domingo, 12 de febrero de 2012

LAS SIETE FIESTAS DE JEHOVA (Lévitico 23)


INTRODUCCIÓN
Estas fiestas eran consideradas fiestas solemnes de Dios, pero ya en el Nuevo Testamento vemos que se habían conver­tido en las fiestas de los judíos, por esto habla el mismo Señor Jesucristo en Juan 7:2 "fiesta de los judíos". Hubo olvido por parte de los judíos en la celebración de estas fiestas ya que perdieron el carácter de santas, de la exclusiva posesión de Jehová.
Por mucho tiempo se dejaron de celebrar, sólo hasta los días de Ezequías y Josías se volvieron a celebrar. En el tiempo actual, también se nota olvido de las enseñanzas que nos han sido dadas en las Escrituras, por ejemplo, muchas enseñanzas del apóstol Pablo.
El carácter santo de estas fiestas implicaba la exclusión de contaminación mundanal y nos introduce en el llamado a santidad que el Señor hace por medio de Pedro en su primera carta, capítulo 1, donde se notan dos tipos de santificación:
·        Posicional: Santificación adquirida, gracias a Jesucristo, versículos 18 y 19.
·        Progresiva: La cual está bajo mi responsabilidad. Versículos 14-18.
Sacrificio, según lo escrito en Números 28, donde hay un llamado del Señor a contemplar constantemente Su muerte y Su resurrección en un sacrificio, teniendo esta visión no sola­mente en el momento de la Cena, sino que recordemos siem­pre lo que El ha hecho por nosotros.
En Levítico 23 se menciona el día sábado, no como día de celebración de fiesta, sino como punto de referencia durante el cual se descansaría de la labor hecha y se gozaría de la obra de Dios. Es necesario meditar sobre esto, ya que se presentan tergiversaciones en cuanto a la forma de concebir el día sába­do en algunas doctrinas (Levítico 23:11).

I. FIESTA DE PASCUA
1. DIOS.
Hay necesidad de referirnos a Éxodo 12. El pueblo llevaba una vida rutinaria de esclavitud en Egipto y en el versículo 2 notamos que este mes de celebración de pascua sería contado como principio de meses. A los creyen­tes que hoy vivimos en el tiempo de la gracia, también nos en­seña el apóstol Pablo que "somos criaturas nuevas"; y así el Padre empieza a manifestar a su Hijo en nuestras vidas.
Condiciones del Cordero: II Corintios 5:21.
Sería un cordero sin defecto (Éxodo 12:5), sin mancha (II Corintios 5:21). Siendo el Señor Jesucristo sin pecado, se identifica con nuestro pecado, ya que dice " por nosotros lo hizo pecado”. Realmente no podemos profundizar en este sentir del Padre, que lo llevó a dar a su Hijo por nosotros. Dios aceptó su sacrificio, por esto, le resucitó de los muertos, manifestándose de esta manera el amor del Padre. En Éxodo 12 se habla singularmente "el animal" y no los animales; Jesucristo es el único Cordero.
La Palabra de Dios no es un libro más de aquellos titulados como científicos, los cuales tienen que pasar por pruebas que declaren su veracidad. La Biblia es un libro de inspiración divina y su discernimiento se hará bajo la dirección del Espíri­tu Santo.
            Los judíos debían obedecer primero que todo:
·        Matar al animal.
·        recoger su sangre.
·        Pintar el dintel de la puerta.
            Y ellos confiadamente lo hacían porque querían evitar la muerte del hijo primogénito de cada familia. Notamos un ele­mento importante para la salvación: fe en el Señor Jesucristo, y en los judíos esta confianza en Dios no dependía de sus sen­timientos (temor, complejo, alegría, etc.). No es necesario sentir algo explosivo o éxtasis, para decir que somos salvos; únicamente Dios mira lo que ha hecho Su Hijo con Su sacrifi­cio, así como antiguamente El miraba la sangre en el dintel de la puerta, entonces no miraba el interior de la casa.
En nuestras vidas Dios no mira nuestros actos como medio de salvación, sino únicamente la apropiación de la sangre de Su Hijo como elemento purificador de nuestras vidas. La sal­vación está en el Señor, no en nuestros sentimientos.

