sábado, 12 de marzo de 2022

PENSAMIENTO

 

No solamente los designios de Dios están detrás de las circunstancias que suceden, sino que también Él mismo pone todo en movimiento. Necesitamos apren­der esto, dejarlo actuar y no pensar demasiado en los movimientos de la actividad del hombre. Éstos cumpli­rán los propósitos de Dios o serán reducidos a cenizas y desaparecerán. Sólo debemos hacer tranquilamente la voluntad de Dios.

J. N. Darby

Su Herencia en los Santos

 


            Pablo sigue orando para que supiésemos cuáles sean las riquezas, no de NUESTRA herencia, sino de SU herencia. Eso constituye otro tema muy distinto. Somos por demás dados a querer saber qué benefi­cio sacamos nosotros de la religión. Ahora cabe apre­ciar la parte que toca a Cristo por todos sus padeci­mientos en la tierra. Toda la epístola (a los Efesios) nos enseña lo que es la Iglesia para Cristo.

            Vendrá el día cuando Cristo heredará todas las naciones, Sal. 2.8; 82 8, pero la Iglesia es su herencia especial. Nosotros somos su galardón por sus pade­cimientos en el Calvario. Somos su herencia, Ef. 1. 11, 18; y v. 14, (nuestra herencia).

 

Su Plenitud

Los santos, que componen la Iglesia, son la ple­nitud de Cristo, Ef. 1.23; 4.13. Cristo fue la Semilla, sembrada en la tierra, Juan 12.24, y los creyentes son el fruto. Cristo ha heredado los campos blancos para la siega, la cosecha abundante.

            Cristo se hizo pobre en la tierra, se vació, se anonadó se despojó, Fil. 2.7. pero ahora los santos le llenan. El heredero terrenal llena sus bolsillos de dinero, su casa de bienes, y él mismo se llena de comida y bebida. Cristo, más bien, ha heredado mu­chísimas almas que se asemejan a Él y que forman parte de Él.            .

            El crecimiento de la Iglesia, pues, llena a Cristo, Ef. 4.13-15, sea que dicho crecimiento se efectúe en nuevas almas salvadas o en el desarrollo espiritual de los miembros, Hch. 2.47; 6.7; 2 P, 3.18. De un modo inexplicable, salvo a aquellos que lo hayan experimentado, el sufrimiento actual de los creyentes le llena, Col. 1.24: los dolores de parto de Gálatas 4.19,

            En fin, la iglesia ensancha a Cristo, Ef, 1,23.

 

Su Morada

            El mundo no ofreció a Cristo ninguna morada, Le, 2.7; 9.58, pero ahora ha heredado dos moradas; una en el más sublime cielo y otra en el corazón humilde de los santos, Is. 57.15; Jn. 14.23. Cristo no pertenece al mundo, pero se siente “en casa" con aquellos que guardan su Palabra.

            Estando en el mundo, Cristo puso el cimiento, pero el cimiento sólo no constituye ninguna morada. Hace falta el resto del edificio. Los santos son su herencia en este sentido, y las Escrituras del Nuevo Testamento describen las riquezas de la 'gloria de su morada bajo las tres formas de una ciudad, de una casa y de un templo.

Los santos, pues, ofrecen una morada a Jesucris­to, Ef 2.21; 3.17.

 

Su Manifestación

            Nuestro Salvador ha heredado también un medio de darse a conocer a dos mundos, a los pueblos en la tierra, Ef. 3.6,9, y a los principados y potestades en los lugares celestiales, Ef. 3.10. La Iglesia es el teles­copio que engrandece a Chisto, 2 Co. 4.10,11; Fil. 1,20. ¿Son habitadas las estrellas? No sabemos. Si hubiera seres vivientes allí, aprenderían la verdad por medio de la Iglesia, serían salvos por la obra redentora efectuada en la tierra,

            Los santos hacen visible al Cristo invisible Ef. 3.10.

Su Cuerpo

            Cristo, la Cabeza en el cielo, ha heredado en los santos un cuerpo en la tierra, Ef, 1.22,23; 2,16; 3.6; 4.4,12,15,16; 5.23,29,30. El Padre no sólo prepara para Cristo un cuerpo físico en el que debía ser glo­rificado. Este cuerpo es un medio de contacto con el mundo físico, en un ambiente material.

            Los santos glorifican a Cristo y le ponen en con­tacto con el mundo, Ef. 4.12.

 

Su Esposa

            Cristo también ha hallado en los santos, una esposa, Ef. 5.32,25-27, la cual es su complemento. Sin ella, Cristo no está completo. La iglesia es una ayuda idónea para Cristo: vela por sus intereses du­rante su ausencia, manifiesta su amor sobrenatural e inquebrantable al mundo, se alista para reinar con El en aquel día bendito que esperamos.

