sábado, 12 de marzo de 2022

MUJERES DE FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO (3)

 3. Agar

“Mi socorro viene de Dios”. (Salmo 121.2)


            La historia está en Génesis 16 y 21.9-21.

            Día tras día Agar caminaba por el desierto de Shur, anhelando llegar a Egipto, su tierra natal - una mujer desechada, desprovista y encinta. Dios le había prometido a Abraham un hijo con su esposa Sara, pero los años pasaron y el hijo prometido no había nacido. Entonces ellos planearon ayudar a Dios. Hemos notado que Sara, en su incredulidad, le sugirió a Abraham procrear hijos con su sierva Agar, y que cuando Agar salió embarazada, miraba a Sara con desprecio. Luego Sara la afligía, y Agar, sin derecho de hacerlo, huyó del hogar.

            Por lo tanto, Agar estaba a punto de perecer en el desierto. Pero el Ángel de Jehová la halló al lado de una fuente de agua y habló con ella sobre sus circunstancias, aconsejándola a volver a su ama y someterse a ella. El Ángel de Jehová prometió multiplicar su descendencia, declaró el nombre de su hijo antes de su nacimiento y describió cómo sería el comportamiento de él entre sus hermanos.

            El resultado fue que Agar entendió que el Ángel era Dios mismo y le dijo: “Tú eres el Dios que puede ser visto”. Las Escrituras declaran que "a Dios nadie le vio jamás” (Juan 1.18) en referencia a Dios Padre. Así que creemos que el Ángel de Jehová que le apareció primero a Abraham, luego a Agar y después a otros en el Antiguo Testamento fue Dios Hijo, el Señor Jesucristo. ¡Cuán maravillosa fue la revelación que la pobre esclava egipcia en su profunda necesidad recibió aquel día! Él es el mismo Dios que nos ve cuando más necesitamos su ayuda.

            Entonces Agar le dijo al Señor: “Tú eres el Dios que puede ser visto” y llamó el pozo “El pozo de Él que vive y me ve”. ¡Cuán improbable era que una esclava procedente de un país pagano fuera una de las primeras en darle un nombre a Dios! Y eso fue el resultado de la revelación maravillosa que recibió en su profunda necesidad.

            Humilde ahora, Agar regresó a la casa de Abraham y Sara, y más tarde dio a luz un hijo cuyo nombre fue Ismael, que significa “Dios oye”. Catorce años después, en otra ocasión, ya no era Agar que estaba despreciando a Sara, sino Ismael que estaba burlándose de Isaac (Génesis 21.9). Entonces Abraham, por órdenes de Sara y con la aprobación de Dios, tuvo que despedir definitivamente a Agar y a su hijo Ismael y él les dio solamente pan y un odre de agua.

            Agar e Ismael se fueron y anduvieron errantes por el desierto de Beerseba. Cuando llegaron al fin de sus recursos Agar dejó al muchacho debajo de un arbusto y fue a sentarse sola a cierta distancia porque no quería ver a su hijo morir.

            Pero Dios oyó al joven llorando y el Ángel de Dios, quien creemos que fue el Señor Jesucristo, le habló a Agar desde el cielo, diciendo: “No temas, Dios ha oído la voz del muchacho”. (El mandamiento de Dios repetido más veces en la Biblia es “no temas”). Entonces Dios le abrió los ojos a Agar y ella, viendo una fuente de agua, llenó el odre con agua y le dio de beber a su hijo. Leemos que Dios estaba con el muchacho.

            Dios le abrió los ojos de Agar y ella vio un pozo de agua. El Espíritu Santo abre el corazón de las personas que están buscando la salvación y las lleva a la Fuente de Agua Viva (Juan 4.14). El Señor oyó al joven en el desierto y cuando nos parece que estamos en un desierto espiritual debemos recordar que nuestro Dios vive, nos ve, y nos oye, y Él es nuestro amparo. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4.16).

