lunes, 20 de junio de 2022

Preguntas y Respuestas

 


1. Mt 16:18 es un versículo muy importante que usted debe conocer. ¿Puede usted citarlo?

à«Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi Asamblea, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mt 16:18).

2. Aduzca las palabras necesarias para probar que Pedro no era el fundamento sobre el cual Cristo dijo que edificaría Su Asamblea.

à«Tú eres Pedro (petros: una piedra), y sobre esta roca (petra: una cantera de roca) edificaré Mi Asamblea».

3. ¿Qué dice Pedro alrededor de Cristo como fundamento de la Asamblea?

àPedro habla de allegarnos a Cristo como «Piedra viva» (el fundamento), y de los creyentes, como «piedras vivas», siendo «edificados como Casa espiritual» (1 P 2:4, 5).

4. Cuando Cristo vio a Pedro venir hacia Él, ¿qué fue lo que dijo de él que pudo haberle sugerido el pensamiento expresado en 1P 2:4, 5?

à«Y mirándole Jesús, dijo: “Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado CEFAS (que quiere decir Pedro)”» (Jn 1:42).

5. Hay hombres sinceros que se expresan en el sentido de que Pedro es el fundamento de la Asamblea. ¿Qué dice el apóstol Pablo en la Biblia en sentido de que Cristo es el fundamento de la Asamblea?

à«Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Co 3:11).

6. Si la Asamblea, conforme es edificada por Cristo, continuará hasta llegar a su plenitud y ha de subsistir para siempre, ¿cómo se explica usted su triste condición presente?

àEl Señor usa a Sus siervos para llevar a cabo la obra de edificar la Asamblea, por medio del ministerio de la Palabra de Dios. Cuando ministran la verdad según el Espíritu les guía, Él puede usar ese material para construir. Pero Sus siervos no siempre son fieles a Su Palabra, y no siempre son guiados por el Espíritu Santo. Con frecuencia se ha predicado la palabra del hombre en vez de la Palabra de Dios.

7. ¿Desea Dios que usted crea todo lo que el predicador dice, meramente porque lo diga el predicador?

àNo. Dios no desea que el creyente crea todo lo que el predicador diga, sólo porque lo diga el predicador.

8. Cuando la Palabra de Dios está siendo ministrada, ¿qué desea Dios que hagamos mientras escuchamos el ministerio?

àMientras escuchamos el ministerio de la Palabra de Dios, Su deseo es: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Ts 5:21).

9. ¿Cómo puede uno examinarlo todo de modo que sepa qué debe creer y qué debe rechazar?

àDios nos ha dado la Biblia como la norma por la cual juzgar todas las cosas, y el Espíritu Santo como guía. Si lo que escuchamos es conforme a la Biblia, es nuestra responsabilidad creerlo y recibirlo. Si es contrario a la Biblia, nuestra responsabilidad es rechazarlo.

10. Pablo, como perito arquitecto, puso el fundamento de la Asamblea. ¿Qué advertencia hizo él a cualesquiera otros edificadores?

àPablo advirtió a todo otro edificador de su responsabilidad de ver cómo sobreedificaba (1 Co 3:10).

11. Aunque los siervos de Cristo tengan el verdadero fundamento, ¿Con qué otro material puede edificar, en vez de «oro, plata o piedras preciosas»?

àEn vez de edificar con «oro, plata, piedras preciosas», podrían hacerlo con «madera, heno, hojarasca» (1 Co 3:12).

MUJERES DE FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO (6)

 

6. Sifra y Fúa


Dios es “el Autor de la Vida”. (Hechos 3:15) “Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos”. (Hechos 17.28)

La historia está en Éxodo 1.15-22.


            “¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños?”, les preguntó el rey de Egipto a las parteras, Sifra y Fúa. Mucho tiempo antes, cuando hubo hambre en Canaán, Jacob y su familia se mudaron a Egipto. Como sabemos, su hijo José había salvado a los egipcios del hambre y llegó a ser gobernador de aquella nación. Pero pasaron cuatrocientos años y los hebreos se habían multiplicado. El nuevo rey no sabía nada de José y consideraba a los israelitas como una amenaza.

