domingo, 29 de enero de 2023

Tu Hermano Ha Venido

 

Compañerismo con el arrepentido

José Naranjo

Esta fue la respuesta del criado al hermano mayor. ¡Cuántos millares se han unido al gozo del hijo pródigo porque ellos mismos se han considerado pródigos también! El criado estaba contento por la recepción que se le había hecho al hijo pródigo; no había envidia ni egoísmo dentro de la casa. El pródigo, su padre, los jornaleros, los siervos y los criados, todos, estaban de fiesta celebrando el nuevo nacimiento, la resurrección, el encuentro y el regreso del que había estado perdido. Léase de nuevo la historia en Lucas 15:11-32.

El tema aquel día era que “el que se había perdido es hallado”. Pero al hijo mayor no le agradó que su hermano hubiera venido, no le gustó que su padre lo hubiera recibido así. Para él, su hermano ha debido ser echado fuera y puesto en el lugar de los jornaleros. Así parece que hay los que sienten más regocijo con el hermano muerto que con el arrepentido y vuelto en sí.

Hay los que llevan este nombre de hermano, pero son como el avestruz, privado de inteligencia. (Job 39:13-18) Es posible que los primeros sean privados del amor, pues “todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él”. (1 Juan 5:1)

Hay hermanos que no sienten ningún regocijo con el regreso y recepción del caído. Las faltas de los otros las ven con lentes de aumento y son capaces de hacer leña del caído. Esos hermanos son de dos clases:

Hay los que nunca han caído en público y en su altanería hablan, “No soy ni aun como este publicano”. (Lucas 18:9-14) Algunos se esconden en el anonimato y escriben acusaciones tan injuriosas que parece que nunca han conocido a Dios, o piensan que nunca van a ser descubiertos para dar cuenta de sus palabras. Quien sabe qué cosas se permitirán en el secreto que serían muy bochornosos en público. “Pero tú ¿por qué juzgas a tu hermano? O también ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”. (Romanos 14:10)

Otros son los que tan pronto han olvidado la caída de ayer, llegan a ocupar el lugar de jueces o acusadores, ignorando su propia cuenta. “Este si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora”. (Lucas 7:36-50) Tan pronto olvidan la cuenta que le fue perdonada ayer. (Mateo 18:32,33) Tienen un espíritu de crítica destructiva, que en vez de ayudar y animar al caído lo cubren de lodo. “Mas bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él”. (2 Corintios 2:7,8)

“Tu hermano ha venido”. Considérale, traerá las amargas experiencias y las huellas del pecado que deja la desobediencia, te dirá con tristeza: “Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad”. (Salmo 81:11)

“Tu hermano ha venido”. Puede ser que su levantamiento sea de gran ayuda para otros. “Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. (Lucas 22:31,32) Pero algunos son envidiosos, y este pecado conduce al egoísmo. Tienen envidia del don o la capacidad de aquel; creen que sus propios privilegios van a ser menguados o compartidos. “Cuando ellos vieron de lejos (a José) antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador”. (Génesis 37:18,19) Hace más daño la envidia de los religiosos que la de los perversos hermanos de José, porque siempre habrá un descendiente de Judá, el Señor Jesucristo, que librará al hermano de la cisterna de la muerte.

La envidia de los religiosos es mal dañino. La parábola de los labradores malvados fue dirigida a los religiosos. Aquellos labradores eran el propio pueblo del Señor, sus hermanos, y al ver venir al Señor dijeron: “Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. Y le echaron fuera de la viña y le mataron”. (Lucas 20:14,15) Gracias a Dios que Él murió y resucitó para que nosotros podemos tener suerte en su heredad. Hoy día no se matan a los hermanos así, sino con la espada perversa de la lengua que corta orejas y troncha lenguas que pudieran testificar de su Señor.

Esto no es una defensa al “pecador que destruye mucho bien”. (Eclesiastés 9:18) Pero sí es compañerismo con el que como el hijo pródigo muestra por arrepentimiento y confesión que trae su corazón en la mano para hallar consuelo y comunión.

Mis opiniones expresadas no están en desacuerdo con la disciplina en 1 Corintios 5:11, Romanos 16:17,18, 1 Tesalonicenses 3:14 y 1 Timoteo 5:20.

Disfrute su Biblia (13)


AYUDAS


William Macdonald

 


EL USO DE LA CONCORDANCIA

Un conocido profesor de educación cristiana solía decir respecto de los componentes claves de un buen estudio bíblico: “Usted, su Biblia, el Espíritu Santo, y una concordancia.”

Todo creyente estaría de acuerdo en las primeras tres, pero ¿por qué es tan importante la concordancia?

Una concordancia, como la mayoría de los lectores bíbli­cos saben, es una lista alfabética de todas las palabras de un libro, con una frase conteniendo la palabra en cuestión, a menudo abreviada con la primera letra. Existen concordan­cias para las principales versiones de Biblias, como la RV60, RV95, NVI, entre otras.

