domingo, 15 de mayo de 2022

Más sabios que los sabios

 

“Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; los conejos (damanes), pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas; la araña (la lagartija) que atra­pas con la mano, y está en palacios de rey”. Proverbios 30:24-28

            En Job 12:7 se nos dice: “Pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán”. Dios dice a su pueblo infiel: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Isra­el no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isaías 1:3). “Aún la cigüeña en el cielo conoce su tiempo y la tór­tola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su veni­da; pero mi pueblo no conoce el juicio de Dios” (Jeremías 8:7). El salmista nos advierte: “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento” (Salmo 32:9), y el Señor dice a los suyos: “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mateo 10:16). “Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan... y Dios los alimenta” (Lucas 12:24).

            La Palabra nos presenta un gran número de animales como ejemplo y nos invita a aprender lecciones prácticas de su comportamiento. Entre ellos hay cuatro que califica de “más sabios que los sabios” (Proverbios 30:24-28), a los que debemos prestar una atención especial si desea­mos ser merecedores de una calificación semejante.

            Consideremos primeramente a las hormigas. Proverbios 6:6 nos dice: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus cami­nos, y sé sabio; la cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. En el capítulo 30:25 leemos: “Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida”. Lo que caracteriza a las hormigas, según vemos, es su debilidad, su previsión y sus ganas de trabajar; pensando en los días malos que se avecinan, recogen el alimento para el invierno.

            Queridos jóvenes, los preciosos años de su juventud les ofrecen una ocasión única para ahondar en un más amplio conocimiento del Señor y su Palabra. Gozan de una bue­na salud, tienen facultades intactas, una memoria fiel, están llenos de entusiasmo, de vitalidad. La juventud está dispuesta a consagrarse a lo que representa un ideal para ella. ¿No les gustaría ejercitarse en la piedad, alimentarse abundantemente del maná (Cristo hombre), del viejo trigo del país (Cristo resucitado y celestial), y hacer una amplia provisión de estos tesoros, como las hormigas, antes de que vengan años malos y penosos en los que no tengan más gusto en ello? Obedezcamos la exhortación del após­tol Pablo al joven Timoteo: “Ocúpate en estas cosas; per­manece en ellas” (1 Timoteo 4:15). Este es el secreto de una vida consagrada.

 

            ¿Qué caracteriza la segunda categoría de animales extre­madamente sabios, los damanes? (versión Reina Valera 1960: conejos). No tienen mucha fuerza, pero tienen sus casas en la roca. Este pequeño animal, que se parece al conejo y al tejón, no cava en la tierra, sino que habita en las grietas de las rocas (Salmo 104:18), donde se refugia cuando aparece el enemigo, por ejemplo, un ave de rapi­ña. Para nosotros, la sabiduría también consiste en darnos cuenta de nuestra pequeñez, en desconfiar de nosotros mismos en todo tiempo, tanto en los días buenos como en los malos, y buscar nuestra fuerza y refugio cerca de Aquel que es la Roca fuerte. “Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado manda­miento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortale­za” (Salmo 71:3).

           

            A continuación, se nos habla de las langostas (o salta­montes chapulines), que no tienen rey, pero que salen por cuadrillas. ¡Es un espectáculo impresionante ver estas bandas con innumerables langostas que a veces forman una nube de 15 kilómetros de largo por 8 de ancho, tan espesa que el mismo sol no puede atravesarlas! Se des­plazan siguiendo un orden, como un regimiento, después se arrojan sobre una región, destruyendo toda la vegeta­ción que está a su alcance. Nada puede pararlas, devoran todo. Lo más maravilloso es que no tienen ningún jefe visi­ble que coordine sus movimientos; su fuerza está en su unión. Esto nos lleva a pensar de entrada en esta maravi­lla que es la Iglesia de Dios sobre la tierra y en la acción invisible del Espíritu Santo, independiente de toda organi­zación humana. En la reunión para la adoración, al dejar que el Espíritu sea nuestro director, gozamos de la bendi­ta presencia del Señor, sin ningún formalismo y en la paz. ¿Somos, pues, sabios como las langostas y apreciamos verdaderamente la bendición de estar reunidos alrededor del Señor?