            Sus oficiales oprimían a los hebreos con dura servidumbre a fin de exterminarlos. Pero cuanto más los maltrataban, más se multiplicaban. De manera que el rey mandó a las parteras, Sifra y Fúa, que mataran a los niños hebreos al nacer, dejando vivas a las niñas.

            Pero estas parteras temían a Dios, así que no siguieron las órdenes del rey de Egipto, sino que salvaron la vida de los varones recién nacidos. Es claro que ellas sabían en su corazón que habían sido llamadas a preservar vidas. El resultado fue la liberación y bendición de Dios para su pueblo.

            Sin embargo, cuando Faraón preguntó por qué habían preservado la vida de los niños, Sifra y Fúa se refugiaron en una media mentira, respondiendo que las mujeres hebreas eran robustas y sus niños habían nacido antes de que ellas llegaran. Tal vez había algo de verdad en lo que decían, porque las hebreas estaban acostumbradas a trabajar fuertemente. Pero si las parteras hubieran declarado simplemente su deseo de obedecer a Dios, quizás habrían recibido una liberación milagrosa.

            Sifra y Fúa recibieron la aprobación de Dios por haber arriesgado sus propias vidas, mostrando compasión a tantos niños. Fueron recompensadas de dos maneras: tuvieron el gozo de ver a la nación de Israel hacerse más fuerte y más numerosa y también recibieron la bendición de Dios sobre sus propias circunstancias.

            Estas parteras son un testimonio contra la práctica del aborto. Hemos notado que Dios es el Autor de la Vida y Él dijo: “Yo hago morir, y yo hago vivir” (Deuteronomio 32.39). La vida de cada persona comienza en el momento de su concepción en la matriz de la madre. En el Salmo 139 el rey David alaba a Dios, diciendo: “Tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre”, y en el Salmo 22.10: “Desde el vientre de mi madre, Tú eres mi Dios”.

            Así como estas parteras, debemos tener una fuerte convicción en cuanto a la santidad de cada vida humana. Algunas mujeres se han sometido a un aborto sin entender que el feto en su matriz es un ser humano, y el mensaje del Señor para ellas es: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1.9).

LA EPÍSTOLA A LOS FILIPENSES (4)

 


2.1 al 11 El patrón perfecto


            El gozo que el apóstol deseaba, era aquél de la armonía en la asamblea en Filipos que sólo podía resultar de una demostración práctica de las cuatro cualidades mencio­nadas en el primer versículo.

            Si hacemos caso de la consolación (o estímulo) en Cristo, sentiremos una misma cosa; encontrando el consuelo del amor, tendremos el mismo amor; en la comunión del Espíritu habrá unanimidad; y, por el afecto entrañable y la misericordia, todos sentiremos una misma cosa.

Se puede mantener la unidad en la asamblea solamente poniendo por obra el principio de no ser egocéntricos sino interesados en los demás. La contienda y vanagloria se oponen a este principio y pueden tan sólo dividir; la humildad y el hecho de estimar a otros produce y mantiene la unidad.

            El patrón perfecto de este principio es el Señor mismo en su condescendencia, 2.6 al 8; la conformidad moral a Cristo en todo creyente garantizará la armonía perfecta. Esta condescendencia de Cristo desde el pináculo de la gloria hasta la ignominia y vergüenza de la cruz fue voluntaria y deliberada con el fin de asegurar la bendición de otros.

            Tomando forma de siervo, no renunció la de Dios, sino añadió a la misma, ya que jamás dejó a un lado su deidad y gloria. “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación … en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, Colosenses 1.15, 2.9.

            Él fue manifestado en la semejanza de hombres, dejando ver que de veras era más que hombre; a saber, que era Dios. Sin embargo, aun poseyendo todos los atributos de la Deidad mientras andaba entre la humanidad, nunca se exaltó sino se humilló y se hizo obediente hasta el extremo de la muerte. Aquella muerte, la vergonzosa muerte de la cruz, fue en sí un gesto de obediencia.

            Semejante descripción de abnegación propia en pro del bienestar eterno de otros es un ejemplo perdurable para el creyente. Obsérvese que “este sentir” en el 2.5 es el sentir de fijarse en los intereses de otros. Sea usted, en su modo de sentir, como Cristo, reflejando en su mente la mente de Cristo. Sólo así habrá armonía en la congregación.