ENCONTRANDO UN VERSÍCULO

El uso más común de la concordancia es encontrar un ver­sículo oído o aprendido pero que no puede ser ubicado. Suponga que usted aprende en la Escuela Dominical ese versículo que cita “hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hom­bres.” Busquemos en la concordancia:

Elija la palabra menos común en el versículo - por supuesto, los pronombres o las palabras día o noche no serían una opción. La palabra en este caso es claramente mediador. Cuando encuen­tre mediador, verá que se encuentra aproximadamente siete veces en el Nuevo Testamento. Luego de analizar los versículos, encon­trará que el que usted está buscando es 1 Timoteo 2:5.

En la columna de la derecha, verá el número 3316. Al final de la concordancia se encuentra una sección titulada Diccionario Griego del Nuevo Testamento. Al ubicar la referencia 3316, apren­derá cual es la palabra griega que se traduce como mediador.

En otras concordancias es un poco diferente, puesto que no tendrá que referirse a ningún número al final. Comenta en el mismo lugar que la palabra traducida como mediador es la palabra griega mesites.

En caso de existir varias palabras griegas cuya traducción fuera mediador, aparecerá una lista de todos los usos según la palabra en el griego.

ESTUDIOS DE PALABRAS

El hecho de que una concordancia describa todos los usos de cierta palabra en orden bíblico es muy útil. Nos muestra lo importante que puede ser una palabra en la Biblia. Por ejemplo, las palabras adoración, adorado, adorador (es), y adorar apa­recen cerca de 200 veces. Claramente, la adoración es un tema importante para Aquel que inspiró las Sagradas Escrituras.

Otra clave para el significado bíblico de una palabra es la llamada “ley de la primera referencia”. Muchas veces es una gran ayuda comenzar meditando en donde aparece una palabra por primera vez.

Adoración, por ejemplo, aparece referida por primera vez en Génesis 22:5: “Yo y el muchacho iremos hasta allá, a.…” Observe lo siguiente: Abraham e Isaac ilustran el amor del Padre en su disposición a sacrificar a Su Hijo. Este es el centro de la adoración cristiana: la cruz de Cristo, especial­mente conmemorada en la Cena del Señor. Abraham e Isaac son una figura simbólica, o ilustración de Dios el Padre y Cristo el Hijo.

PALABRAS ORIGINALES

Aunque algunos parecen pensar que la traducción al espa­ñol (especialmente la RV60) es prácticamente igual al texto original, los creyentes mejor informados saben que Dios inspiró Su Palabra hace siglos en hebreo (y un poco en arameo) en el Antiguo Testamento y griego en el Nuevo.

Ya que el Antiguo y Nuevo Testamentos fueron escritos en diferentes idiomas, obviamente las palabras detrás de una pala­bra serán diferentes en los dos Testamentos. Para una persona que no sabe griego, el Diccionario Completo Vine de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamentos es útil e instructivo. Por ejemplo, aquí, respecto a la palabra mediador.

LA CONCORDANCIA GRIEGA Uno de los frutos que trajo el avivamiento del estudio bíbli­co en profundidad para las masas a comienzos del 1800 es la obra financiada y dirigida por George V. Wigram en 1844. Los amantes de la Biblia pueden alegrarse de que la madre de George V. no dijo luego de tener el hijo número 19, “¡Creo que nuestra familia ya es suficientemente grande, querido!”

¿Por qué? Porque la “V” es por Vicesimus, el latín para “Vigésimo”. En la antigua Roma, era tradicional llamar a los hijos “Primus, Secundus, Tertius, Quintus, Sextus”, etc. — ¿pero Vicesimus? ¡Eso es casi demasiado!

Más abajo hay un ejemplo que muestra su estudio de la palabra adoración, que comúnmente es traducida gloria. Doxa es el número 1391 en la concordancia Strong:

Una copia perteneciente al editor de la segunda edición (también 1844) lleva el nombre de “Elizth Wilson” (¡aun los nombres se abreviaban!). Esto ilustra hermosamente aquello por lo que el Sr. Wigram había luchado: que cada creyente — hom­bres, mujeres, y aun los niños estudiaran la Palabra — no sólo pastores o estudiantes teológicos de Oxford, Cambridge, Trinity, y Dublín.

Esta obra - que se siguió imprimiendo más de 150 años des­pués, pone las palabras griegas (tanto en letras griegas como en convencionales) en orden alfabético, pero la parte reproducida del verso está en español, con la palabra o palabras traducidas en cursi­va. Uno puede buscar la palabra en español en el índice que se encuentra al final para saber dónde localizar dicha palabra.

Volviendo a nuestra palabra adoración, podemos ver que se traduce en cinco palabras griegas diferentes, que aparecen con el número de la página en la que se encuentran. En el índice se encuentran en el alfabeto griego, pero también se provee su transliteración. Por ejem­plo, latreuo está en la página 449. Aparece 21 veces y se traduce no sólo como “adoración” sino también como “servir” y “dar servicio”. Esto sugiere que la adoración es mucho más que liturgia.

También podemos notar las letras latr- al comienzo del verbo. En español, esto sucede en las palabras que terminan en “-latría”, como en Mariolatría, “la adoración a María”. Para encontrar significados más profundos de estas palabras traduci­das como adoración, comprobará que el Diccionario Completo de Vine es más útil e instructivo.