Los sacrificios y ofrendas deberían darse como Dios quería, no como los judíos quisieran. Debemos creer en Jesucristo como El es, no como nos convenga o como queramos. El es nuestro ejemplo, debemos andar como El anduvo
La carne del cordero debería ser asada al fuego y luego comida (vs. 8 y 9), notemos que no se podía comer cruda, ni cocida en agua. El fuego es símbolo del juicio de Dios el cual fue soportado por el Señor Jesucristo y de esta forma nosotros fuimos librados del juicio, así como el juicio (muerte) pasó sin detenerse por los dinteles que estaban pintados con la san­gre. Este es nuestro alimento porque el Señor en el momento de Su sacrificio nos dio vida.

4. LA PASCUA COMO MEMORIAL.
4.1 Mirada al futuro: Tierra prometida.
4.2  Mirada al pasado: De donde fueron sacados los judíos. En la celebración de la santa Cena también se contemplan estos dos puntos;
·        Mirada al futuro: Pronto regreso del Señor Jesucristo por nosotros.
·        Mirada al pasado: Recordar de dónde nos sacó Dios, para no vanagloriarnos. Realmente el nos escogió nosotros no lo esco­gimos a El (Juan 15) y no es sano discutir cual Iglesia local es mejor o pero en cuanto a este sentido.
            Al celebrar esta pascua los judíos estaban listos para el viaje (Éxodo 12:11). Nosotros somos peregrinos y nuestro deber es estar listos para que cuando el Señor venga no haya raíz aquí que nos detenga, ya que nuestra "vocación es celestial".
4.3 ¿Quiénes celebran la pascua? Éxodo 12:43.
            Exclusivamente la familia. Aquí hay un llamado de aten­ción a la expresión de comunión en forma "abierta". Unas iglesias locales tienen como excusa no juzgar a los hermanos; pero en este sentido es necesario juzgar para no ser juzgado. Atención especial a la palabra juzgar, que no significa criticar, ya que el ser criticones si es reprochado por el Señor.
4.4 ¿Cuándo?
      La Santa Cena del Señor es un buen recuerdo y es una opor­tunidad para meditar en todo lo que al Señor le costó darnos la salvación, entonces ¿cómo podríamos despreciar la Cena como memorial? Algunos hermanos permiten que otras cosas ocupen el tiempo en que, como cuerpo, la Iglesia rinde alabanza, oración y adoración a su Rey y Señor. También se ve el caso de hermanos que se alejan de la mesa del Señor por simple descuido o no examinan el problema que les impide expresar comunión en la asamblea y no procuran arreglarlo pronto, no valorando así el sacrificio hecho por el Señor Jesucristo. Otros celebran este memorial cada mes, cada seis meses, cada año. Realmente cada primer día de la semana no es celebrar excesivamente la Cena, pero hay que tener cuidado de no hacerlo rutinario, seco, insípido, sin la frescura que nuestro Buen Pastor da; pensemos en la obra de Cristo, en todo Su esplendor cada vez que celebramos Su Cena.
      Es necesario promover la calidad de la Santa Cena, por medio del ministerio de la Palabra, para despertar el afecto por el Señor Jesucristo, así como en el libro del Cantar de los Cantares donde la amada se encuentra dormida cuando el Amado toca a su puerta y ella no abre, pero luego despierta y siente un profundo deseo por estar siempre al lado de su Amado.
            La Santa Cena es responsabilidad de hermanos y hermanas, llegando con ánimo de alabar, desarrollándose una reunión espiritual mas no emocional, y las hermanas con su espiritua­lidad levantan el ánimo de la Cena.