LA EPÍSTOLA A LOS FILIPENSES (1)

 

Introducción   

            Hechos 16 relata el trasfondo de la epístola y explica que Filipos era una colonia romana, ya que había venido gente de Roma y se había radicado allí en medio de una población distinta a ellos. Eran ciudadanos romanos con costumbres, idioma, leyes y vestimenta propios de su origen. Estos colonos estaban sujetos al emperador de Roma y los soldados del imperio romano los protegían. Sin embargo, la predicación del evangelio había dado lugar a una colonia celestial, y el pueblo del Señor estaba en el deber de conducirse como ciudadanos celestiales con fidelidad a Cristo.

            Parece que la epístola fue escrita por dos razones: (a) para expresar la gratitud de Pablo por la dádiva que la asamblea le había enviado; 4.10 al 20; y (b) para rectificar el desacuerdo que había surgido entre dos hermanas en la fe; 4.2,3. Había el gran peligro de que los creyentes se alinearan con la una o la otra, dando lugar a la contención y división, y por esto Pablo les exhorta a tener unanimidad de criterio y propósito:

     1.27            firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes

     2.1 al 11 nada … por contienda y vanagloria

     2.14 al 16 sin murmuraciones y contiendas

     4.2,3 que sean de un mismo sentir

 Les advierte también de los enemigos de la asamblea:

     1.28 al 30 los que se oponen

     3.2 los perros, los malos obreros

     3.18,19       enemigos de la cruz de Cristo

La Epístola se divide en cuatro capítulos:

1.   La confianza en los propósitos de Dios

2.   La conformidad al patrón de Cristo

3.   La constancia en conocer más de Cristo

4.   La consideración por el pueblo de Dios

·      En el capítulo 1 el apóstol manifiesta su confianza en el propósito de Dios a pesar de las circunstancias en las cuales se encuentra. Si tengo esa confianza, la mente de Cristo me dará un amor por el evangelio y un gozo en saber que este es predicado.

·      En el capítulo 2 Pablo expone el patrón perfecto de la humildad y la disposición de servir a otros, exhortando a sus lectores a conformarse a Cristo. En esta humillación y servicio la mente de Cristo me producirá amor por la asamblea y me estimulará a promover humildemente el bienestar de los cristianos.

·      El capítulo 3 enseña la necesidad del progreso constante en la senda cristiana, con Cristo como meta. Entonces la mente de Cristo fomentará en mí un apetito por vivir un estilo de vida celestial.

·      En el capítulo 4 el apóstol manifiesta su preocupación por el bienestar de Evodia y Síntique, y así por todos los creyentes. Si me ocupo en lo mismo, la mente de Cristo me proporcionará un amor que buscará sanar toda brecha que haya.


miércoles, 23 de febrero de 2022

CRISTO, EL GRANO DE TRIGO (JUAN 12:20-33)

 


JESÚS Y EL MUNDO

 

EL SEÑOR JESÚS SIEMPRE TROPEZÓ CON LA OPOSICIÓN E INCREDULIDAD DEL MUNDO


Desde antes de su nacimiento en Belén, hasta su resurrección gloriosa en Jerusalén, el Señor Jesucristo siempre tropezó con la oposición e incredulidad del mundo, manifestada de distintas maneras. El apóstol San Juan reconoce esta triste verdad cuando dice al principio de su evangelio: “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” Juan 1:10 y 11.

Veamos algunos casos, agregando comentarios pertinentes que hemos tomado de diversas secciones de la Biblia.

 

En Belén, a la llegada de José y María, “no había lugar para ellos en el mesón.” Lucas 2:1-11.

· He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.

· Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 3:7-8.

· Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20.

 

En Belén, Herodes procura matarle. “Porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.” Mateo 2:13.

· Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes; el Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. Salmo 37:12-13.


En Nazaret, su propio pueblo, es rechazado. “Le echaron fuera de la ciudad (...) para despeñarle.” Lucas 4:29.

· Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que se manifestado que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:19-21.

 

En Gadara “toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.” Mateo 8:34.

· Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Lucas 16:13.

 

En Samaria, “no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.” Lucas 9:53.

· Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echa fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Lucas 9:49-50

 

En Capernaum sus mismos parientes le tienen por loco: “Los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí.” Marcos 3:21.

· Y los enemigos del hombre eran los de su casa. Mateo 10:36.

· Le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él. Juan 7:3-5.

 

En Capernaum, también, los fariseos atribuyen al demonio los milagros que hacía.

· Mas los fariseos, al oírlo, decían: este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Mateo 12:24.

· Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Lucas 11:15.

· Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado. 2 Pedro 2:1-2

 

En Jerusalén, sabemos de dos veces que los judíos quieren apedrearle. “Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió el templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.” Juan 8:59. “Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.” Juan 10:31.

 

En Jerusalén un discípulo le traiciona. “Entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.” Lucas 22:3-4.

· Mientras él aun hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle.” Lucas 22:47.

· “Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.” 1 Timoteo 6:9-11.

Ante Pilato, el pueblo rechaza a su Mesías, y en cambio pide a un homicida. “Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!” Lucas 23:18.

· Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. Juan 5:43.

 

En la cruz   El sufre las injurias y escarnios de los príncipes de los sacerdotes y del populacho. “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otro salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.” Mateo 27:39-44.

 

Después de su muerte, los mismos que durante su vida no le pudieron acusar de haber engañado a alguien, ahora le llaman “aquel engañador” Mateo 27:63.

· ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? Juan 8:46.

 

Resucitado Jesús, los príncipes de los sacerdotes, a fin de ocultar la verdad de la resurrección, levantan un falso testimonio. “Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido.” Mateo 28:11-15.

· El que habla verdad declara justicia; más el testigo mentiroso, engaño. Proverbios 12:17

 

¿Qué aprende de esto el que es auténtico creyente en Cristo como su propio y único Salvador y Señor? Que conteste el mismo Señor:

· El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Mateo 10:24.

· Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes que yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra también guardarán la vuestra. Juan 15:18-21.

PAZ

 “¡Si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz”! (Luc. 19:42).


Cuando miramos en nuestro derredor y vemos las cosas que están ocurriendo en el mundo, es bastante claro para todos nosotros que no hay paz en el mundo. Por todas partes se oye de odio, lucha, asesinato, guerras v rumores de guerras. No importa cuál periódico hojee Ud., siempre encontrará cosas terribles que la gente se hace recíprocamente por causa del pecado, odio y envidia. Los grandes hombres del mundo han estado tratando por muchos años de traer paz al mundo y ninguno de ellos ha tenido éxito todavía. No es solamente el mundo que está en esta condición, aunque es triste decirlo, sino que muchos de nuestros hogares tampoco tienen paz en su seno. Aunque lo peor de todo, es el hecho de que hay un número muy grande de personas en el mundo, ahora mismo, que no tienen paz dentro de sus almas, y aquí es donde yace la raíz de todos los males.

¿Por qué no hay Paz?

En el principio Dios creo el mundo, así como el pasto, las flores, los árboles y todos los animales, tanto los que viven debajo del agua como los que viven sobre la tierra seca. También Dios creó a Adán y Eva, y en toda la creación había paz. Adán y Eva no tenían miedo de ninguno de los animales, y los animales vivían entre ellos pacíficamente y felices. La oveja podía caminar junto al león y el león no le hacía daño. Sobre todo, había paz entre Dios y el hombre, y Dios bajaba en el fresco del anochecer, caminaba y conversaba con Adán y Eva. No temían a Dios en sus corazones y ansiaban su venida para que tenga compañerismo con ellos.