 

Su Ejército

Estando aquí en la tierra, Jesucristo logró una gran victoria sobre el diablo, Jn. 12.31; 16.11; Col. 2.15; He. 2.14,15; 1 Jn. 3.8. Ha heredado en los san­tos un ejército para hacer efectiva esa victoria en todo momento hasta que Él venga otra vez, Ef. 6. 10-20.

LOS CINCO NOMBRE DEL MESIAS EN ISAÍAS

 

H. J. Vine

Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Conse­jero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6)


            En estos versículos se nos presenta el trono de David, la gloria de su gobierno, su paz, su juicio y justicia, y, por sobre todo, con una belleza y majestad indescriptibles, vemos a Aquel que lleva el gobierno sobre su hombro. Con qué ternura se nos anima a acer­camos a Aquel que es glorioso y lleno de gracia, cuya gloria es ines­crutable e inmutable.

Él es el “Niño que nos es nacido y el "Hijo” que nos es dado. ¡Maravilloso Niño! ¡Maravilloso Hijo! ¡Podemos postrarnos y adorar delante de Él tal como lo hicieron los sabios de oriente! El nombre que le es dado es quíntuple: describe su gloria en relación con su gobierno de gracia sobre el trono de David (v. 7). Que nadie diga que esta es solo una verdad para el reino. Esta es una verdad que concierne a la gloria de Aquel que es el Esposo celestial de la Igle­sia. Obviamente, es cierto que esto tiene que ver con la parte terre­nal del reino, sin embargo, lo que se nos muestra aquí es la gloria inmensurable de la Persona que está por sobre todas las cosas (Ro. 9:5). Y aunque nuestra esperanza es especialmente celestial, sigue siendo cierto que la verdadera esposa se interesa profundamente por la gloria de su Esposo.

“ADMIRABLE” es la primera letra para deletrear este quíntuple nombre. Ninguna palabra puede ser más adecuada, pues entre más lo conocemos, más nos admiramos de Él. Los fariseos, que anali­zaban su predicación para ver cómo confundirlo, quedaban comple­tamente confundidos cuando estaban frente al “Hijo de David”, el Mesías, el Cristo, que también era «Señor de David» (Mt. 22:41-46). ¡Verdaderamente su nombre es “Admirable”!

 “CONSEJERO" — Él será la Fuente de todo consejo para aque­llos que compartirán el gobierno y sus beneficios en aquel día. Todo buen consejo ya procede de Él, pues Él es quien ha dicho: “Con­migo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder. Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justi­cia. Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra” (Pr. 8:14-16). Por lo tanto, es divinamente adecuado que Él sea llamado “Consejero”. Sin embargo, nos llenamos de santa reverencia cuando contemplamos la palabra central de este nombre incomparable—nombre de la Señal “abajo en lo profundo” y “arriba en lo alto” (Is. 7:11), el nombre del «Niño que nos es nacido», acu­nado en el pesebre, nombre del «Hijo que nos es dado».

“DIOS FUERTE"—En el original, aquí el nombre de Dios es “El” que es singular. Es utilizado por primera vez en Génesis 14— “El Altísimo, creador de los cielos y de la tierra”. “El” significa “el Fuerte”, el Primero. “Dios es uno”, y los atributos de Dios, por lo general, están relacionados con este nombre singular—“El” Qué bendición que este Dios fuerte se dé a conocer a nuestros corazones adorado­res en la Persona de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del amor del Padre, pues Él es la “Imagen del Dios invisible”. Él es el Hijo, quien no fue creado, “porque en Él fueron creadas todas las cosas” (Col. 1:16). Por lo tanto, es completamente correcto y adecuado que sea llamado “Dios fuerte”

            Ahora leemos algo que sobrepasa todo pensamiento, y verdadera­mente debe ser así a causa del bendito Nombre que se nos revela.

“PADRE ETERNO”—¿Quién puede pensar en la eternidad? ¿Quién puede captar lo infinito? ¡Solo el Dios eterno! Sin embargo, aunque la eternidad es un concepto infinito, no es más grande que Aquel del que habla el autor inspirado, el «Hijo que nos es dado», cuyo nombre es “Padre eterno”. ¡Esto está más allá de nuestra com­prensión! Sin embargo, lo creemos; y más aún, creemos que nuestro Señor, nuestro Salvador Jesucristo, es Aquel, tal como nos lo dice el Espíritu Santo; y nos gozamos en su grandeza y gloria; sí, nos regocijamos. Y aunque somos capaces de captar mucho a través de la gracia divina, también reconocemos que es algo que sobrepasa nuestra comprensión, sin embargo, ¡nos gozamos en ello! Leemos acerca del Hijo; “Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten" (Col. 1:17).

Después de tal descripción de su Nombre, entramos, por así decirlo, a una bahía de tranquilidad en la última palabra: “¡PRÍNCIPE DE PAZ!” “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite" (v. 7). Actualmente, los suyos disfrutan de una paz «sin límites», pero en su reino, Él será el Príncipe de la paz—el jefe. Él es “el Soberano de los reyes de la tierra”. No hay nadie por sobre Él. Es el Hijo de David, ¡que a su vez es Señor de David! Este es el verdadero Salomón del Salmo 72. Leemos que en el tiempo de su gobierno “los mon­tes llevarán paz al pueblo... Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna... todas las naciones...lo llamarán bienaventurado... toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.” (Sal. 72:3,7,17,19).