II. FIESTA DE LOS PANES SIN LEVADURA Levítico 23:6-8
            En Levítico 28:17-22 encontramos una descripción más detallada sobre la celebración de esta fiesta. En el Nuevo Testamento:
1.   El Señor Jesucristo es él pan de vida eterna, sin levadura. Juan 6:54-58.
2.   I Corintios 5:6-9 y Colosenses 3:5-9 muestran en qué con­siste la levadura para nosotros los creyentes, y el Señor nos llama a dejar esto a un lado, presentándonos sin esta vieja levadura y adoptando la posición de santos. "Sed santos porque yo soy santo" I Pedro 1:16.
3.   Advertencias a cuidarnos de:
·        Levadura de falsas doctrinas. Mateo 16:5-12.
·        Hipocresía. Lucas 12:1-3.
·        Orgullo religioso.
4.   Recomendaciones:
·             Andar como hijos de luz. Efesios 5:1-4.
·     Tener cuidado con la pequeña cantidad de levadura que pueda existir en nuestra vida. Gálatas 5:9.

III. FIESTA DE LAS PRIMICIAS
LA OFRENDA MECIDA. Levítico 23: 9-14.
En Hebreos 12:22-24 notamos aspectos de esta ofrenda.
1. La gloria de Dios.
2.  El Señor Jesucristo como mediador ante esta gloria para que seamos aceptados por el Padre.
3.  No debemos despreciar este regalo tan grande, sino tener gratitud para con Dios. Hebreos 2:3; 12:25-28.
4. Amonestación contra la idolatría. I Corintios 10: 6, 7, 14. El Señor debe ser el centro de nuestra adoración y servicio. Vivimos en el tiempo de la gracia y no bajo la ley.

IV. FIESTA DE PENTECOSTES (Levítico 23:15; Hechos 2.)
            Notamos la obra del Espíritu Santo en el creyente.
1. En el momento de la conversión:
1.1 Bautismo del Espíritu Santo. I Corintios 12:13. Un mismo Espíritu nos bautizó en un solo cuerpo. En el mismo momento que recibimos a Cristo como nuestro salvador, participamos del día de Pentecostés. No somos llamados a buscar el bautismo del Espíritu Santo, pero sí somos llamados a buscar la plenitud del Espíritu Santo.
1.2     Sello del Espíritu Santo. Efesios 4:30.
No podemos contristar el Espíritu Santo con el cual fui­mos sellados para el día de la redención. El sello del Espíri­tu Santo indica propiedad que se ha obtenido por una compra cuyo precio ya se pagó, así este sello da seguridad de la propiedad. Ej.: Un señor compra un animal y lo marca con su logotipo para que todos lo reconozcan.
1.3     Arras. II Corintios 5:5.
Es un símbolo de una prenda de seguridad para las bodas del Cordero. El Espíritu Santo ha sido enviado por el Padre para buscar una novia para Su Hijo, esta novia es la Iglesia y el propósito es que ella esté en las bodas del Cordero. Tenemos el ejemplo de Abraham quien manda un mensaje­ro para que busque una esposa para su hijo Isaac.
2. En la vida cristiana después de la conversión.
La plenitud del Espíritu Santo es un mandato para todo creyente. Estorbos:
2.1 Contristarlo: Con una vida estéril por el pecado. Cuando no queremos oírle. Efesios 4:30.
2.2 Apagarlo: Lo podemos hacer de forma colectiva, con el formalismo de la Iglesia, ritualismo, enfriamiento, cuando los conceptos humanos son más importantes que el con­cepto bíblico. I Tesalonicenses 5:19.
      Levítico 23: 15 y 16. Contarían cincuenta días, hasta el día siguiente del séptimo día de reposo, y en ese día se ofrecería el nuevo grano a Jehová. Aquí tenemos una base bíblica para celebrar el día domingo como el día especial del Señor, en este tiempo de gracia.
            También habla de panes con levadura que simboliza la Iglesia actual, la cual es la combinación de dos grupos de gentes: los judíos y los gentiles. En Efesios 2:13-18 notamos la impor­tancia de darle la alabanza al Señor exclusivamente y no caer en el error de alabar al Espíritu Santo dejando de lado al Señor Jesucristo.
            Continuando en Levítico 23:22, encontramos un mensaje de evangelización para extranjeros, complementado en Deuteronomio 30:19 con un reto a escoger la vida o la muerte. En cuanto a la reunión de oración:
            Judas 20 habla sobre la oración guiada por el Espíritu Santo, ya que nosotros solos no sabemos cómo orar. Oraciones no guiadas por el Espíritu Santo son oraciones egoístas en con­traste con las oraciones guiadas por el Espíritu que son con­forme a la Palabra. Entre hermanos se nota descuido por la oración (reunión de oración), hay mucho activismo y poca oración. En el libro de Hechos se narra de muchas conversio­nes, mucha ayuda material y mucha oración.