Debemos agregar que el texto de Wigram se basa en el Textus Receptus Griego y en la versión King James. La variación en el texto entre el griego tradicional y las ediciones más recien­tes oscila entre un 2% y un 8%.

DICCIONARIOS BÍBLICOS

Si usted quisiera hacer un estudio de un lugar bíblico como Jerusalén, Siria, Edom, Antioquía, o Roma, puede buscar todos los versículos donde se menciona ese lugar y así aprender bastan­te del mismo. Esto también funciona con las cosas (árboles, animales, plantas, herramientas, etc.), y por supuesto, pueblos — ya sean tribus, naciones, o llamados individuos.

Pero quizá quiera más información de trasfondo para enri­quecer su comprensión del contexto bíblico. Quizá quiera cono­cer cómo era la antigua prensa de vino, o un onagro, o el Templo de Salomón.

Los diccionarios bíblicos más viejos tienen pequeños dibu­jos a lápiz de cosas que son más fáciles de mostrar que de descri­bir (túnica, morera, hiena, por ejemplo.)

Los diccionarios bíblicos más nuevos presentan imágenes de tierras bíblicas, mapas en colores o en blanco y negro, dibujos a color de objetos que ya no existen, como el Templo de Herodes.

Desafortunadamente, algunos diccionarios muy artísticos poseen interpretaciones liberales, radicales, feministas u otras inter­pretaciones antibíblicas esparcidas entre material puramente impar­cial. Estar alertas a estas tendencias es “un consejo para el sabio”.

El abuelo de todos los diccionarios bíblicos es la Enciclopedia Bíblica Internacional Estándar. Sólo para mostrar cuán útil puede ser, aquí vemos su explicación de por qué el Señor maldi­jo la higuera (Mt. 21:18-20; Me. 11:12, 13, 20, 21) aun cuando el tiempo de la cosecha de higos no había llegado.

ATLAS BÍBLICOS

Una religión fundada en los Estados Unidos en el siglo die­cinueve, utiliza un libro que los mormones consideran de igual autoridad que la Biblia. Está lleno de batallas sangrientas, tribus, individuos conocidos, y supuestos lugares. Ninguno de estos eventos, pueblos, tribus, o lugares (a no ser aquellos tomados de la Biblia) puede corroborarse con la historia, geografía o tradi­ción secular.

¡No sucede así con la Palabra de Dios! Cientos de ciuda­des, países, ríos, montañas, líderes seculares conocidos más allá de las sagradas páginas de la Biblia, también aparecen en la Palabra de Dios.

El Dr. H. Chester Woodring solía decir que ir a la Tierra Santa y ver estos lugares “baja a la Biblia del cielo y la planta en tierra firme”. Lo más cerca a un viaje a Israel es un atlas bíblico, el cual muestra claramente los trazados de las tierras bíblicas. Muchas Biblias tienen algunos mapas en las últimas hojas, y otras tienen pequeños mapas en blanco y negro que ilustran específicamente ciertos eventos (por ejemplo, el ministerio de nuestro Señor, los viajes de Pablo, etc.).

Los grandes mapas del mundo antiguo que ilustran el éxodo del pueblo de Israel, el Reino Dividido, Palestina en tiempos del Señor, y la ubicación de las siete iglesias de Apocalipsis, ayudan a revivir estos temas.

Si usted enseña la Biblia, los grandes mapas presentados en un trípode pueden agregar interés real a sus descripciones ver­bales. Estos pueden encontrarse y reservarse en librerías cristia­nas locales.

COMENTARIOS BÍBLICOS

Cualquier libro famoso tiene comentarios impresos sobre el mismo. Por ejemplo, Juan Calvino antes de su conversión escribió un comentario de una escritura del romano Séneca (¡en latín!).

Existe un sinnúmero de comentarios acerca de la Biblia, buenos, malos, e indiferentes - especialmente en español.

Ambos extremos deben ser evitados en cuanto a comenta­rios. Uno es ver primero los comentarios y hacer de ellos un estándar de lo que la Biblia enseña. Esto no está lejos de las tradiciones de los fariseos o del cristianismo medieval.

Los comentarios han de ser juzgados por la enseñanza gene­ral de la Biblia, y no viceversa.

El otro extremo es rechazar absolutamente todos los comen­tarios. Esto es tan irracional como rechazar la Palabra predicada. Por ejemplo, los acertados y aun populares comentarios de Harry A. Ironside son ediciones de sus mensajes en la Iglesia Moody de cada versículo de los libros del NT y algunos libros del AT. Muchas de las obras con perspectivas espirituales de J. N. Darby, por ejemplo, no fueron escritas como libros, sino tomadas de notas de quienes asistieron a “lecturas bíblicas.” (Estas “lecturas” eran debates de la Biblia versículo por versícu­lo, que hacían ciertos hombres frente a una congregación, basa­dos [generalmente] en las Santas Escrituras.)

