportuno. 2 Reyes 7:4-8

Aún los más indignos son los primeros en disfrutar la bendición. (Mt 20:16)

6) Un anuncio sorprendente 2 Reyes 7:10

Dios utiliza los instrumentos más pequeños e indignos. (1Cor.1:27-29)

7) Un castigo merecido. 2 reyes 7:17-20

Quien permanece incrédulo al Hijo no verá la vida. (Lucas 14:24)

 

Notas de la Lección.

1)   Las consecuencias del pecado 2 Reyes 6:24-33

La situación dentro de la ciudad reflejaba con exactitud la condición en que se halla el mundo: bajo el cerco diabólico el mundo sufre las consecuencias del pecado:

a)    Hambre: El mundo sufre gran necesidad, hay hambre y sed de justicia. El problema es pavoroso y alcanza a la mujer y al niño más humilde y como también al rey y su corte. Todos sienten un vacío imposible de llenar.

b)    Perversión de valores y afectos: En el cuadro de las dos madres en un macabro pacto de comer el hijo respectivo para saciar el hambre. El mundo es un cuadro macabro también, se han degenerado los afectos, viciado las costumbres, el mismo canibalismo practicado por los salvajes queda eclipsado ante los otros valores que se destruyen día a día en el mundo civilizado (Rom.1.21-32)

c)    Negación de Dios: En vez de atribuir al pecado y al alejamiento de Dios las consecuencias funestas que les tocaba vivir, el rey echa la culpa al profeta y busca su muerte; es así en el día de hoy, en vez de reconocer con un verdadero arrepentimiento sobre el pecado que la culpa es humana, el hombre atribuye la causa de su infortunio y las calamidades que le sobrevienen, a Dios. Sin embargo, es allí donde brilla la misericordia divina que llega siempre a tiempo y cuando el ser humano ha llegado al extremo.

 

2)   El anuncio de los bienes. 2 Reyes.7:1

Solo de Dios puede venir la liberación (Jonás 2:10), esa es la base del mensaje del profeta, para que volvieran los ojos a Dios y esperaran el cumplimiento de la promesa. Este es el secreto de la felicidad para el ser humano; solo ha de recibir de Dios el bien y recibirlo con hacimiento de gracias, como en aquella oportunidad hubo quienes no creyeron que Dios podía hacer grandes cosas y lo expresaron en una frase figurativa: ¿Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, seria esto así? Bueno es cotejar el pasaje en Malaquías 3:10 donde Dios promete abrir ventanas en el cielo y derramar bendiciones hasta que sobreabunde solamente si su pueblo está dispuesto a cumplir con El. Si el pecador se vuelve a Dios, Él está ansioso por demostrar su bondad, su amor y su gracia en las bendiciones necesarias.

 

3)   Una resolución desesperada: 2 Reyes 7:3-5

Se hallaban en una encrucijada; si entraban en la ciudad se hallaban expuestos a morir en ella, si quedaban donde estaban también; de manera que tuvieron que tomar una decisión y salir de su situación desesperada. Hay muchos en esta condición. Es la condición humana por excelencia, inmundos por la lepra del pecado, condenados a estar fuera y lejos, en una situación expectante, pero sin lograr satisfacción ni vida. Se advierte en el lenguaje de su resolución que el problema para ellos era de vida o muerte. (v.4); es así con los pecadores: se hallan en una encrucijada que es vida o muerte, y somos nosotros los que debemos escoger (Deut. 30:14-19). De paso diremos que cuando los cuatro leprosos hallaron la vida y el bien y se convirtieron en los portavoces de la alegre Nueva son en cierto sentido una figura de los cuatro evangelistas que cada uno bajo un cierto aspecto presentan a Cristo y las Buenas Nuevas de su salvación.

 

4)   Un sentimiento de responsabilidad: 2 Reyes.7:9

Es este un versículo pleno de sugestión para nosotros en lo que nos enseña de responsabilidad en cuanto al deber que nos toca cumplir. Analicemos cada palabra.

a)    “Hoy”: Tenemos un mensaje que es de rigurosa actualidad, las buenas nuevas de la salvación siempre tienen un mensaje de fresca unción para el día que nos toca vivir. Hay en este “hoy” una reminiscencia de nuestro Señor en su mensaje inaugural en Nazaret. (Lucas 4:21)

b)    “Es día de buena nueva”: Lo que le da valor al día que vivimos es que hay un mensaje que proclamar y es de “buena nueva”, tal es el carácter del mensaje más glorioso que jamás se ha proclamado a los seres humanos, sin él, cada día sería un día más, gris y sin esperanza, pero lo que lo ha convertido en un día de luz y esperanza es que todavía se proclama bajo la gracia el Mensaje de Salvación, perdón y paz.