            ¡Qué título de belleza y bendición, culminando así el deletreo divino de este quíntuple nombre! Es la corona, la brillarte diadema, que decora dignamente este majestuoso monumento de gloria; “¡Prín­cipe de paz!" ¡Qué final tan adecuado para tal nombre! Nuevamente viene a nuestro corazón el capítulo 1 de Colosenses. Allí leemos que Él hizo la paz por la sangre de su cruz; Aquel en quien habita toda la plenitud de la Deidad, ¡hizo la paz! Y, un día, por medio de Él, todas las cosas serán reconciliadas con aquella plenitud que habita en Él. ¡Qué bendita es la porción de aquellos que en la actualidad ya han sido reconciliados, ¡antes de aquel día de reconciliación universal! Jamás pudo ser dada una señal similar a esta, que va desde un Niño en un pesebre hasta las alturas infinitas del Dios fuerte.

“El principado sobre su hombro”. ¡Qué día tan alegre vendrá para este mundo! Él prosperará en el terreno que los políticos y gobernantes han fracasado tan tristemente. “Sobre su hombro” el gobierno estará seguro. Sin embargo, en Lucas 15 leemos que la oveja—el pecador perdido que Él busca y encuentra—es puesta de forma segura sobre ambos “hombros". Un hombro bastará para el gobierno de la tierra, pero nada menos que ambos hombros para las ovejas que Él ama tanto. Él las llevará al hogar y su corazón amoroso se regocijará con un gozo profundo y divino. Bien podemos agradecer a Dios por tal Salvador, a quien conocemos y en quien confiamos antes que el reino de gloria venga sobre este mundo.

MEDITACIÓN


 ¿CUÁL ES NUESTRO OBJETO, NUESTRO SERVICIO O EL SEÑOR?

Dejando luego sus redes, le siguieron ... Y luego los llamó; y ... le siguieron.       (Marcos 1:18,20)

 


En este relato, el Señor Jesús llamó por primera vez a Simón Pedro y Andrés, y luego a Jacobo y Juan. En ambos casos, ellos dejaron atrás su trabajo de pescadores para seguir al Señor. Sin embargo, la Escritura no dice que dejaron su oficio de pescadores para con­vertirse en pescadores de hombres. Es cierto que el Señor les había dicho que eso haría con ellos, pero ¿qué dice la Escritura? Ellos dejaron todo para seguirlo a Él. ¿Por qué resalto esta diferencia? Simplemente para enfatizar el objetivo delante de Pedro, Andrés, Jacobo y Juan. No era el servicio de pescar hombres, sino Cristo mismo. Ellos lo siguieron a Él.

Podemos ilustrar este punto considerando la diferencia existente entre los dos relatos que nos cuentan el servicio de Marta en Lucas 10 y Juan 12. En Lucas 10, Marta estaba enfocada en el servicio, y esto generó que estuviera “afanada y turbada" con muchas cosas. ¡Ella comenzó a quejarse que su hermana no estaba sirviendo como ella pensaba que debería! Pero en Juan 12, el Señor es su objetivo y todo fue para su gloria. No hubo quejas acerca de los demás, sino que su servicio se complementó perfectamente con el servicio de los demás.

Sabemos que la mayoría de nuestros lectores no están llamados a dejar su trabajo secular, o su hogar, o la familia para servir al Señor. Sin embargo, todos somos llamados a servirlo en las circunstancias que Él nos ha puesto, sin importar cuales sean estas. Todos somos siervos que debemos ocuparnos en su servicio hasta que Él venga (Le. 19:13).

Que el Señor nos conceda su gracia, tanto al lector como al escri­tor, para cumplir el servicio que Él ponga en nuestras manos, para que Él mismo sea nuestro objeto, y que nuestro deseo sea glorifi­carlo a Él.

Kevin Quartell

El Señor está cerca 2021

La grandeza del Evangelio

 Sin duda, muchos de los lectores de este artículo, ya habrán conocido muy Lien “el evangelio en minia­tura” que se encuentra en las treinta palabras de Juan 3.16. “Porque de tal manera amó Dios al mun­do, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.

            Muchísimas personas han encontrado la paz y bendición por medio del mensaje contenido en este versículo. Sus dulces sonidos han caído en los oídos, y habiendo sido recibido por la fe, las almas han pasado de muerte a vida; de obscuridad a luz y de servi­dumbre a libertad. Estos pueden decir: ¡gracias a Dios por Juan 3.16!

            Si se encuentra “el evangelio en miniatura” en este versículo, también se encuentra allí la grandeza del evangelio. Todo es grande en ese versículo.