LA AYUDA INTERLINEAR

Muchos estudiantes cuidadosos de la Biblia se ven descon­certados por las diferencias entre las variadas traducciones de la Biblia. Puesto que todos los idiomas cambian con el pasar del tiempo, no es tan difícil ver por qué, por ejemplo, la RV95 es más moderna que la RV original (aunque la edición 1960 es la más usada). Pero, ¿por qué todas las traducciones hechas entre 1960 y 1995 son diferentes en cuanto a palabras específicas, su orden, y las cosas que incluyen u omiten?

La versión interlinear es una herramienta útil para che­quear una traducción y ver qué tanto se acerca al original — ¡o qué tanto se aleja! Generalmente, también trae una traducción estándar en letra pequeña en el margen a modo de comparación.

En español tenemos la de Francisco Lacueva, por ejem­plo.

Se brinda una traducción palabra por palabra en español entre las líneas del griego, de allí el término “Inter-linear”.

Puesto que la traducción palabra por palabra a veces es difí­cil de entender, en algunos casos se proveen números para las palabras de manera que le ayuden a ordenar la traducción literal lo más semejante posible al español normal. Algunas otras inter­lineares proveen lo mismo, pero en menor extensión.

Aunque las palabras numeradas no son siempre suficientes. Por ejemplo, una construcción gramatical que existe en griego, pero no en español, con frecuencia se hace más clara a través de una segunda línea más idiomática.

Al utilizar estos números en la segunda línea en español, un estudiante de la Palabra interesado puede construir una idea de la estructura griega con el uso constante.

Una ayuda extra en la interlinear consiste en estudios de palabras griegas en notas al pie donde se ubican las mismas.

Una persona no necesita conocer el alfabeto griego para usar una interlinear, pero por supuesto simplificaría su uso. Afortunadamente, es un alfabeto regular, así que al aprender las pronunciaciones de las letras no le será necesario revisar un dic­cionario para saber cómo pronunciar cierta palabra.

El vocabulario español es de origen griego en un 15% (por ejemplo, ancla, apóstol, bautizar, teléfono, trono), y muchas de nuestras letras derivan del griego.

EL DICCIONARIO ESPAÑOL

Mucha gente no ve lo útil que puede ser un diccionario de español regular para clarificar nuestras traducciones de la Biblia.

Tanto la gente promedio como los eruditos han utilizado el diccionario común para obtener buena ventaja. El querido eru­dito del Antiguo Testamento, el Dr. Merrill F. Unger, solía leer el diccionario como si fuera un libro, no sólo para buscar ciertas palabras. Alguien podría decir, “Pero él era un erudito”. Cierto, pero los que no lo son también pueden beneficiarse grandemen­te del significado preciso de las palabras.

Un inmigrante adolescente de Lower Farstad, proveniente de una zona sur y casi inhabitada de Noruega, no sólo practica­ba (en inglés) decir “3.333” cada día frente a un espejo para aprender cómo pronunciar el sonido “th” de dicho idioma, sino que también, como el Dr. Merrill F. Unger, solía leer el diccio­nario para buscar palabras. Al hacer esto, llegó a desarrollar un mejor vocabulario que la mayoría de los ciudadanos nativos.

¿Qué diccionario debería usar? Hay muchos buenos, pero evite aquellos que sucumben en patrones muy bajos del lengua­je. Los diccionarios que sugieren ciertas palabras como acepta­bles sólo porque el presidente Eisenhower y Billy Graham (entre otros) lo dijeron de esa manera, deben evitarse.

El diccionario de la Real Academia Española, y el Diccionario de la Lengua Española Espasa Calpe, son recomendables.

Noah Webster (1758-1843) era un cristiano estadouniden­se muy devoto y estudioso, que aprendió sánscrito y otras len­guas antiguas, así como también el griego, hebreo, y latín que estudió en Yale. Hizo esto para producir el primer diccionario en inglés de todo el mundo en proveer las derivaciones (técnica­mente denominada etimología) de las palabras. Sus artículos utilizan la Biblia para ilustrar usos y significados del inglés.

La edición de 1824 del Webster tiene varias ilustraciones y usos bíblicos. Las palabras teológicas como justificación y pacto se definen correctamente. Aún es posible obtener copias de esta edi­ción “más cristiana”, ya que se ha reimpreso en años recientes.

MUJERES DE FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO (13)

 


Noemí

“El Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5.11)

La historia está en el libro de Rut.


Dos mujeres desconocidas están entrando en el pueblo de Belén de Judá, Una es israelita y la otra, una tímida moabita. ¿Cómo es posible? ¿No es esta Noemí?, exclama la gente. Cansada y polvorienta, la mujer mayor levanta la cabeza y responde: “Ya no me llaméis Noemí [que quiere decir placentera], sino llamadme Mara [amargada], porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías” (Rut 1:20-21). Sintiendo lástima de sí misma, Noemí echó la culpa a Dios.

Nuestro relato aconteció cuando los jueces gobernaban en Israel, un período marcado por corrupción y violencia. Por eso el libro de los Jueces termina con la declaración: “Cada uno hacía lo que bien le parecía”. Dios permitió una época de hambre como castigo para que la nación se volviera a Él.