c)    “Y nosotros callamos”: Se ve aquí el sentimiento de responsabilidad; es inadmisible que quienes han sido iluminados por la verdad, callen (Hechos 18:9; 2 Cor.4:13-14). Hay un silencio de culpabilidad (Salmo. 51:15), pero quien ha recibido tal gracia no puede callar sino proclamar a todos las mercedes con que el Señor ha colmado la vida (Isaías 6:7-9)

d)    “Si esperamos hasta la mañana”: Hay una urgencia que nos constriñe a entregar el mensaje sin demora; otras cosas pueden esperar o postergarse, pero esta no, aquellos a quienes tenemos que hablar pueden pasar a la eternidad igual que nosotros y no volver a tener ni nosotros ni ellos otra oportunidad; el mundo vive su noche oscura, somos hijos del día y la mañana viene, es ahora que urge entregar el mensaje de vida (1 Tesl.5:4-8; Col. 4.5).

e)    “Vamos pues”: Se ve la decisión espontánea; es una obra grande y requiere decisión (Jueces 4:15; Hechos 9:6). Detrás de cada servicio para el Señor hay un llamado a actuar y hacerlo con decisión; siempre habrá uno más decidido que diga a los demás ejerciendo una santa influencia: “vamos pues.”

 

5)   El castigo sobre el incrédulo: 2 Reyes 7:20

“Y murió “, es la consecuencia inevitable para los incrédulos, la muerte segunda, Hechos 3:17-19: vio, pero no participo de la bendición provista por Dios como el rico de Lucas 16:23. El lago de fuego será la porción de los incrédulos. (Apoc. 21:8)

 

Aplicación

Recordemos a nuestros alumnos la condición del pecador en un mundo sitiado y dominado por el temor de la muerte (Hebreos 2:14-15) hablándoles de aquel que por su muerte y resurrección nos ha traído vida y libertad y nos pregona el Evangelio de los bienes.

 

Indicación para menores

Estoy seguro que ninguno de los niños de la clase conoce lo que significa tener mucha hambre; por eso les será difícil comprender el valor de las Buenas Nuevas de las que habla la lección. En los días del profeta Eliseo vino una terrible miseria en Samaria porque los ejércitos enemigos habiéndola rodeado no permitían ningún intercambio comercial. El mismo rey de Israel comprobó como a tanto había llegado el estado de la necesidad que las personas eran muertas para comer. Todo esto nos lleva a ver la provisión que Dios debía hacer para que no perecieran las personas.

 

Miseria:

Todo alrededor mostraba que solo había miseria, declinación y muerte. Así ocurre con el ser humano que no conoce al Señor; está completamente imposibilitado y solo le espera la muerte eterna. Además, vemos aparecer en la lección de unos leprosos que desahuciados de la vida no hallan en el mundo de Samaria como solucionar su mal ni siquiera en forma temporal. Parece verse en estos a los pecadores que buscan en esta vida la solución para su alma, pero, a medida que el mal avanza, la impotencia humana también crece.

Miremos por unos momentos a estos leprosos. Primero miran la ciudad y su pobreza; luego oyen el mensaje del profeta, pero no esperan su verificación. Estos son como los que oyen el mensaje y antes que llegue su cumplimiento procuran por sus propios medios darle forma y fin. No obstante, la premura de los leprosos de ir al campo enemigo, Dios en su gracia uso este para mostrarles cómo se cumplirían todas sus promesas, por imposibles que parecieran. Los sirios no estaban en sus carpas, pues el Señor les había hecho oír como ruido de gran ejército y habían huido. Entonces llegamos al segundo paso.

 

Comprobación:

Porque vieron lo que nunca les había sido contado (7:5-7) no solo los enemigos dispersos, sino también la provisión de gracia que Dios tenía para ellos en el mismo campo del enemigo. Cuando nosotros miramos a lo que Él nos ofrece también vemos que toda la provisión está a nuestro alcance, porque su infinita gracia ha vencido al enemigo en la Cruz de Cristo y nos ha dado en ella el perdón de los pecados, la paz de nuestros corazones y la vida eterna. Ahora los leprosos no tendrán que mendigar a la puerta de la ciudad, sino solamente tomar lo que ya estaba preparado para ellos por el poder de Dios. Al principio el corazón humano engañoso más que todas las cosas, los llevo a olvidarse de los demás, pero pronto nació en ellos el deseo de comunicar a sus conciudadanos del hallazgo diciéndoles el uno al otro: “hoy es día de buena nueva y nosotros callamos”