“Dios” … el ser más grande.

“De tal manera” … la medida más grande.

“Amó” ...el amor más grande.

“Al mundo” ...abarca el número más grande.

“Que ha dado” … la dádiva más grande.

“Su Hijo unigénito” ...el Salvador más grande.

“Para que todo aquel” ... la invitación más grande.

“Que en él cree” ... la simplicidad más grande.

“No se pierda” ...el peligro más grande.

“Mas tenga vida eterna” …la bendición más grande.

 

LA GRAN FUENTE DEL EVANGELIO se encuentra en Juan 3.16. Dios mismo es el origen de las buenas nuevas. El Señor Jesús, el Hijo de Dios, fue dado por Dios mismo para nuestra bendición. El Dios contra quien habíamos pecado y de la gloria de quien estábamos destituidos; contra quien nos ha­bíamos rebelado y de quien éramos enemigos de ánimo en malas obras; este Dios, sabiendo nuestra necesidad de una manera que nosotros jamás pudié­ramos haberlo realizado, nos amó tan profundamente que dio a su Hijo, su Hijo unigénito. El manantial de salvación y favor tiene su origen en el corazón mismo de Dios. El que conocía a fondo nuestra condi­ción, El mismo dio a Aquel que tenía poder para su­plir la necesidad. El Señor Jesucristo no murió para que Dios nos amara, sino porque ya Él nos amaba.

EL GRAN FUNDAMENTO DEL EVANGELIO se encuentra en Juan 3.16; se encuentra en el Hijo amado de Dios, Ningún otro era suficientemente grande para hacer el sacrificio. Ningún otro podía quitar el delito "Porque nadie puede poner otro fun­damento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” 1 Co. 3,11. Todo lo demás es movedizo. La virtud y el mérito humano pueden parecer estar firmes delante dé los hombres, pero delante del trono de Dios y de su santidad fracasan. Si hubiera sido posible encon­trar otro fundamento, o alguna otra manera de res­cate para el pecador ¿No hubiera Dios perdonado a su Hijo? Seguramente que sí, pero no era posible perdonarlo. Si los pecadores iban a ser salvos, Cristo tenía que sufrir; porque ningún otro en el cielo o en la tierra podría aguantar el golpe que la justicia de Dios tenía que dar por causa del pecado.

LA GRAN LIBERALIDAD DEL EVANGELIO se encuentra en Juan 3.16, y es “el que quiere”. Los grandes brazos de las palabras “todo aquel” alcanzan y abrazan a cada pecador que quiere venir. La salvación de Dios es para todos, para cada hom­bre, para cada uno que cree y el Señor mismo usa estas palabras para expresar la grandeza de la salva­ción por gracia.

LA GRAN PLENITUD DEL EVANGELIO se encuentra en Juan 3.16. “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. El evangelio rescata de la perdición, de eterna miseria y del lago de fuego; asegura al creyente que el juicio ya pasó en cuanto a él, y que para él no hay condena­ción, sino, al contrario, le ha sido abierta la puerta de la vida eterna. En estas dos palabras “vida eterna” está encerrada toda la grandeza del favor y del pri­vilegio que Dios mismo podía proveer en las rique­zas de su gracia.

            El evangelio así. nos encuentra en un profundo hoyo y nos asegura la gloria más alta. Nos alcanza en el lugar más lejos y tomándonos nos retiene hasta que nos pone en la gloria, en la compañía y en la se­mejanza del Hijo de Dios.

            Al leer el mensaje de la gracia otra vez ¿no 1o quieres creer? Tú necesitas esa salvación. Es para ti, porque estás incluido entre los “todos” y es para todos y ahora mismo puedes tenerla, tal como estás y en el lugar donde te encuentres. Toma tu lugar de pecador y acepta por la fe la salvación. Para los peca­dores es dada, entonces es para ti. Si ¡o crees, todo el pasado, el presente y el futuro estará cubierto con la sangre preciosa del Señor Jesucristo, que nos lim­pia de todo pecado.

            El Espíritu Santo mora en todos los creyentes y te dará poder para vivir la vida cristiana en esta tierra. La presencia del Señor Jesucristo, ya resucita­do de entre los muertos y sentado a la diestra de Dios, es la seguridad de que estaremos con El en la casa de su Padre para siempre. ¡Aleluya, qué salvación tan grande! ¡Aleluya, gloria a Cristo!

Tr, por G. G.

Contendor por la fe, N° 53 y 54 de 1944

ÉTICA CRISTIANA: Pautas necesarias para nuestro caminar en esta tierra (3)

 

Acerca de la ética Social


No somos entes aislados. Dios nos puso en una familia, pero también en una sociedad. Como hemos estudiado en el capítulo anterior, la importancia de la familia es la formación y amor que nos brinda para modelar en nosotros un carácter que nos permita relacionamos eficazmente con los demás. Dios espera que nuestro comportamiento sea moral­mente íntegro. Hoy es común observar cómo los individuos dejan de lado sus principios éticos para alcanzar, por métodos ilícitos, fines que Dios, en su Palabra, condena.