Luego Satán, quien es enemigo de la paz, entró en la serpiente y tentó a Adán y Eva para pecar, porque donde está el pecado no hay paz. Satán, el padre de la mentira, les dijo que no morirían aún si desobedecieran a Dios y tomaran del fruto que Dios les había prohibido comer. Exactamente, tal como muchas personas, hasta ahora mismo, escuchan a la voz del diablo, así Adán y Eva hicieron lo que el diablo les tentó hacer y pecaron contra Dios. En el mismo instante, la paz que habían gozado les dejó — toda la paz y hermosura que Dios había creado fueron destruidas en un acto de pecado, y temor entró en los corazones de Adán y Eva.

Esa tarde cuando Dios vino como de costumbré para conversar con ellos, se escondieron y tuvieron temor de la presencia de Dios. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre” y aun los que estamos vivos hoy hemos pecado, y estamos destituidos de la gloria de Dios (Rom. 5:12; 3:23). Generalmente un pecado guía a otro, y ahora todo el mundo está enfermo con pecado y, por lo tanto, la paz no reina sobre la tierra.

Dios deseo restaurar la Paz otra vez en el mundo.

Dios miró desde el cielo y vio todo el odio, temor, pecado y tristeza y en Su grande amor envió a Su Hijo Unigénito para que naciese en un establo, y año tras año en el tiempo de la Navidad, se nos recuerda las palabras del ángel, “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor       Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:10-14). Jesús fue enviado a este mundo “Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lucas 1:79). Efesios 2:14 también nos dice que “Él es nuestra paz”. Dios ha enviado al Príncipe de Paz a este mundo, y si la gente de esos días hubiera solamente aceptado al Príncipe de Paz hubiera vivido en armonía otra vez.

¿Que hizo la gente con esa Paz?

Como Adán y Eva, los judíos y gentiles de ese tiempo, prefi­rieron desobedecer a Dios y seguir el consejo de Satanás. Rechazaron al Príncipe de Paz. Cuando Pilato puso a Jesús y a Barrabás delante de ellos, ellos gritaron, “¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!” En otras palabras, ellos estuvieron diciendo "Fuera con el Príncipe de Paz y danos odio, guerras, crímenes y pecado”. Estas gentes tuvieron su libre albedrío y ellos podían haber escogido por sí mismos, sin ser obligados para hacerlo así, pero, aun así, ellos es­cogieron a Barrabás. Los días en los que estamos viviendo son exactamente los mismos. Dios nos ha dado una elección, nosotros podemos tener a Jesús como a nuestro Salvador y nuestro Rey y El traerá paz a nuestras vidas. Él dice, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da (Juan 14:27). Los pecados dentro de nuestras vidas nos han llevado lejos de Dios y en nuestro estado pecaminoso no tenemos paz dentro de nosotros mismos, pero Jesús siempre está de pie con brazos extendidos esperando recibirnos nuevamente al redil, restaurarnos, limpiarnos con Su preciosa sangre, para darnos el poder de ser hechos hijos de Dios y darnos paz.

Se nos dice en Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. No hay nada en este mundo que pueda darnos paz. Dinero, riquezas y fama no pueden darla; la bebida no puede darla y aun registrando nuestros nombres en la lista de una iglesia no pueden darla. Hay solamente una manera de recibir la paz para nuestras almas y ésa es viniendo al Señor Jesús, confesando nuestros pecados delante de Él y arrepintiéndonos de ellos, y Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). La paz que Jesús da es una paz “que sobrepasa todo entendimiento” (Fil. 4:7). El hombre no la puede explicar, pero podemos experimen­tarla en nuestras vidas si queremos abandonar el mundo, y las cosas de este mundo, abandonar el pecado y los amigos pecadores; retornar al Señor Jesucristo y servirá El solamente. Quizás podamos vivir sin paz, pero no podemos morir sin paz, “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14:17). Por lo tanto, si no tenemos la paz de Dios en nuestros corazones cuando morimos, ciertamente no nos dará la bienvenida en Su cielo de paz. Si no hemos aceptado al Príncipe de Paz en nuestras vidas y morimos en nuestro estado pecaminoso, entonces hay solamente un lugar para nosotros y ése es el fuego eterno del infierno. Ud. no debe morir en el estado en el cual Ud. está ahora porque se perderá eternamente, y la Palabra de Dios nos dice que “el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos” (Apoc. 14:11). Es un infierno eterno al que va el pecador, y todos hemos pecado "No hay justo, ni aún uno” (Rom. 3:10). Por lo tanto, si Ud. quiere ir al cielo hay una sola cosa para hacer y ésa es hacer paz con Dios y tener la paz de Dios en su corazón y que “La paz de Dios gobierne en vuestros corazones” (Col. 3:15).