Por causa de la escasez de alimentos en Belén, un padre de familia llamado Elimelec se trasladó a Moab llevando consigo a su esposa y sus dos hijos. Tal vez la familia pensaba estar poco tiempo en Moab - un país maldito por Dios -, pero se quedaron allí. Elimelec murió en Moab, los dos hijos se casaron con moabitas y luego ellos también murieron. Noemí era una viuda en duelo, sin descendencia y lejos de sus familiares y del pueblo de Dios.

Algunos autores han escrito que Noemí recibió el castigo de Dios porque se fue de Belén, pero tal vez fue Elimelec quien decidió irse y ella se sometió a su decisión. Muchas mujeres sufren a causa de las malas decisiones de sus maridos y su recurso es la soberanía de Dios. Noemí paso diez años en Moab, un tiempo desperdiciado en que fue desconsolada tres veces por la muerte de un ser querido. Luego se enteró de que Dios estaba bendiciendo a su pueblo en Belén, dándoles abundancia de alimentos. Creyó la buena noticia y decidió regresar a su tierra y a su propia gente, el pueblo de Dios. A veces sucede que un creyente tiene que soportar años dolorosos bajo la disciplina divina antes de hacer lo que hizo Noemí, reconocer que Dios está actuando para bien en su vida.

Noemí y sus dos nueras empezaron a caminar hacia la tierra de Judá. Pero cuando ella insistió en que sus nueras regresaran a sus hogares en Moab, diciendo que no podía proveerles otros esposos, Orfa y Rut lloraron. Tal vez Noemí pensaba que por ser ellas moabitas no serían bienvenidas en Belén. Noemí oró por sus nueras diciendo: “Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo” (Rut 1.8).

Orfa se despidió de su suegra con besos y lágrimas, y regresó a su hogar paterno. Parece que ella volvió a su vida pagana y perdió su alma. Las Escrituras nos enseñan que somos responsables por cada decisión que tomamos, y los resultados pueden ser eternos.

Pero Rut estaba resuelta a ir con Noemí a Belén, y así empezó una nueva etapa en la vida de estas dos mujeres. Prosiguieron juntas y seguramente la mujer mayor pensaba con tristeza en el viaje que hizo con su esposo e hijos dejando Belén para ir a Moab. A pesar de haber estado lejos diez años, o más, la gente se acordaba de ella y sabía su nombre. “Jehová me ha vuelto con las manos vacías”, dijo Noemí, pero Dios iba a mostrarse misericordioso con ella.

Llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada. Con el permiso de Noemí, su nuera Rut salió a recoger las gavillas que los segadores dejaban caer. Noemí anhelaba su bienestar y le dio buenos consejos, que en realidad eran la voluntad de Dios.

Con su conocimiento de las Escrituras y de las costumbres de su país, la sabia anciana preparó el camino para que Booz, siendo pariente de Elimelec, pudiera actuar como pariente redentor. Booz redimió la herencia y se casó con Rut, la mujer que él amaba.

Dios les dio un hijo y Noemí tomó al niño como suyo y lo cuidó. Las mujeres le dijeron: “Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará su vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz” (Rut 4.14-15).

Noemí había juzgado a Dios a la luz de sus circunstancias al decirle a sus nueras que la mano de Dios había salido contra ella, y también cuando les dijo a las mujeres de Belén que Dios la había puesto en grande amargura. Pero dos veces ella se refirió a Dios como “el Todopoderoso” y ciertamente El mostró su gracia cuando ella estaba otra vez con el pueblo de Israel, gozándose con una nuera tan amable como Rut y con el niño de Rut en sus brazos. Noemí había vivido delante de Rut de tal manera que Rut deseaba hacer suyos el Dios de Noemí y el pueblo de Noemí.

Noemí no se imaginaba que Obed, el hijo de Rut, iba estar en el linaje real. Pero él fue el padre de Isaí y el abuelo de David, el fundador del linaje real de Israel. De ese linaje Jesucristo mismo tomó cuerpo humano en otro nacimiento en Belén. Así Obed fue ascendente del Mesías, el Señor Jesucristo.


Figuras de Cristo (13)

 

por W.A. Deans

Una puerta. Éxodo 27:9-18


Los israelitas estaban viajando todavía en el desierto cuan­do ellos voluntariamente dieron algunas de las cosas que se usarían en la construcción del Tabernáculo, tales como oro, plata, bronce, lino y pieles de animales.

Algunos cortaron árboles, otros hicieron objetos de metal. Las mujeres hilaron telas y las bordaron con hilos de diferentes colores, tal como Dios había ordenado. Finalmente, cada cosa estuvo lista y levantaron el Tabernáculo, Éxodo 40.

El patio del Tabernáculo era de 100 codos de largo por 50 de ancho, o sea, 50 x 25 metros. Cortinas hechas de lino fino cercaban el patio por los cuatro costados. Sesenta postes, colocados en bases de bronce, sostenían las cortinas.