            De buena voluntad Cristo se despojó a sí mismo y se humilló a sí mismo, pero Dios le exaltó a la suprema majestad, gloria y dignidad. En reconocimiento de todo lo que es Jesús —el Varón despreciado y desechado— en su exaltación, el vasto universo le será subyugado a Él, y reconocerá su soberanía absoluta.

domingo, 15 de mayo de 2022

Más sabios que los sabios

 

“Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; los conejos (damanes), pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas; la araña (la lagartija) que atra­pas con la mano, y está en palacios de rey”. Proverbios 30:24-28

            En Job 12:7 se nos dice: “Pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán”. Dios dice a su pueblo infiel: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Isra­el no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isaías 1:3). “Aún la cigüeña en el cielo conoce su tiempo y la tór­tola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su veni­da; pero mi pueblo no conoce el juicio de Dios” (Jeremías 8:7). El salmista nos advierte: “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento” (Salmo 32:9), y el Señor dice a los suyos: “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mateo 10:16). “Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan... y Dios los alimenta” (Lucas 12:24).

            La Palabra nos presenta un gran número de animales como ejemplo y nos invita a aprender lecciones prácticas de su comportamiento. Entre ellos hay cuatro que califica de “más sabios que los sabios” (Proverbios 30:24-28), a los que debemos prestar una atención especial si desea­mos ser merecedores de una calificación semejante.

            Consideremos primeramente a las hormigas. Proverbios 6:6 nos dice: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus cami­nos, y sé sabio; la cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. En el capítulo 30:25 leemos: “Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida”. Lo que caracteriza a las hormigas, según vemos, es su debilidad, su previsión y sus ganas de trabajar; pensando en los días malos que se avecinan, recogen el alimento para el invierno.

            Queridos jóvenes, los preciosos años de su juventud les ofrecen una ocasión única para ahondar en un más amplio conocimiento del Señor y su Palabra. Gozan de una bue­na salud, tienen facultades intactas, una memoria fiel, están llenos de entusiasmo, de vitalidad. La juventud está dispuesta a consagrarse a lo que representa un ideal para ella. ¿No les gustaría ejercitarse en la piedad, alimentarse abundantemente del maná (Cristo hombre), del viejo trigo del país (Cristo resucitado y celestial), y hacer una amplia provisión de estos tesoros, como las hormigas, antes de que vengan años malos y penosos en los que no tengan más gusto en ello? Obedezcamos la exhortación del após­tol Pablo al joven Timoteo: “Ocúpate en estas cosas; per­manece en ellas” (1 Timoteo 4:15). Este es el secreto de una vida consagrada.

 

            ¿Qué caracteriza la segunda categoría de animales extre­madamente sabios, los damanes? (versión Reina Valera 1960: conejos). No tienen mucha fuerza, pero tienen sus casas en la roca. Este pequeño animal, que se parece al conejo y al tejón, no cava en la tierra, sino que habita en las grietas de las rocas (Salmo 104:18), donde se refugia cuando aparece el enemigo, por ejemplo, un ave de rapi­ña. Para nosotros, la sabiduría también consiste en darnos cuenta de nuestra pequeñez, en desconfiar de nosotros mismos en todo tiempo, tanto en los días buenos como en los malos, y buscar nuestra fuerza y refugio cerca de Aquel que es la Roca fuerte. “Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado manda­miento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortale­za” (Salmo 71:3).

           

            A continuación, se nos habla de las langostas (o salta­montes chapulines), que no tienen rey, pero que salen por cuadrillas. ¡Es un espectáculo impresionante ver estas bandas con innumerables langostas que a veces forman una nube de 15 kilómetros de largo por 8 de ancho, tan espesa que el mismo sol no puede atravesarlas! Se des­plazan siguiendo un orden, como un regimiento, después se arrojan sobre una región, destruyendo toda la vegeta­ción que está a su alcance. Nada puede pararlas, devoran todo. Lo más maravilloso es que no tienen ningún jefe visi­ble que coordine sus movimientos; su fuerza está en su unión. Esto nos lleva a pensar de entrada en esta maravi­lla que es la Iglesia de Dios sobre la tierra y en la acción invisible del Espíritu Santo, independiente de toda organi­zación humana. En la reunión para la adoración, al dejar que el Espíritu sea nuestro director, gozamos de la bendi­ta presencia del Señor, sin ningún formalismo y en la paz. ¿Somos, pues, sabios como las langostas y apreciamos verdaderamente la bendición de estar reunidos alrededor del Señor?