 

Manifestación:

Contentos con lo que tenían volvieron a dar las noticias a los demás. Es sugestivo el nombre de “buenas nuevas” porque nosotros también tenemos un mensaje para el mundo que la palabra de Dios le llama “Buenas Nuevas”; mensaje que muestra como el amor de Dios ha sido tan grande que mando al Señor Jesús a morir en la Cruz del Calvario “para que todo aquel que en el cree no se pierda más tenga vida eterna.” Queridos niños, imitemos a los leprosos en apropiarnos de la provisión de Dios y luego llevémosla también a otros para que muchos sean salvos por él.

Revistar el Mentor


Sobre esta Roca, Edificaré mi Iglesia

 

“Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:15-18)

La firmeza y estabilidad de cualquier edificio dependerá de sus fundaciones, estas son de vital importancia puesto que será la encargada de recibir las cargas, los esfuerzos y pesos propios de la construcción, transmitiéndolo hacia el suelo. Requiere de un estudio minucioso del tipo de suelo y su comportamiento. En el plano espiritual, el fundamento que sostiene la iglesia es algo que debe ser capaz de sostener no solo la edificación de la casa de Dios, sino además capaz de soportar todas cargas y esfuerzos con que el enemigo va a tratar de derribarla. Cuando Jesús hizo esta pregunta a sus discípulos, Pedro respondió “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, a lo que el Señor respondió “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”, aquí en esta respuesta de Pedro, que le fue revelada por Dios, y es el fundamento sólido, firme e inamovible de la iglesia, Pedro respondió: “El Cristo, el Hijo del Dios viviente”, el Cristo es la roca sobre la cual la iglesia esta edificada y nada, absolutamente nada podrá prevalecer contra ella.

Una casa o un edificio es seguro cuando uno sabe que la empresa constructora que lo ha levantado ha realizado un estudio diligente del suelo y ha usado los estándares más exigentes en cuanto a ingeniería y materiales para construirlo, eso da confianza y tranquilidad para vivir allí. La Iglesia, queridos hermanos, si bien es un edificio espiritual, podemos estar completamente seguros que sus fundamentos son de absoluta confianza, pues este fundamento es nada más y nada menos que nuestro amado Señor Jesucristo, no solo por el hecho de ser el Hijo del Dios viviente, sino porque él la compró con su propia sangre preciosa que derramó en la cruz al dar su vida por los culpables. El nivel de calidad para ser edificada es imposible de alcanzar por hombre alguno, pues estos debían cumplir con exigencias colocadas por el creador mismo. Ahora, sabemos por la Biblia que cada uno de los redimidos por la sangre de Jesús, somos piedras vivas, como el mismo apóstol Pedro lo expresa en su primera carta: “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1ª Pedro 2:5) y así como Pablo exhortaba a Timoteo, debemos nosotros también considerar esta exhortación en relación a la iglesia: “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1ª Timoteo 3:14-15), cabe por lo tanto una gran responsabilidad a nosotros los creyentes, conducirnos conforme a lo que la iglesia representa para el mundo “columna y baluarte de la verdad”

La iglesia es el testimonio que el Señor ha dejado para transmitir el mensaje maravilloso del evangelio y cada iglesia local es un testimonio en aquel lugar donde un local de reuniones se ha levantado para decirle al pecador que en Jesús hay salvación, hay perdón de pecados y vida eterna, y que todo esto es posible porque quien respalda esta verdad es el Señor, fundamento sólido de nuestra confianza y tranquilidad, ¿qué mejor aval? El Señor nos anime a cada uno de nosotros a comprometer nuestras vidas a su causa, no olvidemos que cada uno de nosotros también estábamos muertos en delitos y pecado y fuimos sacados de este mundo cuando alguien nos predicó el mensaje del evangelio, el cual es poder de Dios para todo aquel que cree. Somos portadores de una noticia que anuncia que en Cristo Jesús hay salvación y vida eterna, y que él desea que otros también puedan encontrar seguridad en esta vida y en la venidera. Y tú querido amigo, si aún no estás descansado en el Señor como tu Salvador, no dejes pasar más tiempo y abre tu corazón y recíbele ya mismo, “Porque dice…He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2ª Corintios 6:2), y podrás enfrentar la eternidad con la seguridad de saber que tienes vida eterna en su nombre, que así sea, amén.