            Finalmente, Agur nos habla de la lagartija (versión Reina Valera 1960: araña), animal inofensivo, muy ligero y espantadizo, que fácilmente se puede agarrar con la mano, pero que habita en palacios de rey. La lagartija hace pensar en el creyente. Se da cuenta de su pequeñez en este mundo, pero sabe que pronto gozará de las felicida­des de la casa del Padre. Pensemos en Jacob, cuyo oficio de pastor era una abominación para los egipcios; sin embargo, pudo estar en la presencia del Faraón, el más poderoso soberano de su tiempo, y bendecirle (Génesis 46:34; 47:7). Pensemos en Pablo prisionero, que compa­reció ante Agripa y Festo para decirles: “¡Quisiera Dios que... fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hechos 26:29). Es una prueba de sabiduría el comprender que no teniendo nada en nosotros, lo tene­mos todo en Él.

            ¡Ojalá podamos crecer en sabiduría, aplicándonos las lec­ciones enseñadas por las hormigas, los damanes, las lan­gostas y la lagartija!

Tomado del Folleto PARA TODOS 04/2014

J. Khm

MEDITACIÓN

 LA PARÁBOLA DE LOS LABRADORES MALVADOS


Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. (Marcos 12:6-7)


            Esta parábola nos muestra el fracaso de Israel, pero, a su vez, el fra­caso del hombre puesto bajo responsabilidad. Sin embargo, todavía restaba una última prueba para ver si el corazón del hombre podía reaccionar. Hay un único Hijo (el Hijo amado), y Dios lo enviará, y si hay, aunque sea un grano de bondad en los labradores, ellos cierta­mente reverenciarán al Hijo.

La venida del Hijo dejó de manifiesto el verdadero estado del cora­zón humano. A Israel le encantaría tener un reino sin Cristo, y los gentiles anhelan un mundo sin Dios. Y así como fue con los líderes de Israel, que dijeron: “Este es el heredero; venid, matémosle", tam­bién sucede lo mismo con todo el mundo en la actualidad. Cada vez más, vemos que el hombre quiere sacar a Dios de Su propio mundo. El evolucionista lo quiere fuera de Su creación; el político quiere excluirlo del gobierno, y el progresista lo quiere fuera de la religión.

Por lo tanto, en este pasaje, se nos permite ver el verdadero carácter de la carne que está en nosotros. Este puede ser patrió­tica, social y religiosa, pero si se le concede forjar su propio camino, entonces matará a Cristo y lo sacará del mundo. Cristo—el Cristo de la revelación (porque la carne incluso inventa un Cristo según su propia imaginación)—es la verdadera prueba, y demuestra que, por más justas que parezcan a veces las apariencias externas de la carne, está siempre estará en abierta oposición a Cristo.

Si la conciencia es tocada, pero no el corazón, entonces el hom­bre se exasperará. Es por eso que los malvados líderes del pueblo querían echar mano de Él, pero se vieron obstaculizados por su pro­pio orgullo, porque temían al pueblo. Así que lo dejaron y se fueron (v. 12). ¡Qué condición tan desesperanzados la de aquellos que, deliberadamente, le dan la espalda a Cristo para seguir su propio camino!

Hamilton Smith

El Señor está cerca 2021

LA Lengua

 “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras”.

            “No sueltes tu boca para hacer pecar a tu carne; ni digas delante del ángel, que fue ignorancia” Ec. 5.2,6.

            “Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado” Job, 6.24.

            Estas son palabras muy solemnes. ¿Quién de nosotros no ha sufrido en alguna manera por causa de este “miembro pequeño”? Tal vez después de haber sufrido, hemos tenido más cuidado por algún tiempo, pero, ¡cuán fácil es volver a hacer la misma cosa, si no tenemos cuidado!

            Si vivimos constantemente en la presencia de Dios, entonces nuestros pensamientos serán juzgados por Él y no por nuestra manera de juzgar.

Ilustración de J. Laich

            No hay cosa que traiga más tristeza al pueblo del Señor, que el mal uso de la lengua; ni que pueda descubrir más suciedad e infamia; enemistad, pleitos y amargura.

            Dios nos ha contado en su Palabra la capacidad en la que podemos hacer mal con la lengua y no nos queda más que tomar el aviso.

