Los Dones Espirituales Fay Smart y Jean Young
Romanos
12:4-8; I Corintios 12:7-11, 27-31; Efesios 4:7, 8, 11-13
¿Cuáles
de los dones del Espíritu son para los hombres? ¿Cuáles para las mujeres? Un
estudio de este tema demuestra que ninguno de los dones fue designado para un
sexo exclusivamente. A medida que examinamos los dones, tenga presente que
cualquiera de ellos puede ser suyo.
DEFINICION
ORIGEN
En los
tres grandes pasajes bíblicos que tratan acerca de los dones se menciona a cada
miembro de la Trinidad como fuente de los mismos: "Conforme a la medida de
fe que Dios repartió a cada uno" (Ro. 12:3). Pero a cada uno de vosotros
fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo" (Ef. 4:7).
"Acerca de los dones espirituales . . . todas estas cosas las hace uno y
el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno como él quiere" (l Co. 12:1,
ll).
DESCRIPCION
Lea
los siguientes pasajes con cuidado haciendo una lista de los dones a medida que
va leyendo. Romanos 12:4-8; I Corintios 12:7-11, 27-31; Efesios 4:7, 8, 11-13.
Una
forma conveniente para agrupar los dones, eliminando el traslapo de los
pasajes, es verlos como dones de hablar, de servici9 0 de señal, como en el
arreglo siguiente:
A.
Dones de hablar
I. Apóstoles.
El apostolado puede tener dos significados: uno general y otro limitado. La
palabra significa uno que es enviado y equivale a nuestra palabra
"misionero". En el sentido general todo cristiano es misionero, es
decir, una persona enviada con un mensaje. Pero en el sentido limitado el don
del apostolado es sólo para los doce discípulos que estuvieron con el Señor
Jesús desde el principio de su ministerio, los que tuvieron un llamado personal
de él y fueron testigos de su resurrección. Ellos colocaron el fundamento de la
iglesia (Ef. 2:20), tuvieron autoridad especial y fueron acreditados por
señales especiales. Este don especial fue necesario únicamente en el período
primitivo de la iglesia.
II. Profetas. Esta
palabra también tiene un sentido general y otro que es limitado. Significa
hablar o exponer en público. El predicador que da a conocer públicamente un
mensaje que viene de Dios es un profeta. Pero el don especial de profecía
incluye el recibir el mensaje directamente de Dios mediante revelación especial
y luego darlo a conocer públicamente. Este don fue necesario mientras se
escribía el Nuevo Testamento y la necesidad cesó una vez que todo el mensaje de
Dios estaba en forma escrita. Ninguna revelación añadirá algo a lo que forma
parte de la Biblia.
III. Evangelistas. Este
don es la habilidad especial de comunicar el evangelio con claridad a los
inconversos teniendo como resultado conversiones. Incluye el evangelismo
personal, así como el ejercicio público del don. Aparentemente podemos hacer la
obra de un evangelista aun cuando no poseamos el don especial (2 Ti. 4:5).
IV.
Pastores. Estos tienen una habilidad especial para cuidar a sus
compañeros creyentes, guiarlos, alimentarlos y protegerlos del mal, como un
pastor que cuida a sus ovejas.
V.
Maestros. Este don consiste en la habilidad sobrenatural de
explicar claramente y aplicar efectivamente las verdades de la Palabra de Dios.
Pero no es únicamente impartir información sino conducir a otros a la práctica
de los preceptos bíblicos.
VI.
Exhortadores. El exhortador viene al lado del compañero
creyente para amonestarlo a que siga cierto curso de conducta o para darle
ánimo frente a un fracaso o una prueba. Él o ella es un consejero espiritual.
VII. Palabra
de ciencia. Este don capacita al creyente para escudriñar y resumir
la enseñanza de la Palabra de Dios para lograr una comprensión profunda de la
verdad divina y para comunicar ésta a otros.
VIII. Palabra
de sabiduría. Este don consiste en aplicar las verdades
bíblicas a las necesidades y problemas de la vida, poniendo el conocimiento de
la Palabra a trabajar en la experiencia diaria.
B.