En la Biblia tenemos innumerables ejemplos de personas que, a pesar de vivir circuns­tancias desfavorables, no dejaron de lado las normas de vida impuestas por Dios, y asumieron con valentía y paciencia los riesgos y consecuencias que les traerían respetar tales normas.

Dios nos desafía a proceder rectamente con los que nos rodean; propongámonos obedecerle y ser misericordiosos, serviciales y pacíficos con todos.

Deberes hacia los demás

 

SER AMOROSOS Y SEGUIR EL BIEN

Vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición. Porque:

“Quien quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su lengua de hablar mal y sus labios de decir mentiras; aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y sígala. Porque el Señor cuida a los justos y presta oídos a sus oraciones, pero está en contra de los malhechores”.

¿Quién podrá hacerles mal, si ustedes se empeñan siempre en hacer el bien? Pero aún si por actuar con rectitud han de sufrir, ¡dichosos ustedes! No tengan miedo a nadie, ni se asusten, sino honren a Cristo como Señor en sus corazones. Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen, pero háganlo con humildad y respe­to. Pórtense de tal modo que tengan tranquila su conciencia, para que los que hablan mal de su buena conducta como creyentes en Cristo, se avergüencen de sus propias palabras.

Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal.1 Pedro 3-8-17

 

SER MISERICORDIOSOS

Dijo Jesús:

Un hombre iba por el camino de Jerusalén a Jericó, y unos bandidos lo asaltaron y le quitaron hasta la ropa; lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote pasaba por el mismo camino; pero al verlo, dio un rodeo y siguió adelante. También un levita llegó a aquel lugar, y cuando lo vio, dio un rodeo y siguió adelante. Pero un hombre de Samaría que viajaba por el mismo camino, al verlo, sintió compasión. Se acercó a él, le curó las heridas con aceite y vino, y le puso vendas. Luego lo subió en su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, el samaritano sacó el equivalente al salario de dos días, se lo dio al dueño del alojamiento y le dijo: “Cuide a este hombre, y si gasta usted algo más, yo se lo pagaré cuando vuelva”. Pues bien, ¿cuál de esos tres te parece que se hizo prójimo del hombre asaltado por los bandidos?

El maestro de la ley contestó: El que tuvo compasión de él.

Jesús le dijo: Pues vé y haz tú lo mismo. Lucas 10.30-37

 

SER PACÍFICOS

            No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos. Queridos hermanos, no tomen venganza ustedes mismos, sino dejen que Dios sea quien castigue; porque la Escritura dice: “A mí me corresponde hacer justicia; yo pagaré, dice el Señor”. Y también: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; así harás que le arda la cara de vergüenza”. No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien el mal. Romanos 12.17-21

 

SER COMPASIVOS

Dijo Jesús:

            Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa. A cualquiera que te pida algo, dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman a ustedes, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los pecadores se portan así. Y si hacen bien solamente a quienes les hacen bien a ustedes, ¿qué tiene eso de extraordinario? También los pecadores se portan así. Y si dan prestado sólo a aquellos de quienes piensan recibir algo, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores se prestan unos a otros, esperando recibir unos de otros. Ustedes deben amar a sus enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa, y ustedes serán hijos del Dios altísimo, que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos. Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo. Lucas 6.29-36

 

SER HOSPITALARIOS

            No dejen de amarse unos a otros como hermanos. No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles. Hebreos 13.1-2

Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús:

-Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete?

Jesús le contestó:

-No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.  Mateo 18.21-22

Si tu hermano peca, repréndelo; pero si cambia de actitud, perdónalo. Aunque peque contra ti siete veces en un día, si siete veces viene a decirte: “No lo volveré a hacer”, debes perdonarlo.

Lucas 17.3b-4

 

RELACIONES INTERPERSONALES

Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas. Mateo 7.12

 

LA NUEVA MANERA DE VIVIR

Esto, pues, es lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus equivocados criterios y tienen oscurecido el entendi­miento. Ellos no gozan de la vida que viene de Dios, porque son ignorantes a causa de lo insensible de su corazón. Se han endurecido y se ban entregado al vicio, cometiendo sin freno toda clase de cosas impuras. Pero ustedes no conocieron a Cristo para vivir así, pues ciertamente oyeron el mensaje acerca de él y aprendieron a vivir como él lo quiere, según la verdad que está en Jesús. Por eso, deben ustedes renunciar a su antigua manera de vivir y despojarse de lo que antes eran, ya que todo eso se ha corrompido, a causa de los deseos engañosos. Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad.

Por lo tanto, ya no mientan más, sino diga cada uno la verdad a su prójimo, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.

Si se enojan, no pequen; que el enojo no les dure todo el día. No le den oportunidad al diablo.

El que robaba, deje de robar y póngase a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los necesitados.