            No se habla de maldecir, ni de calumniar, estas cosas son más palpables, sino de las murmuraciones e insinuaciones, las repeticiones de las cosas que no sirven y que tampoco aumentan el amor. ‘‘La caridad no hace mal” 1 Co. 13.10. La costumbre de criticar o comentar las cosas el uno con el otro, como ya sabemos es mala, sin embargo, ¡cuánto lo hacemos! A veces lo hacemos sin pensar, y si es así, ojalá nos despertáramos para ver el daño que hacemos.

            Ciertamente es dañoso para el alma de uno mismo, y para otros tiene una influencia ponzoñosa Destruye los afectos santos, e impide la bendición en una asamblea. No solamente eso. sino que arruina todo el testimonio de la casa donde está permitido. “Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo o escándalo al hermano” Ro. 14.13. “Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia” Ef. 4.31; “Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimiento, y envidias, y todas las detracciones” 1 P. 2.1.

            Quisiéramos rogarles a las madres (puesto que aman al Señor y desean criar a sus hijos en el temor de Él, en estos días cuando la maldad va en aumento) poner fin a esa costumbre sin misericordia, de criticar o comentar en la mesa o en sus casas acerca de lo que otros hacen, porque si no, esa habladera consumirá la misma espiritualidad del hogar. Tal vez se piensa que eso demasiado duro, pero es lo que la misma Palabra de Dios enseña.

            Todos los viejos y jóvenes, tenemos la misma responsabilidad para con el Señor y también responsabilidad los unos para con los otros. “Porque somos miembros los unos de los otros” Ef. 4,25.

            Sin duda, todos hemos experimentado el consuelo poder descargar nuestro corazón en algún amigo de confianza, con el objeto de orar juntos, y esto es muy bueno si la confianza está guardada como cosa sagrada entre los dos y repetida solamente en la presencia del Señor; pero cuando son destapadas las faltas y flaquezas en la presencia de otro, entonces caemos ciertamente en una falta muy grave. ¡Oh! si pudiéramos siempre acordarnos que hacemos mal delante de Dios ya nuestro hermano, ¡cuánta tristeza evitaríamos!

            Cuando permitimos tales cosas en nosotros mismos, y no las reprendemos en los demás, demostramos una triste falta de ejercicio de alma La costumbre de repetir cosas insignificantes el uno al otro, quita toda la paz, el gozo, el amor y los frutos preciosos del espíritu, hiriendo así los corazones de los que profesamos amar. “Porque vosotros, hermanos a libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión a la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. “Porque toda la ley en aquesta [ésta] sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que también no os con-sumáis los unos a los otros. Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne”, Ga 5.13-16.

Tr. por G.G.

Contendor por la fe, N° 53 y 54 de 1944

ÉTICA CRISTIANA (5)

 Pautas necesarias para nuestro caminar en esta tierra


Acerca de la ética Política y Liderazgo


“La justicia es el orgullo de una nación; el pecado es su vergüenza.” Proverbios 14.34


Políticos y líderes están en la mira de todos. Quienes ocupan cargos de jerarquía están constantemente siendo observados y comparados.

Ellos, ejerciendo lugares de liderazgo deben ser fuente de inspiración y ejemplos para todo el pueblo. Gracias a Dios, existen y existirán políticos y líderes que llevaron en sus vidas esta consigna. Pero, lamentablemente, con frecuencia se advierten, entre otros, comportamientos deshonestos, corruptos y poco ejemplares.

La Biblia nos demuestra que es posible obtener cargos públicos o puestos de jerarquía, en el gobierno o fuera de él, y asumir tales responsabilidades honestamente y teniendo como fin el bien común.

Ocupando roles de jerarquía, Dios también puede usarnos para servir a los demás; aspiremos alcanzar tales puestos de responsabilidad, que prueben nuestra fidelidad hacia Dios y que beneficien a quienes representamos o lideramos.

 

Deberes de los líderes políticos

HONESTOS

            Los gobernadores que estuvieron antes que yo, fueron una carga para el pueblo, pues diariamente cobraban cuarenta monedas de plata para comida y vino. Además, sus empleados oprimían al pueblo. Pero yo no lo hice así, por respeto a Dios. Por otra parte, cumplí con mi tarea de reconstruir la muralla de la ciudad, y no adquirí terrenos. En cuanto a mis empleados, todos ellos tomaron parte en el trabajo.

Nunca reclamé la pensión que me correspondía como gobernador, porque ya era excesiva la carga que pesaba sobre este pueblo. ¡Tómame en cuenta, Dios mío, para mi bien, todo lo que be hecho por este pueblo! Nehemías 5.15-16, 18b-19.