Dones de servicio
I.
Ayudar. Este don capacita a uno para servir fielmente entre
bastidores, ayudando en formas prácticas en la obra del Señor, animando y
fortaleciendo espiritualmente a otros. Podría incluir el importante ministerio
de la oración e igualmente el de la hospitalidad, el cual es altamente estimado
en el Nuevo Testamento.
II.
Dar o repartir. Esta es la habilidad dada por Dios para dar
de nosotros mismos y de nuestros bienes para ayudar a la obra del Señor y a su
pueblo, con sacrificio, sabiduría y regocijo.
III.
Administración. El que tiene este don está capacitado para
establecer metas, motivar a otros, implementar planes que promuevan la obra de
Dios y el bienestar de su pueblo.
IV. Hacer
misericordia. Esta es la habilidad dirigida por el Espíritu
Santo para mostrar amor compasivo y práctico hacia los que sufren en el cuerpo
de Cristo. No es tan sólo una palabra amable, sino la acción que consiste en
darse a uno mismo,
V. Fe.
Esto, por supuesto, es más que la fe salvadora. Es la habilidad de ver algo que
Dios desea hacer y creer que Dios lo hará, aunque de momento parezca imposible.
Aquellos que poseen este don sueñan grandes sueños y emprenden grandes obras
para Dios.
VI. Discernimiento.
Aunque todo creyente es responsable de probar los espíritus (l Jn. 4:1),
algunos tienen una habilidad particular para hacerlo. Es necesario distinguir
entre el espíritu de verdad y el espíritu del error, entre aquello que es de
Dios y aquello que pretende serlo. Este don fue especialmente necesario antes
de que se completara el Nuevo Testamento,
C.
Dones de señales
I.
Milagros. Este don consiste en la habilidad de hacer obras con
poder sobrenatural, produciendo asombro, con el fin de acreditar al mensajero y
confirmar su mensaje que proviene de Dios. Este don fue necesario en la era
apostólica.
II.
Sanidad. Esta es la habilidad de sanar cualquiera y todas las
enfermedades con poder sobrenatural, Este parece haber sido un don temporal y
de acreditación en los primeros días de la iglesia.
III.
Las lenguas y su interpretación. Este consiste en la
habilidad sobrenatural de hablar en una lengua desconocida por el mensajero
para comunicar el mensaje de Dios. Este también fue característico de la época
apostólica y fue dado para acreditar al mensajero y comunicar su mensaje.
Estos
tres dones de señales se distinguen de los otros en que en ninguna parte se nos
ordena a hacer estas cosas. No hay exhortaciones para hacer milagros, o sanar,
o hablar en lenguas. Sin embargo, se
DESCUBRIMIENTO
¿Cómo
sé cuáles dones poseo? La mejor forma es de probar alguno de
DESARROLLO
En
cierta medida muy práctica se requiere perseverancia, diligencia y
Todos los dones otorgados por la Cabeza son
necesarios para la edificación y el funcionamiento del cuerpo de Cristo. De la
misma manera que el pequeño flautín aporta su sonido y se nota su ausencia, así
es responsabilidad de todo cristiano, hombre o mujer igualmente, de ejercitar
sus dones para la bendición y el enriquecimiento de uno y otro.
Pablo escribió: "Mas yo os muestro un
camino aún más excelente" que la posesión y el uso de los dones, y acto
seguido señaló la necesidad del amor (l Co. 12:81; 13:1-18). El ejercicio de
los dones, sin amor, no trae bendición; pero el creyente que está caminando en
amor hacia Dios y hacia sus compañeros será un canal de bendición para todos
los que le rodean.
El fruto del Espíritu (Ga. 5:22, 28) en la vida
de un creyente es de más valor para Dios que el ejercicio de los dones más
espectaculares. Por
En
la introducción a este curso afirmamos que no podríamos tener un honor más alto
que el de ser lo que Dios tiene en su propósito que seamos. Hemos aprendido
muchas lecciones en este estudio de la Palabra de Dios, sin embargo, la más
sencilla pero no obstante la más profunda, es la declaración del propósito de
Dios para nosotras de que
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