V. FIESTA AL SON DE TROMPETAS.
      Son elementos que llaman la atención. Números 10:1-3. El objetivo de esta alarma es mantener al pueblo apercibido y en el libro de Nehemías también se nombra el sonido de trompetas indicando que pelearían juntos.
      Hoy existe el problema de la división de la Iglesia del Señor y El nos manda a unificar metas y propósitos. Nosotros mismos somos responsables. Ezequiel 33:1-4.
      Hay necesidad de despertar a la evangelización, a la oración: "despiértate tu que duermes". En la vida cristiana no hay vacaciones, seamos conscientes de la continuidad de la activi­dad demoníaca pero también recordemos que el Señor ya obtuvo la victoria.
            1 Corintios 15:52 y I Tesalonicenses 4:16 y 17 nos recuerdan el acontecimiento profético al son de trompetas. El Señor Jesucristo hará sonar su trompeta en el día del juicio (Sofonías 1:1.5 y 16; 2:2). La trompeta nos advierte que el Señor no sólo es amor, bondad, sino también que El es REY y ese día llegará.
            Las trompetas son para despertar a dormidos (Romanos 13:11 y 12). Nuestro Señor anuncia el tiempo y las señales de los tiempos, por esto aprendamos a discernir los tiempos en que estamos viviendo. Es muy triste cuando hemos estado dormidos y la casa ha sido habitada por Satanás, como ejem­plo tenemos la historia de Sansón.
Hebreos 10:35-37. Romanos 13:12. "La noche está avanza­da". Aunque se diga que este siglo que vivimos es el "siglo de las luces", espiritualmente hay más tinieblas que en ningún otro momento, es un tiempo de ceguera espiritual. Nuestro deber es hacer todo sin murmuraciones, dando ejemplo de no tener contiendas (Filipenses 2:14 y 15), y vistiéndonos con las armas de nuestra milicia (II Corintios 10:3-6).