            El gobernante que hace caso de mentiras corrompe a todos sus servidores. Proverbios 29.12

HUMILDES

            Una noche, en Gabaón, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré”.

Salomón respondió: “Tú trataste con gran bondad a mi padre, tu siervo David, pues él se condujo delante de ti con lealtad, justicia y rectitud de corazón para contigo. Por eso lo trataste con tanta bondad y le concediste que un hijo suyo se sentara en su trono, como ahora ha sucedido. Tú, Señor y Dios mío, me has puesto para que reine en lugar de David, mi padre, aunque yo soy un muchacho joven y sin experiencia. Pero estoy al frente del pueblo que tú escogiste: un pueblo tan grande que, por su multitud, no puede contarse ni calcularse. Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién hay capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan numeroso?”

Al Señor le agradó que Salomón le hiciera tal petición, y le dijo: “Porque me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino inteligencia para saber oír y gobernar, voy a hacer lo que me has pedido: yo te concedo sabiduría e inteligencia como nadie las ha tenido antes que tú ni las tendrá después de ti”. 1 Reyes 3-5-12

BONDADOSOS

            El judío Mardoqueo ocupaba el primer lugar después del rey; fue un gran personaje entre los judíos, amado por todos sus compatriotas, porque buscó el bien de su pueblo y luchó por el bienestar de su raza. Ester 10.3

            ¡Ay de ustedes, que dictan leyes injustas y publican decretos intolerables, que no hacen justicia a los débiles ni reconocen los derechos de los pobres de mi pue­blo, que explotan a las viudas y roban a los huérfanos! ¿Qué harán ustedes cuando tengan que rendir cuentas, cuando vean venir de lejos el castigo? ¿A quién acudirán pidiendo ayuda? ¿En dónde dejarán sus riquezas? Isaías 10.1-3

JUSTOS

            Dijo a los jueces: “Fíjense bien en lo que hacen, porque no van a juzgar en nombre de los hombres, sino del Señor, que estará con ustedes cuando den el fallo. Así que respeten al Señor y tengan cuidado con lo que hacen, porque el Señor nuestro Dios no tole­ra injusticias, parcialidad ni sobornos”. 2 Crónicas 19.6-7

            Perdonar al culpable y condenar al inocente son dos cosas que no soporta el Señor. Proverbios 17.15

            El rey habla de parte de Dios y no dicta sentencias injustas. Los reyes reprueban las malas acciones, porque el trono se basa en la justicia. Proverbios 16,10,12

INSOBORNABLES

            El malvado acepta soborno en secreto, para torcer el curso de la justicia. Proverbios 17.23

            El que procede rectamente y dice la verdad, el que no se enriquece abusando de la fuerza ni se deja comprar con regalos, el que no hace caso a sugerencias criminales y cierra los ojos para no fijarse en el mal, ese vivirá seguro, tendrá su refugio en una fortaleza de rocas, siempre tendrá pan y el agua no le faltará. Isaías 33-15-16

 

Deberes de los líderes religiosos

EJEMPLOS

            Quiero aconsejar ahora a los ancianos de las congregaciones de ustedes, yo que soy anciano como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo, y que también voy a tener parte en la gloria que ha de manifestarse. Cuiden de las ovejas de Dios que han sido puestas a su cargo; háganlo de buena voluntad, como Dios quiere, y no forzadamente ni por ambición de dinero, sino de buena gana. Compórtense no como si ustedes fueran los dueños de los que están a su cuidado, sino procurando ser un ejemplo para ellos. Así, cuando aparezca el Pastor principal, ustedes recibirán la corona de la gloria, una corona que jamás se marchitará. 1 Pedro 5.1-4

CUIDADOSOS

Estando en Mileto, Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso. Cuando llegaron les dijo: “Ustedes saben cómo me he portado desde el primer día que vine a la provincia de Asia. Todo el tiempo he estado entre ustedes sirviendo al Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y en medio de muchas pruebas que me vinieron por lo que me querían hacer los judíos. Pero no dejé de anunciarles a ustedes nada de lo que era para su bien, enseñándoles públicamente y en sus casas. A judíos y a no judíos les he dicho que se vuelvan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora voy a Jerusalén, obligado por el espíritu, sin saber lo que allí me espera. Lo único que sé es que, en todas las ciudades adonde voy, el Espíritu Santo me dice que me esperan la cárcel y muchos sufrimientos. Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de la carrera y cumplir el encargo que el Señor Jesús me dio de anunciar la buena noticia del amor de Dios”. Hechos 20.17-24.