El patio tenía solamente una puerta. Una persona no podía traspasar las cortinas por ningún otro lugar; solamente a través de esta única puerta. La tela de lino blanco mantenía al pueblo fuera del patio y es una figura de la justicia y san­tidad de Dios. Nadie podía pasarla. Solamente se podía en­trar en el patio por la puerta.

¿Qué significa esta puerta? El Señor Jesús dijo que él es la puerta, y que todo aquel que entra por ella, será salvo, Juan 14.6.

Los hombres pueden acercarse al Dios Santo solamente a través del Señor Jesucristo. No hay otro camino. El Señor Jesús dijo que él es el camino, y la verdad y la vida y que nadie puede ir al Padre sino solamente por él, Juan 14:6.

Así que vemos que la puerta al patio es una figura del Señor Jesús. Había una cortina de lino fino bordada con diferentes colores: rojo, azul y púrpura. El azul nos recuerda que el Señor Jesús vino del cielo y el púrpura que él es rey. El rojo habla de su sangre y el lino blanco de su santidad. Lea Éxodo 27:16,17 de nuevo. También Éxodo 38:9-20.

El hombre Viejo y el Nuevo

 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando. 2 Samuel 3.1

 


Mientras Saúl estaba sobre el trono, David tenía que esconderse. La nación se hundía poco a poco en derrota y desastre bajo ese rey terco. Por fin le alcanzó el juicio divino en el oscuro Monte Gilboa y el rey desplazado llegó a su fin trágico. Pero aun con Saúl muerto, su casa sobrevivía. Existían aquellos que habían sido tan influenciados por él que estaban dispuestos a defender su causa y resistir las iniciativas justas de David como el gobernador ungido de Dios sobre la nación entera.

En las personalidades tan diferentes de Saúl y David encontramos ilustraciones del “hombre viejo”, o la carne en el creyente, y el “hombre nuevo”, o la naturaleza nacida de Dios que es nuestra en Cristo.

Saúl

Casi cada página de la historia de Saúl está manchada por las obras de la carne. Debajo de la chapa exterior del temor que profesaba ante Dios, motivos y ambiciones carnales gobernaban su vida: impaciencia, presunción, codicia, desobediencia, envidia, crueldad, celo carnal, perfidia y, al final, la brujería que él mismo había condenado. Al principio de su reinado Saúl había perdonado la vida de Amalec, un tipo de la carne; al final un amalecita le proporciona el golpe fatal para poner fin a su vida antes de robarle la corona. “El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción”, Gálatas 6.8.

David

David, en cambio, era un varón conforme al corazón de Dios. El no justificaba su propia causa ni empleaba medios carnales para acelerar el cumplimiento de los propósitos divinos para sí. Su corazón estaba dispuesto, Salmo 108.1, y su voluntad sujeta. Pacientemente esperaba en Jehová, procurando siempre alabarle y agradecerle por cada manifestación de su bondad y misericordia.

Después de la muerte de Saúl, David pasó siete años en Hebrón con sólo una minoría del pueblo bajo su administración. Se prolongó la guerra, pero los que defendían la causa de Saúl la estaban perdiendo, mientras que el tiempo estaba a favor de los fieles de David. Los resultados se dejaban ver lentamente: “la casa de Saúl se iba debilitando” pero la de David se fortalecía.

En las tinieblas del Calvario Dios condenó el pecado en la carne, habiendo enviado a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, Romanos 8.4. Siendo vencido, El venció.

Pero la guerra sigue. Como dijo el apóstol, “Veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”, Romanos 7.23. Como la casa de Saúl, la carne en el creyente busca todavía simpatía y apoyo, y mientras el cristiano satisfaga la carne, él impide que el Hijo de David gobierne su vida conforme a la voluntad de Dios.

Abner

El general Abner era en un tiempo un simpatizante sobresaliente de la causa de Saúl, pero al presentarse la crisis él renunció claramente su servicio a éste y anunció su propósito de servir la causa justa de aquel que Dios había ungido. El discernió el propósito divino en David y resolvió participar con toda su fuerza en el establecimiento del reinado desde Dan hasta Beerseba. Este hombre no se conformó con algo a medias; tenía que ser sólo David a la cabeza de la nación.

Es cierto que a causa de la perfidia de su rival sin escrúpulo él terminó su vida de una manera nada loable, pero con todo Abner representa un reto para nosotros. Mientras sirvamos de cualquier manera las iniciativas de la carne, estamos favoreciendo “la casa de Saúl”. Al negar lo que pide la naturaleza vieja, pasamos en figura a Hebrón, el lugar de comunión, para llevar en alto la bandera de aquél cuyo nombre debemos ensalzar.

David era un líder digno y fue la devoción a él lo que aglutinaba el grupito que le sirvió. Al comienzo ellos tenían que compartir en su reproche y adversidad, pero más adelante entraron en

los frutos de su ensalzamiento, y sus nombres por fin fueron inscritos en el cuadro de honor.