En el tiempo de Navidad se nos recuerda de la venida de Jesús a este mundo para traer paz. En el tiempo de Pascua se nos recuerda de cómo la gente Le rechazó y Le crucificó. Estimado amigo: ¿Va a ser Ud. también uno de aquéllos que han rechazado al Señor?, o ¿va Ud. a abrir su vida y dejarle que entre? Hay solamente una manera de tener la paz de Dios dentro de su corazón y ésa es arrodil­lándose delante de El ahora, confesándole que Ud. es pecador y pidiéndole que le limpie y le lave en Su preciosa sangre y hacer de Ud. Su propia posesión; no importa cuán bueno se crea Ud., Ud. necesita ser salvo; no importa cuán malo se crea Ud., Él está queriendo aceptarle y no le rechazará. Si Ud. nunca ha experimentado la paz de Dios dentro de su alma, acéptela ahora y Ud. tendrá gozo inefable y lleno de gloria.

En cierta reunión evangélica un anciano se levantó y dijo “He vivido durante los reinos de cuatro reyes. En el primero siempre estuvimos en guerra, y era un tiempo terrible. Durante el reino del segundo fuimos cogidos por una gran hambruna y comimos ratas, pasto y madera. Durante el tercero nuestros enemigos nos derrotaron y llegamos a ser sus siervos, pero durante el reino de este tercer rey nos visitó otro Rey, un gran Rey, un buen Rey, un Rey de paz, un Rey de amor — Jesús el Señor del cielo Él ha ganado la victoria ahora. Él ha conquistado nuestros corazones, por lo tanto, vivimos ahora en paz y abundancia, y esperamos que pronto viviremos con El en el cielo”.

Estimado amigo, entregue su vida ahora a Jesús. En este mome­nto, deténgase en su camino de descenso al infierno, vuélvase y sirva al Rey de reyes y Señor de señores. Tal vez muchos de sus amigos le abandonen, pero recuerde que Jesús dijo, “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20). Y finalmente, “la paz de Dios gobierne en vuestros cora­zones” (Col. 3:15).

M.R. Gschwend

ÉTICA CRISTIANA (2)

 Pautas necesarias para nuestro caminar en esta tierra

Acerca de la ética Familiar

“La corona de los ancianos son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres.” Proverbios 17.6


            La familia es una creación de Dios. A lo largo del tiempo ha sufrido modificaciones, se introdujeron nuevas costumbres y diferentes maneras de organizarse, pero lo que no ha cambiado es la facultad para enseñar, especial­mente durante los primeros años de vida, conductas que nos marcarán y acompañarán a lo largo de toda nuestra vida. El deber de los padres de llevar adelante tan dificultosa tarea requiere responsabilidad y madurez para saber discernir el rumbo correcto que deben marcar a sus hijos, la manera de comportarse con su cónyuge y, por sobre todas las cosas, desarrollar una vida familiar de acuerdo a lo que Dios ha diseñado y espera de cada uno.

Dios, en su Palabra, nos guía y aconseja sabiamente y da a padres e hijos normas y comportamientos que nos ayudarán a desarrollar una vida familiar serena que deje ver buenos frutos en cada uno de los integrantes de tan bella creación de Dios.