PACIENTES

            No hagas caso de discusiones que no tienen ton ni son; ya sabes que terminan en peleas. Y un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos. Debe ser apto para enseñar; debe tener paciencia y corregir con corazón humilde a los rebeldes, esperando que Dios haga que se vuelvan a él y conozcan la verdad, a fin de que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene presos para hacer de ellos lo que quiera. 2 Timoteo 2.23-26.

MAESTROS

            Nosotros anunciamos a Cristo, aconsejando y enseñando a todos en toda sabiduría, para presentarlos perfectos en Cristo. Para esto trabajo y lucho con toda la fuerza y el poder que Cristo me da. Colosenses 1.28-29

Los hombres sabios, los que guiaron a muchos por el camino recto, brillarán como la bóveda celeste; ¡brillarán por siempre, como las estrellas!

Daniel 12.3

OBEDIENCIA DEBIDA A LAS AUTORIDADES

            Recuerda a los otros que se sometan al gobierno y a las autoridades, que sean obedientes y que siempre estén dispuestos a hacer lo bueno.

Tito 3.1

Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios. Hebreos 13 17a

Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él. Así que quien se opone a la autoridad, va en contra de lo que Dios ha ordenado. Y los que se oponen serán castigados; porque los gobernantes no están para causar miedo a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Pues pórtate bien, y la autoridad te aprobará, porque está al servicio de Dios para tu bien. Pero si te portas mal, entonces sí debes tener miedo; porque no en vano la autoridad lleva la espada, ya que está al servicio de Dios para dar su merecido al que hace lo malo. Por lo tanto, es preciso someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo, sino como un deber de conciencia. Romanos 13:1-5

Ustedes los jóvenes sométanse a la autoridad de los ancianos. Todos deben someterse unos a otros con humildad, porque: “Dios se opone a los orgullosos, pero ayuda con su bondad a los humildes”. 1 Pedro 5.5

Tomado de librito “Acerca de la Ética”, editado por Sociedad Bíblica Argentina. Se usa la Versión popular Dios Habla Hoy.

Disfrute su Biblia (5)

 Casos Especiales

William Macdonald


LENGUAJE FIGURATIVO

Quizá sea mejor decir que la Biblia debe ser interpretada con naturalidad en lugar de decir que se interprete literalmen­te. Eso nos permite interpretar figuras del lenguaje que no tomamos “literalmente”, pero que su significado es real y verda­dero. Por ejemplo, cuando en el libro de los Salmos se dice que los árboles dan palmadas de aplauso, nosotros sabemos que no se habla de manos reales; sin embargo, si vemos a los álamos cuando mueven sus ramas, podemos contemplar una hermosa imagen de la obra de arte de Dios alabándole.

Analogía. Una cosa es comparada con otra, usando el térmi­no como. "... sus ojos, como llama de fuego” (Ap. 1:14).

Metáfora. Una cosa es semejante o representa a otra sin necesidad de usar las palabras “como” o “semejante a”. “Este [pan] es Mi cuerpo” (Mt. 26:26).

Metonimia. Un sustantivo se usa para referirse a otro relati­vo. En 1 Corintios 11:26, la palabra copa es usada refiriéndose al contenido de la copa. En Colosenses 3:5, 8-9, nuestro cuerpo terrenal, lo que se refiere a nuestro cuerpo físico, es usado para los pecados que se cometen con el mismo.

Hipérbole. Una exageración tan obvia que no puede ser malinterpretada. “Guías ciegos, que coláis el mosquito y tra­gáis el camello” (Mt. 23:24).

Parábola. Una narración, cierta o ficticia, que posee un significado más profundo bajo la superficie. Muchas veces, cada detalle de la parábola tiene significado; otras veces, sólo es ilustrado un mensaje. Nuestro Señor usó parábolas para que aquellos que sinceramente deseaban conocer la verdad pudie­ran entenderla, y su luz fuese encubierta de quienes no eran serios (Mt. 13:10-17).