Nuestra guerra

En esta larga guerra entre la carne y el Espíritu no hay atajo que nos conduzca a la victoria, pero el fin es seguro: “Es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies”, 1 Corintios 15.25. “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”, 15.57. Que la experiencia del lector y del escritor sea la del fortalecimiento del “hombre nuevo” mientras el “viejo” vaya debilitándose más y más.

Vivimos en tiempos cuando muchos son amadores de sí mismos y malgastan vastas sumas de dinero en cosméticos, adornos y comodidades que no son más que medios para gratificar la carne. El creyente tiene que estar en alerta, acaso entre en su alma ese espíritu insidioso que predomina en el mundo. El rico insensato de Lucas 12 — el que resolvió construir los graneros — quería todo para sí pero no era rico para con Dios.

¿Nos favorecemos a nosotros mismos con tiempo y dinero que deben ser dedicados al Señor? Nuestro deber y privilegio no es el de extender un reino desde Dan hasta Beerseba, sino “hasta lo último de la tierra”, Hechos 1.8.

No nos entreguemos a la carne: “Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”, Romanos 13.14. ¡Glorioso será contar con una entrada abundante al reino eterno de nuestro Salvador y Señor, no habiendo sucumbido a las demandas del hombre viejo!

EL PROFETA JOEL (2)

 


por Arno Gaebelein

I. LA PLAGA DE LANGOSTAS

CAPITULO 1


1.   El llamado del profeta (1:1-4)

Vv. 1-4. El profeta anuncia que es la palabra de Jehová la que él expresa, la que vino a él. Los vv. 2 y 3 son una introducción a la descripción que sigue a la gran calamidad que ha caído sobre la tierra. Esta es la forma de un llamado. Lo que ha ocurrido a la tierra es de tal terrible carácter que no tenía precedentes. La visitación de la tierra por la plaga de langostas debe ser relatada a generaciones futuras, porque hay un gran significado profético ligado a las langostas, que se señalará después. El v.4 lo traducimos en una forma propia, dejando las palabras de los insectos destructores sin traducir. Lo que el gazam, dejó, el arbeh ha devorado; y lo que el arbeh dejó, el jelek lo devoró; y lo que el jelek dejó, el chasel lo devoró.

Dejamos las palabras hebreas sin traducir porque no expresan insectos de diferentes especies; tenemos aquí a un solo insecto, la langosta, en una cuádruple etapa. Gazam significa "morder," arbeh "ser muchos;" este es el nombre común de las langostas a causa de sus hábitos migratorios. Jelek "lamer," y chasel significa "devorar o consumir." La langosta pasa a través de una cuádruple etapa en su desarrollo hasta su pleno crecimiento. Primero, tenemos a la langosta mordiendo, cuando es primeramente incubada, después obtiene sus alas y vuela; después de eso comienza su obra destructiva por lamer todo lo que encuentra, y finalmente ésta alcanza su pleno crecimiento y devora todo a su paso. (Muchas locas aplicaciones se han hecho sobre estas langostas, una de las más ridículas es hecha por una cierta muje sanadora en su libro "Perdido y Restaurado")

La plaga de langostas que desoló la tierra de Israel fue un juicio de Jehová. Este fue uno de los juicios que Dios envió sobre Egipto, y Moisés había proféticamente anunciado que Dios lo usaría para castigar a su pueblo (ver Dt. 28:38,42)

Pero estas langostas literales que cayeron sobre la tierra y destruyeron en un breve tiempo toda vegetación, son simbólicas de otras agencias que han de ser usadas en la historia futura de Israel para traer el juicio sobre la tierra y el pueblo. Ellas tipifican a los ejércitos gentiles, como se declara en el cap.2, donde Jehová las llama "mi gran ejército."

Aquí indudablemente tenemos una predicción profética futura en cuanto a la tierra. De la profecía de Daniel aprendemos dos veces que cuatro poderes del mundo subyugarían a Israel y desolarían la tierra: Babilonia, Medo-persa, Greco- Macedonio, y Roma. Zacarías, también, en una de sus visiones de noche, veía cuatro cuernos, y estos cuatro cuernos dispersaron a Judá y Jerusalén. Vemos, por tanto, en las langostas, primero, las langostas literales que destruyeron toda vegetación en el tiempo que vivió Joel, y estas langostas simbólicas de juicio futuros que serán ejecutados sobre la tierra y las naciones por los proféticamente anunciados poderes del mundo. El final de "los tiempos de los gentiles," durante los cuales Jerusalén es pisoteada, la invasión final de la tierra tiene lugar; es esto lo que se describe en el cap.

 

2.   El llamado a los borrachos (1:5-7)

Vv.5-7. La primera multitud probablemente ha aparecido en la caída; solo que las viñas aún no habían sido segadas. Estas atacaron las viñas y rápidamente las vides y sus uvas desaparecieron bajo su furioso ataque. Los bebedores de vino debían por tanto sufrir primero. Había mucha borrachera entre el pueblo de Dios, especialmente en los días de su prosperidad, esto puede verse por Amós 6:1-6, Isa. 5.11; 24:7-9; 28:7, etc. En el v. 6 las langostas son descritas como una nación, poderosa y sin número, con dientes de leones. Esto confirma la aplicación típica a las naciones gentiles de futuro que devastarán la tierra. Ver, además, Núm. 13:33; Isa. 40:22 y Jer. 51:14, donde se hace la misma comparación.