 

Relaciones familiares sanas

 

1. CONSEJOS PARA EL MATRIMONIO

            Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo. Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador. Pero, así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las esposas deben estar en todo sujetas a sus esposos.

Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. Esto lo hizo para santificarla, purificándola con el baño del agua acompañado de la palabra para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa y perfecta. De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese cuerpo. “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.” Aquí se muestra cuán grande es el designio secreto de Dios. Y yo lo refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo. Efesios 5.21-33

Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos, para que, si algunos de ellos no creen en el mensaje, puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes, al ver ellos su conducta pura y reverente para con Dios. Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios. Pues este era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. Así fue Sara, que obedeció a Abraham y lo llamó “mi señor”. Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada.

En cuanto a ustedes, los esposos; sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones. 1 Pedro 3-1-7

Esposas, sométanse a sus esposos, pues este es su deber como creyentes en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no las traten con aspereza. Colosenses 3-18-19

 

II. CONSEJOS PARA LOS HIJOS

            Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es este: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”. Efesios 6.1-3.

Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor. Colosenses 3.20

Pero si una viuda tiene hijos o nietos, ellos son quienes primero deben aprender a cumplir sus obligaciones con los de su propia familia y a corresponder al amor de sus padres, porque esto agrada a Dios. 1 Timoteo 5.4

 

III. CONSEJOS PARA LA CRIANZA DE LOS HIJOS

            Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor. Efesios 6.4

Padres, no hagan enojar a sus hijos, para que no se desanimen. Colosenses 3-21

 

IV. EJEMPLO DE LOS ANCIANOS

            Los ancianos deben ser serios, respetables y de buen juicio; sanos en su fe, en su amor y en su fortaleza para soportar el sufrimiento. Igualmente, las ancianas deben portarse con reverencia, y no ser chismosas, ni emborracharse. Deben dar buen ejemplo y enseñar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser juiciosas, puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sujetas a sus esposos, para que nadie pueda hablar mal del mensaje de Dios. Tito 2.2-5

 

V. ALGUNOS PROVERBIOS PARA LA FAMILIA

            Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre, pues serán para ti un bello adorno: como un collar o una corona. Proverbios 1.8-9

Hijos, atiendan a los consejos de su padre; pongan atención, para que adquieran buen juicio.

Yo les he dado una buena instrucción, así que no descuiden mis enseñanzas.

Pues yo también he sido hijo: mi madre me amaba con ternura y mi padre me instruía de esta manera:

“Grábate en la mente mis palabras; haz lo que te ordeno, y vivirás.

Adquiere sabiduría y buen juicio; no eches mis palabras al olvido”. Proverbios 4.1-5

El hijo sabio alegra a sus padres; el hijo necio los hace sufrir. Proverbios 10.1

La mujer ejemplar hace de su marido un rey, pero la mala esposa lo destruye por completo. Proverbios 12.4

Quien no corrige a su hijo, no lo quiere; el que lo ama, lo corrige. Proverbios 13-24

El hijo necio es para sus padres motivo de enojo y amargura. Proverbios 1 7.25

Maltratar al padre y echar de la casa a la madre son actos vergonzosos y reprobables en un hijo. Proverbios 19.26

Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará. Proverbios 22.6

Amigo de criminales es quien roba a sus padres y alega que no ha pecado. Proverbios 28.24

 

Tomado de librito “Acerca de la Ética”, editado por Sociedad Bíblica Argentina. Se usa la Versión popular Dios Habla Hoy.

Disfrute su Biblia (2)

 Las tres Bases del Estudio Bíblico

William Macdonald


Las escuelas comunes, tradicionalmente se basan en tres fun­damentos: “Lectura”, “Escritura”, y “Reflexión”. Todo lo demás está basado, por lo menos en parte, en estos fundamentos.

En el estudio bíblico también existen algunas bases que necesitan mantenerse siempre en mente.