Alegoría. Es similar a una parábola, frecuentemente de mayor longitud. Al igual que la parábola, no necesita ajustarse a demasiados detalles. Pablo usa la historia de Abraham como una alegoría, mostrando que la gracia y la ley no pueden mezclarse (Gál. 4:21-31). El Progreso del Peregrino de John Bunyan es una alegoría más extensa, ilustrando la jornada de un pecador desde el reino de Satanás a la Ciudad Celestial.

Paralelismo. “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1). Dos maneras de decir una misma cosa. Esta es una de las técni­cas favoritas de la poesía hebrea. Alguien dijo una vez, “A dife­rencia de nosotros, ellos ‘riman’ ideas, no palabras.”

Ironía. Uso de palabras que expresan algo diferente al signi­ficado literal, que con frecuencia contienen humor, sátira o sar­casmo. En 2 Corintios 11:8, Pablo dice que ha despojado a otras iglesias para poder predicarle a los corintios sin cargo alguno.

Sinécdoque. Se usa una parte para representar un todo; polvo eres” (Gén. 3:19); o el todo para representar una parte: un edicto... que todo el mundo fuera empadronado” (Le. 2:1).

Para los hebreos, un día de 24 horas se contaba como un onah, y cualquier parte del día también se contaba como un onah. Esta es una explicación de cómo Cristo estuvo tres días y tres noches en el corazón de la tierra — parte del viernes, todo el sábado, y parte del domingo (Mt. 12:40).

TIPOLOGÍA

La palabra tipología no tiene nada que ver con imprentas o con la tipografía, aunque estas palabras provienen del mismo término en griego, typos. Significa marca, figura, patrón, ejem­plo, o en tipología específicamente un “carácter”. En 1 Corintios 10:11 vemos que las cosas que les sucedieron a los israelitas del Antiguo Testamento eran patrones o imágenes prescritas de ver­dades espirituales que serían enseñadas en el Nuevo Testamento.

Puede tratarse de una persona, como Melquisedec; un lugar, como Canaán; o una cosa, como las partes del tabernáculo. Aquí veremos los más claros y conocidos:

El Arca de Noé. La inmersión del arca en las aguas del juicio simboliza el bautismo de Cristo para muerte en el Calvario. Así como fueron salvos sólo los que estaban en el arca, también son salvos sólo los que están en Cristo (1 Ped. 3:18-22).

Melquisedec. “Tú [Cristo] eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec” (Heb. 7:17).

Moisés. Moisés dijo, “Un profeta como yo te levantará Jehová, tu Dios, de en medio de ti...” (Deut. 18:15).

La Pascua, “porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Cor. 5:7).

El Sumo Sacerdote, “tenemos tal Sumo Sacerdote [en el Señor Jesús]...” (Heb. 8:1).

Las Ofrendas. “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestia­les mismas, con mejores sacrificios que estos” (Heb. 9:23).

El Velo del Tabernáculo. “... a través del velo, esto es, de su carne” (Heb. 10:20b).

El Tabernáculo. “Y el Verbo se hizo carne y habitó (lit. hizo morada o “armó su tienda”) entre nosotros...” (Jn. 1:14).

El Maná. Jesús dijo, “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo” (Jn. 6:51).

La Roca, “porque bebían de la roca espiritual que los seguía. Esa roca era Cristo” (1 Cor. 10:4b).

La Serpiente. “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levanta­do” (Jn. 3:14).

José (el hijo de Jacob, no el esposo de María). Aunque nunca se ha dicho que él es una figura simbólica del Señor Jesús, de acuerdo con Ada Habershon y Arthur Pink, existen más de 100 correspondencias entre los dos. Esto nos anima a buscar otros símbolos y figuras en las Escrituras.

Se deben evitar los extremos. Aceptar sólo las figuras men­cionadas específicamente en el Nuevo Testamento, resulta algo muy rígido a la luz de las palabras “todas estas cosas.” El otro extremo está en exagerar con la imaginación y encontrar símbo­los en todas partes, aun en el Nuevo Testamento.

Sin embargo, ninguna figura simbólica es perfecta. Especialmente en los casos referidos a nuestro Señor, sólo el antitipo (Jesucristo) es perfecto.

Además, no es sabio formar doctrinas basados en símbolos. Estos confirman o ilustran doctrinas e interpretaciones proféticas, pero no son una fuente válida para fundamentarlas.