No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. No hagan que se entristezca el Espíritu Santo de Dios, con el que ustedes han sido sellados para distinguirlos como propiedad de Dios el día en que él les dé la liberación definitiva.

Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Efesios 4.17-31

 

EN SANTIDAD

Como hijos obedientes, no vivan conforme a los deseos que tenían antes de conocer a Dios. Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo; pues la Escritura dice: “Sean ustedes santos, porque yo soy santo”. 1 Pedro 1.14-16

 

CON SABIDURÍA

            Si entre ustedes hay alguno sabio y entendido, que lo demuestre con su buena conducta, con la humildad que su sabiduría le da. Pero si ustedes dejan que la envidia les amargue el corazón, y hacen las cosas por rivalidad, enton­ces no tienen de qué enorgullecerse y están faltando a la verdad. Porque esta sabiduría no es la que viene de Dios, sino que es sabiduría de este mundo, de la mente humana y del diablo mismo. Donde hay envidias y rivalidades, hay también desorden y toda clase de maldad; pero los que tienen la sabiduría que viene de Dios, llevan ante todo una vida pura; y además son pacíficos, bondadosos y dóciles. Son también compasivos, imparciales y sinceros, y hacen el bien. Santiago 3.13-17

 

CON AMOR

            Al ver que Jesús les había contestado bien, uno de los maestros de la ley, que los había oído discutir, se acercó a él y le preguntó:

— ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús le contestó:

—El primer mandamiento de todos es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Pero hay un segundo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún mandamiento es más importante que éstos.

El maestro de la ley le dijo:

-Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: hay un solo Dios, y no hay otro fuera de él. Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios que se queman en el altar.

Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo:

-No estás lejos del reino de Dios.

Y ya nadie se atrevía a hacerle más preguntas.

Marcos 12.28-34

Tomado de librito “Acerca de la Ética”, editado por Sociedad Bíblica Argentina. Se usa la Versión popular Dios Habla Hoy.

Disfrute su Biblia (3)

 Más bases Bíblicas

William Macdonald


EL MÉTODO LITERAL

Una de las reglas más importantes en el estudio bíblico es, “Si puedes interpretar un pasaje en forma literal, hazlo.” En otras palabras, si la primera lectura tiene sentido, no busque otro significado. Si la Biblia dice que Cristo reinará sobre la tierra por mil años, entonces quiere decir que Él reinará por mil años. La interpretación literal de la Biblia es preferible. La alternativa es intentar espiritualizar o alegorizar todo. ¡El pro­blema con esto último es que luego nadie sabe cuál interpreta­ción es la correcta!

 

POSICIÓN Y PRÁCTICA

Existe una diferencia entre posición y práctica. La posición es lo que somos en Cristo. La práctica es lo que deberíamos ser en nuestra vida diaria. En Colosenses 3:1 fuimos resucitados con Cristo; esa es nuestra posición. Y debemos buscar las cosas de arriba; esa es nuestra práctica. Nuestra posición es perfecta. Nuestra práctica nunca lo será hasta que veamos el rostro del Salvador, pero debemos crecer siempre para parecemos más a Cristo mientras llega ese día.

 

ROL OFICIAL Y CARÁCTER PERSONAL

También existe diferencia entre el rol oficial y el carácter per­sonal. Juan el Bautista fue mayor que cualquiera de los profetas que fueron antes que él, es decir, fue mayor en su rol como predecesor del Mesías (Le. 7:28). Pero esto no necesariamente quiere decir que fuera mayor en cuanto a su carácter. María fue bendecida entre las mujeres por ser madre de nuestro Señor (Le. 1:28), pero esto no demuestra que ella tuviera mejor carácter que las mujeres del Antiguo Testamento. Dios Padre fue mayor en Su rol como Padre que Su Hijo mientras estuvo en la tierra (Jn. 14:28). Pero en cuan­to a su persona, ellos eran absolutamente iguales. El Señor se des­pojó a sí mismo de su posición cuando vino a la tierra para ser nuestro Salvador (Fil. 2:7), pero no se despojó de Su persona o de Sus atributos. Eso hubiese sido imposible. Los poderes guberna­mentales son ordenados por Dios. Esto significa que oficialmente son siervos de Dios, aun cuando no lo conozcan personalmente.

 

EL TEXTO EN CONTEXTO

Estudie un texto dentro de su contexto. Aquí hay algunos ejemplos:

Vigile Jehová entre tú y yo cuando nos apartemos el uno del otro (Gen. 31:49).

Esta no es una bendición cordial, como podría usarse hoy en día, ¡sino una petición a Dios para que vigile dos tramposos mientras se separaban y no podían vigilarse ellos mismos!

Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas ni suavizadas con acei­te (Isa. 1:6).

Estos términos comúnmente usados para describir la total depravación de un hombre, en esta ocasión describe cómo Dios ha castigado a Judá hasta quedar lastimada de la cabeza a los pies, y aun así la nación no se arrepentía.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden (Jn. 15:6).

