Alfred E. Bouter, El Señor está cerca
Subirá cual renuevo delante de
él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos,
más sin atractivo para que le deseemos. Isaías
53:2
En la historia de la humanidad, las cosas
tienden a empeorar, como se ve en Génesis 3–4 con nuestros primeros padres y su
familia. Este patrón se ha repetido desde entonces. Sin embargo, con la llegada
del Mesías, encontramos a alguien completamente diferente. No importa cuán
malas sean las circunstancias, cuán difícil sea el entorno o cuán severa sea la
oposición, Él siempre sube. En hebreo, la expresión subirá tiene
la misma raíz que la palabra holocausto: dando la idea de algo que siempre
asciende hacia Dios.
La expresión renuevo o planta tierna (VM) resalta
su vulnerabilidad desde una perspectiva humana. A pesar de esto, ¡representa el
poder y la fortaleza de Dios! Esto nos recuerda la aparente contradicción entre
la debilidad y la necedad de Dios, y su poder y sabiduría manifestados en
nuestro Señor Jesucristo en la tierra. El ministerio de Pablo también reflejó
esta fuerza en la debilidad (véase 1 Co. 1:17–2:8; 2 Co. 12:9 NBLA).
Aunque muchos buscan señales asombrosas y
poderosas, no están dispuestos a aceptar a un Dios que se manifiesta en la debilidad.
Sin embargo, aquellos que lo hacen, aceptan y siguen al Señor Jesús en sus
propios términos, no según los deseos humanos.
La frase “como raíz de tierra
seca” describe las cualidades del Señor Jesús en este mundo. Su entorno no le
brindaba beneficios. Al contrario, él obtuvo todos sus recursos, por así
decirlo, de lo alto, no de su entorno, donde no había nada que fuera agradable
a la vista, ni apariencia majestuosa ni rasgos impresionantes.
Isaías 53:2–3 describe al pueblo judío en un
día futuro, cuando, con genuino arrepentimiento, mirarán a Aquel que
traspasaron (véase Zac. 12:10), en quien no vieron hermosura ni atractivo. Hoy
en día, todo aquel que se acerque a Dios con verdadero arrepentimiento y
confiese sus pecados, puede hacer suyas las palabras de esta confesión,
reconociendo su participación en el rechazo del Mesías.
continuará

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