SIMBOLISMO BÍBLICO

Tierra, se usa con frecuencia para referirse a Israel. Por consi­guiente, el tesoro escondido en el campo podría ser un símbolo de Israel, por quien el Señor vendió todo lo que tenía para poder comprarlo (Mt. 13:44). La bestia de la tierra (Ap. 13:11) se entien­de que sugiere la figura de un poderoso dictador de los últimos tiempos en la tierra de Israel, probablemente el Falso Profeta.

Mar, es posible que simbolice a los gentiles. Observe cómo la perla de gran precio es tomada del mar (Mt. 13:47), lo cual puede representar a la Novia gentil de Cristo, y la bestia que sube del mar (Ap. 13:1) a un gobernante del Imperio Romano renovado.

Egipto, puede tomarse como una imagen del mundo con sus atracciones, placeres e idolatría.

Canaán, no es el cielo, sino nuestra posición actual en lugares celestiales en Cristo. En Canaán hay guerra; en el cielo no la habrá.

Sólo algo a tener en cuenta. Estos simbolismos no son res­petados invariablemente a lo largo de las Escrituras.

NÚMEROS BÍBLICOS

En la Biblia, los números tienen significado. Ese significado puede ser descifrado al comparar su uso repetido en los diferen­tes contextos.

Número 1. Sugiere exclusividad y supremacía. Es como decir, “Es el restaurante número 1 en Nueva York.” La unicidad de Dios puede verse en el credo hebreo llamado Shema (“Oye”): “Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es” (Deut. 6:4) y en la predicción del reino venidero: “En aquel día será — ‘El Señor es uno, y Su nombre es uno.’”

Número 2. Sugiere la confirmación de un testimonio. “Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acu­sación” (Deut. 19:13).

Número 3. Significa integridad y plenitud divinas, como en las tres Personas de la Deidad: “En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt. 28:19).

Número 4. Este es el número de la universalidad. Existen cuatro evangelios, cuatro puntos cardinales, cuatro vientos (Jer. 49:36 y Ap. 20:8). Cuatro bestias representan el dominio mun­dial de los gentiles (Dan. 7:3).

Número 5. Este indica debilidad y dependencia humanas. Los discípulos solo pudieron proveer 5 rodajas de pan de cebada para alimentar a 5,000 (Jn. 6:9). En Mateo 25:2, se habla de 5 vírgenes sabias y 5 necias. También denota nuestra responsabili­dad frente a Dios.

Número 6. Este número es uno menos que 7, el número de la integridad. Goliat media 6 codos y un palmo de altura; los judíos en Juan 2:6 tenían 6 tinajas para la purificación. El ejem­plo mejor conocido es el 666, el número de la Bestia del Apocalipsis. El seis es el número del hombre; él ha pecado y ha sido destituido de la gloria (o perfección) de Dios.

Número 7. El siete representa la perfección y la plenitud. Le tomó 6 días a Dios crear el mundo, y al séptimo día descansó. La sangre era esparcida delante del Señor 7 veces en la ofrenda por el pecado (Lev. 4:6, 17). Nuestro Señor nos da una visión completa del reino de los cielos a través de 7 parábolas en Mateo 13, y de la iglesia actual en Apocalipsis 2:3.

Número 8. Este número denota un nuevo comienzo. El mundo fue repoblado después del diluvio por 8 personas. Un niño judío era circuncidado en el octavo día. Cristo fue transfigurado en un octavo día (Le. 9:28), refiriéndose al reino venidero, y se levantó en un octavo día. El Día del Señor es un octavo día, un nuevo comienzo. En la numeración griega, el nombre de Jesús (Iesous) suma exactamente 888, seguramente no es coincidencia.

Número 10. Este número representa la responsabilidad humana. Existen 10 mandamientos, y tenemos 10 dedos en las manos y en los pies con los que hacemos y nos movemos. Dios envió 10 plagas a Egipto (Ex. 7:12) y el amo le confió dinero a 10 de sus siervos en la parábola de Lucas 19:13.

Número 12. Este es un número de gobierno, administra­ción, y clara soberanía. Había 12 tribus de Israel, 12 apóstoles del Cordero, 12 cimientos en la Nueva Jerusalén, con sus 12 puertas guardadas por 12 ángeles.