VI. FIESTA DE EXPIACION. Levítico 16; 23:27
1.         Beneficiarios.
            En Levítico 16:11, Aarón haría expiación por él mismo y por su casa. En I Pedro 2:5 somos llamados a ser casa espi­ritual. Este sacrificio de expiación cubría a Aarón y a los de su casa primeramente, así como la sangre del Señor Jesucristo permite pasar por alto los pecados pasados; todos somos justificados cuando reconocemos este sacrificio Suyo.
2. Precio.
            Levítico 23:28 recalca que ningún trabajo se hará, lo mis­mo se dice en Levítico 16:29-30. La redención es obra del Señor Jesucristo y nada tenemos que hacer nosotros (Efe­sios 2:8 y 9) "por gracia sois salvos... no por obras". Nadie puede gloriarse en el cielo de haber hecho algo para estar ahí, ya que únicamente Cristo lo ha hecho posible. En este sacrificio había que hacer todo al pie de la letra y si alguno no lo hacía así sería cortado del pueblo.
            La palabra "propiciación" quiere decir: quitar algo que impide la manifestación de la gloria de Dios.
Azazel:
·        Az — Macho cabrío.
·        azel — enviar. Otro significado: Donde no hay más memoria.
Las entrañas del becerro se quemaban fuera del campamen­to, y se enviaba el macho cabrío al desierto, donde no había más memoria de él. En hebreos 10:17 dice el Señor que no recordaría más nuestros pecados.
Cuando el Señor Jesucristo murió, el velo del templo se ras­gó de arriba a abajo. Su cuerpo fue como el velo que se rasgó para que todos personalmente pudiéramos entrar al lugar donde Aarón únicamente podía entrar. El sólo hecho de que Dios recuerde uno solo de nuestros pecados cuando estemos en Su morada, nos condenaría de inmediato, pero el sacrificio del Señor fue perfecto y todo quedó borrado.
La actitud de aflicción no sólo implicaba tristeza y lloro por el pecado, sino que era una contrición verdadera, donde había el propósito de no volver a cometer este pecado, y este sentir era básico para la restauración del pueblo judío. En nuestro medio notamos profesiones de fe o conversiones superficiales, se toma a la ligera el hecho de arrepentirse y decidirse por una nueva vida en el Señor. Debemos de recor­dar el precio que pagó El por nosotros descrito en Isaías 53 y Zacarías 13:6.
3. Las vestiduras del sumo sacerdote.
            En el día de expiación debía quitarse el vestido de colores, el cual era muy vistoso y llamativo, y dejarse sólo la túnica blanca que llevaba debajo. Éxodo 28: 31-43; 29:5; Levítico 16:4. Notamos aquí una representación de Cristo en Su gloria. En el momento del sacrificio el Señor tuvo que des­pojarse de Su vestidura y dejarse la más sencilla; siendo rico se hizo pobre para darnos Su riqueza (II Corintios 8:9) y no se habla de pobreza material pues Su riqueza era Su gloria nuestro Salvador la deja a un lado sin despojarse de Su deidad, tomando la imagen caída del hombre, soportan­do tan grande humillación y mostrando tanta gracia para dejarnos en la misma gloria de Dios (Filipenses 2:6-8), por tal razón inclinémonos delante de El, reconociendo nuestra condición (Zacarías 12:10).
            El objetivo del propiciatorio es la reconciliación por medio de la sangre de Jesucristo. El Padre quiere que tengamos mayor aprecio por la sangre de Su Hijo, sintiéndola a todo momento que está sobre nosotros, recordando el precio que pagó el Señor para limpiarnos de nuestros pecados y así cantar el nuevo cántico de los redimidos.

VII. FIESTA DE LOS TABERNACULOS.
Levítico 23:33-34 En la celebración de esta fiesta Dios muestra Su propósito para Su pueblo Israel, en un tiempo futuro, cuando esta nación esté reunida como tal y reconociendo tanto a Dios como a Su Hijo. También muestra el triunfo de la Iglesia del Señor en el milenio cuando El reine aquí en la tierra.
Esta fiesta se celebraría durante siete días y el pueblo debe­ría estar alegre (Deuteronomio 16:14). En tiempos de Nehemías, el pueblo ha regresado de su cautividad y Esdras lee el libro de la Ley (Nehemías 8), produciéndose en el pueblo un sentir de tristeza y arrepentimiento por su forma de obrar delante de Dios, celebrando luego la fiesta de los taberná­culos con gozo (Nehemías 8:9, 10, 17).

            De igual forma podemos decir: "El gozo de Jehová es nues­tra fuerza". En Juan 7:37-39, se refiere al día de celebración de la fiesta de los tabernáculos (enramadas) y nosotros no tenemos necesidad de hacer estas enramadas como lo hacían los judíos, pues por el Espíritu Santo recibimos la plenitud de vida, ya que creyendo en el Señor, de nuestro interior corre­rán ríos de agua viva.

CONFERENCIA REGIONAL CALI MAYO 9-12 DE 1986 (Adaptado)

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