 

3.   El llamado al pueblo y sacerdotes (1:8-14)

Vv. 8-14. A causa del gran desastre el pueblo es llamado a lamentarse y vestirse de cilicio. "lamentaos como una virgen, ceñida de cilicio, por el marido de su juventud." Esta es una significativa expresión. Israel en sus relaciones con Jehová es aquí indicado. Se nos recuerda Isa. 3.26 concerniente a Jerusalén. Y sus puertas lamentarán. Y ella, estando desolada, se sentará en tierra;" e Isa. 54:6, "Porque Jehová te ha llamado como mujer abandonada y entristecida en espíritu, y como una esposa de juventud, cuando tú fuiste rechazada, dice tu Dios." Tan grande era el estrago producido que las ofrendas de comida y bebida fueron cortadas de la casa de Jehová de manera que los sacerdotes se lamentaban, los siervos de Jehová. Este era su lúgubre canto.

Desolado está el campo.

En lamento está la tierra,

Porque desolado ha sido el grano,

La nueva vid se ha secado,

Y falta el aceite

 

Esto es seguido por el llamado a los labradores y viñadores a lamentarse. Toda la siega se ha perdido, y además la falta de la vid, la higuera, los otros árboles son también mencionados, si "todos los árboles del campo se han secado." A causa de la severidad de esta visitación el gozo ha abandonado a los hijos de los hombres.

Entonces viene un definitivo llamado a los sacerdotes a lamentarse y clamar a Jehová y a santificar ayuno (vv. 13-14). Pero no hay registro de una respuesta. Al final de este capítulo solo el profeta levanta su voz a Jehová. Aprenderemos por el cap.2 el tiempo de arrepentimiento nacional.

 

4.   El día del Señor y el sufrimiento de la tierra (1:15-18)

Vv. 15-18. Por primera vez encontramos el día del Señor (Yom Jehová), esa frase usada frecuentemente en todos los libros proféticos. El v. 15 es una exclamación del profeta ante su visión, antes que ese día aparezca. En medio de la misteriosa descripción de la calamidad, presente en el día de Joel, él ve un juicio mayor acercándose. Este es el mismo día que él contempla con los otros profetas; cada vez que Joel usa esta expresión significa el futuro día del Señor, aun acercándose. Puede tenerse en cuenta que los cinco pasajes en Joel en que el "día del Señor" es mencionado, estos son progresivos.

Para un estudio comparativo de esta importante frase citamos los principales pasajes de los diferentes profetas.

Isaías. La frase "en ese día" se encuentra muchas veces en este libro. Mencionamos 2:2-210-22; 13:6-13. La gran predicción de gloria de Isaías 54, 60,61 y 62, todas se relacionan con este día. Jeremías. Él también habla de ese día (cap. 25:30-33; 30:18-24). Ezequiel. Cap. 7 y 8. Desde los capítulos 37-38 tenemos el registro de grandes eventos de juicio y bendición que ocurrirán en conexión con ese día. Mientras Daniel no usa en su libro la frase "día del Señor" casi todas sus grandes profecías están conectadas con ese día. Este es el día que la piedra no cortada con manos hiere a la gran imagen, que representa el tiempo de los gentiles, y la demuele; el día en el cual "el Hijo del hombre" viene en las nubes del cielo para recibir Su reino. Oseas señala a ese día en los cap. 2 y 3, como también en el último capítulo.  Amós da testimonio de éste en los cap. 1:2; 6:3; 9:12,15.  Abdías, que vivió casi en el mismo tiempo de Joel, habla de ese día en el v.15 de su breve profecía. Miqueas en su profecía se refiere a esto en el cap.5:15. En Nahum el día es descrito en el cual el Señor tratará en juicio con las malas ciudades del mundo (ver cap. 1:1-9). El cap. 3 de Habacuc revela ese día. Sofonías tiene una gran parte que decir acerca de ese día que mencionan los libros proféticos anteriores (cap. 1:14-18; 2 y 3). Hageo da testimonio a éste en el cap. 2:6-7. (Compare con Heb. 12:26-29) Zacarías usa la frase "en ese día" muchas veces, especialmente en los tres últimos capítulos. Malaquías revela ese día en los cap. 3:1-3 y 4:1-3.

Aprendemos de todo esto el lugar prominente que ocupa el día del Señor en las profecías. Esto debe ser así, porque este es el día de manifestación y consumación. Joel ve aquí por primera vez este día.

A esto sigue una descripción adicional de la gran calamidad que vino sobre la tierra en días de Joel (vv. 16-18).

 

5.   La oración del profeta (1: 19-20)

Vv.19-20. Joel, como todos los otros profetas, fue un hombre de oración. No se hace ninguna otra mención por el profeta concerniente a sí mismo, pero esta breve palabra es suficiente para darnos un vistazo de su vida interior y confianza en Jehová. Él clamó a Jehová en su gran angustia.