LECTURA

Charles Shultz, el talentoso creador de Snoopy, Charlie Brown, Lucy, Linus Van Pelt, y toda la pandilla, creó también un libro de caricaturas de jóvenes de iglesia, con el formato de una reunión típica de jóvenes. Se llama Pilares Jóvenes. Una de las historietas muestra a una adolescente hablando por teléfono, que aparenta decirle a su amiga: “Empecé a descubrir el misterio del Antiguo Testamento - acabo de comenzar a leerlo.”

Es sorprendente cómo hay tantos creyentes que leen libros sobre la Biblia - comentarios, estudios de la palabra, dicciona­rios, sermones, libros geográficos, etc. —, pero pasan muy poco tiempo en el propio texto sagrado. De todos modos, use estas y otras muy buenas ayudas bíblicas, pero recuerde que eso es todo lo que son — ayudas.

Algunos granjeros y otros obreros cristianos muy trabajado­res que tienen poco tiempo para un extenso peritaje bibliográfi­co, conocen muy bien sus Biblias. ¿Por qué? Porque la leen una y otra y otra vez.

Es recomendable usar un programa de lectura que cubra toda la Biblia, ya sea que tome un año o tres, o tanto como sea necesario. Parte de esta lectura, por supuesto, debería ser estric­tamente devocional - para poder satisfacer sus propias necesida­des espirituales. No esté siempre estudiando. Aun su lectura no estudiada, con el tiempo surtirá efecto en el campo del conoci­miento y entendimiento bíblico. Cuando usted lea en su tiem­po devocional, no ‘deje su cerebro en el guardarropa’, de esa forma no saldrá con doctrinas extrañas que no tienen nada que ver con las buenas enseñanzas.

ESCRITURA

Siempre tenga un lápiz o bolígrafo a mano cuando esté leyendo la Biblia. Aun cuando sea en su tiempo devocional, es aconsejable que escriba la fecha de la lectura, frases subrayadas, y pensamientos que se hayan despertado.

Hay personas que compran Biblias de margen ancho y (¡con suerte!) escriben prolijamente sus comentarios en el margen.

Otros prefieren tener un cuaderno de estudio bíblico para sus pensamientos, preguntas, problemas, soluciones, referencias cruzadas, etc. Si usted no registra las piedras preciosas que encuentra, se olvidará de la mayoría de ellas. Compartirlas con alguien más en el correr del día también ayuda a fijar las ideas en su mente. “Verbalizar” sus pensamientos — el sentido de las palabras — ayuda a recordarlas más fácilmente.

REFLEXIÓN

Una tercera parte importante en el estudio bíblico es la reflexión respecto a lo que ha leído y escrito. A esto también se le llama meditación. En el lenguaje original del Antiguo Testamento, la palabra meditar se refiere a rumiar, de la misma manera que hace una vaca al masticar el bolo. Una de las razones por la que las falsas sectas orientales que promueven tipos de meditación no cristiana tienen éxito en la sociedad occidental es que los creyentes no meditan en la Palabra de Dios: leyendo, releyendo, reflexionando y repasando sus palabras e ideas mien­tras caminan, conducen, o se sientan tranquilamente en su casa, su jardín, o en grandes espacios abiertos.

En Lucas 21:14, nuestro Señor dijo que Sus testigos no necesitarían premeditar (promeletao) lo que dirían al ser juz­gados por el crimen de ser Sus seguidores.

Pero el apóstol Pablo le aconsejó a Timoteo que meditara (la misma palabra meletao sin el prefijo pro). La idea en este caso es tener cuidado a la hora de practicar algo.

Si todos los cristianos (¡o la mayoría!) que estudian la Palabra de Dios practicaran regularmente las bases del estudio bíblico: Lectura, escritura, y reflexión, ¡qué gran diferencia harían en nuestras iglesias bíblicamente ignorantes!

Disfrute su Biblia, cap. II.