Número 40. La responsabilidad humana (10) multiplicada por la universalidad (4) es igual a la probación de la humanidad entera (40). Llovió 40 días y 40 noches en el Gran Diluvio. Moisés fue probado en tres períodos de 40 años de su vida: en Egipto, en el desierto siendo pastor de ovejas, y guiando al pueblo de Israel también en el desierto. Tanto Saúl como David tuvieron reinados de 40 años, durante los cuales fueron probados. A Nínive se le dieron 40 días para arrepentirse. La tentación de nuestro Señor en el desierto duró 40 días y 40 noches.6

COLORES BÍBLICOS

Los colores tienen significado. El púrpura está asociado (así como con nosotros) con la realeza (Jud. 8:26), el rojo con el pecado (Isa. 1:18), el blanco con la pureza y la justicia (Ap. 6:11, cf. 19:8), el azul o zafiro con el cielo (Éx. 24:10).

NOMBRES BÍBLICOS

En la Biblia los nombres también tienen significado. Jacob quiere decir “tramposo” o “suplantador”. A una persona así, la llamaríamos un “infiel”. Él fue renombrado Israel, que significa “príncipe de Dios”.

Una de las características que ha hecho a los libros de Charles Dickens tan memorables por más de 150 años es su maravillosa elección (o podríamos decir, invención) de nom­bres para sus personajes. Estos parecen encajar tan bien. ¿Quién puede olvidar los nombres Murdstone, Steerforth, Pickwick, Chuzzlewit, Nickleby y Uriah Heep? Por supuesto, Dickens pudo haber inventado cualquier nombre porque sus personajes eran de ficción.

Los nombres bíblicos son memorables por diferentes razo­nes. Estos también se adecúan al personaje, pero en este caso, son nombres reales de personas reales. Un Dios soberano se encargó de que grandes hombres y mujeres en Su Palabra obtu­vieran nombres con significado — a menudo dándoles la llave para su personalidad y carácter.

ALGUNOS NOMBRES PRINCIPALES

Antiguo Testamento

Adán: rojo, tierra

Eva: dadora de vida

Caín: adquisición

Abel: pradera

Abram: padre excelso

Abraham: padre de multitudes

Sara: princesa

Isaac: el que ríe

Jacob: tramposo, suplantador

Judá: alabanza

Miguel: ¿quién como Dios?

Isaías: Jehová salva Nuevo Testamento Jesús: El Señor salva María: amargura José: multiplicador Pedro: piedra

Felipe: amante de caballos

Esteban: guirnalda (una corona ganada en juegos atléticos) Pablo: pequeño

OTROS DETALLES

Metales. Aun los metales tienen sus asociaciones. El oro está relacionado con la gloria y la deidad. La plata habla de reden­ción. El bronce es un símbolo de juicio y el hierro de fuerza.

Fechas. No se detenga demasiado en las fechas cuando esté estudiando la Biblia. Porque, por ejemplo, Génesis 1:1 no está fechado. La edad del hombre sobre la tierra puede calcularse a través de las genealogías, aunque existen algunas brechas meno­res en ellas. Hablando en términos generales, su disfrute y bene­ficio no serán afectados por conocer o no las fechas exactas.

Tiempo. En la Biblia existen diferentes maneras de identifi­car el tiempo. Los judíos tenían un método, los romanos otro. Lo que a menudo parece ser una contradicción, es sólo el resul­tado de haber usado diferentes calendarios o una manera dife­rente de identificar las horas del día.

Pesos, Medidas, Moneda. Aquí tampoco debería insistir en definiciones exactas. Estas cosas tienen su forma de cambiar a través de los años. El contexto con frecuencia le dirá si la canti­dad es exorbitante, inadecuada o suficiente.

EL EDITOR DIVINO

La siguiente es una regla muy útil para recordar. Cuando el Espíritu Santo cita un pasaje del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento, Él es la ley en Sí mismo. Eso quiere decir que Él puede tomar un pasaje y usarlo en un contexto completamente diferente. Cuando Oseas habla por Dios diciendo, “No son Mi pueblo” (1:9), se está refiriendo a Israel cuando estaba apartado de Dios. Pero cuando Pablo cita el pasaje de Oseas en Romanos 9:25-26, lo está aplicando a los gentiles. ¡No hay problema! El mismo Espíritu Santo que lo escribió la primera vez, puede usar­lo la próxima vez en cualquier forma que se le ocurra.

Disfrute su Biblia, cap. V.