Este pasaje se refiere a la producción de fruto mediante la permanencia, no a la salvación. No dice que Dios toma a los pámpanos secos y los echa al fuego. Los hombres lo hacen. Esto probablemente ilustra el menosprecio con el que el mundo trata al cristiano que no permanece.

Antes bien, como está escrito: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman”. (1 Cor. 2:9).

Este versículo habla de la realidad del cielo, describe verda­des que eran desconocidas en el período del Antiguo Testamento pero que nos han sido reveladas por los apóstoles y profetas de la Iglesia Primitiva. En el versículo 10 Pablo nos habla de algo que es real en la actualidad, no es algo que obtendremos cuan­do lleguemos al cielo: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu”.

De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si de ninguna manera los muertos resuci­tan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? (1 Cor. 15:29).

El contexto en este caso tiene que ver con la persecución y el martirio. Si no hay resurrección de los muertos, sería tonto que un creyente se expusiera a la muerte al ser bautizado para llenar las filas de aquellos que murieron como mártires.

Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis que Jesucristo está en vosotros? ¡A menos que estéis reprobados! (2 Cor. 13:5).

Este versículo no enseña sobre la seguridad de la salva­ción a través de la introspección, es decir, que cada creyente examine dentro de sí mismo para encontrar evidencias de su regeneración. En lugar de eso, Pablo, como padre espiritual, ¡les dice a los corintios que su salvación es una evidencia de su apostolado!

No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará (Gál. 6:7).

En el contexto, Pablo no estaba describiendo los pecados de un pecador, sino la miseria de un santo.

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obe­decido, no solamente cuando estoy presente, sino mucho más ahora que estoy ausente, ocupaos en vues­tra salvación con temor y temblor (Fil. 2:12).

Pablo no está enseñando acerca de la salvación por obras, sino más bien, está diciéndoles a los creyentes que se ocupen de la solución a su problema (la desunión) al seguir el ejemplo del Señor Jesús.

Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada (2 P. 1:20).

Este pasaje tiene relación con el origen de las Escrituras, no con la manera en la que la interpretamos. Los escritores no die­ron su interpretación particular de las cosas, sino que hablaron según la motivación del Espíritu Santo.

La Escritura se interpreta a sí misma. Lucas 14:26 se explica en Mateo 10:37. La palabra aborrecer es un término comparati­vo, que quiere decir amar menos.

Stuart Briscoe, un predicador escocés, muestra la importan­cia de estudiar un texto en su contexto a través de esta graciosa historia. Un anciano iba caminando a la orilla del camino con su mula y su perro, cuando de pronto un camión los atropella a los tres, haciéndoles caer a una zanja. El hombre agredido demanda al conductor, pero el abogado del mismo declara que el anciano había dicho al conductor en el momento del acciden­te que él “nunca se había sentido mejor en su vida”.

Volviendo a preguntarle al anciano, el abogado dijo, “¿Mi cliente vino a preguntarle si estaba bien después del accidente?” “Sí.”

“¿Y usted le contestó que nunca se había sentido mejor en su vida?”

“Bueno,” dijo el anciano, “yo iba caminando con mi mula y mi perro cuando este hombre apareció por la esquina a alta velocidad, y nos empujó a la zanja. Entonces saltó del camión con su arma. Fue a mi perro, y estaba sangrando, así que le dis­paró. Fue a ver a mi muía y como su pata trasera estaba quebra­da, también le disparó. Después me preguntó, ‘¿Está usted bien?’ y entonces tuve que responderle, ‘¡Nunca me había senti­do mejor en mi vida!”’

VOCABULARIO BÍBLICO

Asegúrese de tener definiciones acertadas a disposición. No busque definiciones teológicas en un diccionario secular. Use un diccionario bíblico de confianza. Allí usted podrá aprender que, a diferencia de lo secular, un misterio no se refiere a una cues­tión “misteriosa” o algo sin resolver (¡menos una historia de detectives!), sino una “verdad hasta el momento desconocida y humanamente imposible de conocer, pero que ahora es revelada por el Señor.” Cualquier definición debe incluir todos los usos de dicha palabra en la Biblia.

En uno de sus libros, Johan Bengel, un erudito bíblico ale­mán de hace años, escribió, “Cualquiera que entienda veinte grandes palabras de la Biblia, entiende la Biblia.” Nunca pudi­mos encontrar sus veinte palabras, así que le proveeremos nues­tras propias veinte.

1.  Expiación. Cuando se usa en conexión con los pecados en el Antiguo Testamento, significa cobertura, pero no remi­sión. También significa la provisión de limpieza ceremonial que se aplicaba a las personas o las cosas. No es una palabra del Nuevo Testamento, pero en el lenguaje moderno ha adquirido el significado de reconciliación entre Dios y el hombre a través de la obra sacrificial de Cristo.

2.  Elección. La divina elección soberana de los creyentes antes de la fundación del mundo “para que fuéramos santos y sin man­cha delante de él” (Ef. 1:4). Esta doctrina debe equilibrarse siem­pre con la verdad de la responsabilidad humana. El hombre debe aceptar al Señor Jesús a través de un acto de su propia voluntad.

3.  Fe. Creencia o confianza, especialmente en el Señor y en Su Palabra. También usada como el objeto de la creencia, como en “la fe que ha sido dada una vez a los santos” (Judas 1:3).

4.  Presciencia. La mención consiente de personas y eventos antes de que éstos existan.

5.  Perdón. Remisión de los pecados y liberación de la culpa. El perdón de Dios está basado en la obra de Cristo en el Calvario. El pecador recibe perdón judicial al confiar en el Señor Jesús. El creyente recibe perdón paternal cuando confiesa sus pecados.

6.  Glorificar. Honrar, alabar, adorar. La gloria de Dios es Su perfección. El creyente será glorificado cuando reciba su cuerpo resucitado.

7.  Evangelio. Buenas noticias, generalmente las buenas nue­vas de salvación. En un sentido más general, puede referirse a todas las grandes verdades del Nuevo Testamento.

8.  Gracia. El favor de Dios para aquellos que no lo merecen, sino que, de hecho, merecen todo lo opuesto. Es un regalo gra­tuito, que se recibe por la fe.

9.  Justificar. Contar como justo. El hombre justifica a Dios cuando reconoce que El es justo y correcto. Dios justifica al hombre cuando éste se arrepiente y cree en el evangelio. Esta última justificación es por gracia, fe, sangre, obras, poder, y por Dios. Gracia significa que no lo merecemos. La fe es el medio por el cual la recibimos. La sangre es el precio que fue pagado por Cristo. Las obras son la prueba de nuestra justificación. El poder de la resurrección de Cristo muestra la aceptación de Su obra por parte de Dios. Y Dios es Aquel que justifica.

10.  Ley. Mandamiento. En el Antiguo Testamento, Dios probaba al hombre bajo la ley con un castigo por cada falla. La bendición estaba condicionada a la obediencia del hombre. Los mandamientos del Nuevo Testamento son instrucciones justas para aquellos que han sido salvos por gracia. Ahora la obediencia es motivada por el amor, no por el temor al castigo.

11.  Predestinación. Pre designación de las personas para cierta posición o bendición por parte de Dios. Los creyentes son predestinados a ser conformes a la imagen del Hijo de Dios.

12.  Propiciación. El acto por medio del cual se muestra misericordia a causa de una paga satisfactoria, como la obra sacrificial de Cristo.

13.  Reconciliación. Remoción de la enemistad y creación de paz entre dos partes. Los creyentes son reconciliados con Dios gracias a que el Señor Jesús removió la causa del conflicto, es decir, el pecado.

14.  Redimir. Volver a comprar. Éramos el pueblo de Dios desde la creación. A través del pecado, nos volvimos esclavos de Satanás. Cristo nos volvió a comprar a un costo enorme, Su propia sangre preciosa.

15.  Arrepentimiento. Una vuelta, un giro completo. Es un cambio en la manera de pensar respecto a uno mismo, al peca­do, a Dios y a Cristo, lo cual cambia también la actitud, y por ende las acciones. Involucra no sólo la mente sino la conciencia. Es cuando el pecador reconoce su impiedad, su perdición, su desamparo, y desesperanza, y también su necesidad de gracia. Es ponerse del lado de Dios contra el propio ego.

16.  Resurrección. Cuando un cuerpo vuelve a la vida. Siempre se refiere al cuerpo, nunca al espíritu o al alma.

17.  Justicia. La calidad de hacer lo que es justo y correcto, lo opuesto al pecado y la desobediencia. Dios es absolutamente justo. El imputa (acredita en la cuenta) Su justicia a aquel que cree en Cristo. Esa es la justicia posicional. De ahí en más, el creyente debería vivir justamente. Esa es la justicia práctica.

18.  Salvación. Liberación, ya sea del pecado, el juicio, la prisión, morir ahogado, etc. A menudo se usa respecto a la sal­vación del alma, pero el significado preciso debe ser juzgado según su contexto.

19.  Santificar. Apartar. Cristo se apartó a sí mismo para la obra de la cruz. La gente que no es salva puede ser santifi­cada por el Espíritu Santo, es decir, ser apartada a una posi­ción de privilegio externo. Los creyentes son apartados del mundo para Dios en el momento de su conversión en cuanto a su posición, pero deben apartarse ellos mismos día a día. Serán perfectamente santificados cuando estén en el cielo. Las cosas inanimadas también pueden ser apartadas para el servicio del Señor.

20.  Pecado. Cualquier pensamiento, palabra o hecho que se aleje de la perfección de Dios. El pecado es la desobediencia, es hacer lo malo, y fracasar en hacer lo que es correcto.

Disfrute su Biblia, cap. III.