            Finalmente, Agur nos habla de la lagartija (versión Reina Valera 1960: araña), animal inofensivo, muy ligero y espantadizo, que fácilmente se puede agarrar con la mano, pero que habita en palacios de rey. La lagartija hace pensar en el creyente. Se da cuenta de su pequeñez en este mundo, pero sabe que pronto gozará de las felicida­des de la casa del Padre. Pensemos en Jacob, cuyo oficio de pastor era una abominación para los egipcios; sin embargo, pudo estar en la presencia del Faraón, el más poderoso soberano de su tiempo, y bendecirle (Génesis 46:34; 47:7). Pensemos en Pablo prisionero, que compa­reció ante Agripa y Festo para decirles: “¡Quisiera Dios que... fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hechos 26:29). Es una prueba de sabiduría el comprender que no teniendo nada en nosotros, lo tene­mos todo en Él.

            ¡Ojalá podamos crecer en sabiduría, aplicándonos las lec­ciones enseñadas por las hormigas, los damanes, las lan­gostas y la lagartija!

Tomado del Folleto PARA TODOS 04/2014

J. Khm

MEDITACIÓN

 LA PARÁBOLA DE LOS LABRADORES MALVADOS


Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. (Marcos 12:6-7)


            Esta parábola nos muestra el fracaso de Israel, pero, a su vez, el fra­caso del hombre puesto bajo responsabilidad. Sin embargo, todavía restaba una última prueba para ver si el corazón del hombre podía reaccionar. Hay un único Hijo (el Hijo amado), y Dios lo enviará, y si hay, aunque sea un grano de bondad en los labradores, ellos cierta­mente reverenciarán al Hijo.

La venida del Hijo dejó de manifiesto el verdadero estado del cora­zón humano. A Israel le encantaría tener un reino sin Cristo, y los gentiles anhelan un mundo sin Dios. Y así como fue con los líderes de Israel, que dijeron: “Este es el heredero; venid, matémosle", tam­bién sucede lo mismo con todo el mundo en la actualidad. Cada vez más, vemos que el hombre quiere sacar a Dios de Su propio mundo. El evolucionista lo quiere fuera de Su creación; el político quiere excluirlo del gobierno, y el progresista lo quiere fuera de la religión.

Por lo tanto, en este pasaje, se nos permite ver el verdadero carácter de la carne que está en nosotros. Este puede ser patrió­tica, social y religiosa, pero si se le concede forjar su propio camino, entonces matará a Cristo y lo sacará del mundo. Cristo—el Cristo de la revelación (porque la carne incluso inventa un Cristo según su propia imaginación)—es la verdadera prueba, y demuestra que, por más justas que parezcan a veces las apariencias externas de la carne, está siempre estará en abierta oposición a Cristo.

Si la conciencia es tocada, pero no el corazón, entonces el hom­bre se exasperará. Es por eso que los malvados líderes del pueblo querían echar mano de Él, pero se vieron obstaculizados por su pro­pio orgullo, porque temían al pueblo. Así que lo dejaron y se fueron (v. 12). ¡Qué condición tan desesperanzados la de aquellos que, deliberadamente, le dan la espalda a Cristo para seguir su propio camino!

Hamilton Smith

El Señor está cerca 2021

LA Lengua

 “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras”.

            “No sueltes tu boca para hacer pecar a tu carne; ni digas delante del ángel, que fue ignorancia” Ec. 5.2,6.

            “Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado” Job, 6.24.

            Estas son palabras muy solemnes. ¿Quién de nosotros no ha sufrido en alguna manera por causa de este “miembro pequeño”? Tal vez después de haber sufrido, hemos tenido más cuidado por algún tiempo, pero, ¡cuán fácil es volver a hacer la misma cosa, si no tenemos cuidado!

            Si vivimos constantemente en la presencia de Dios, entonces nuestros pensamientos serán juzgados por Él y no por nuestra manera de juzgar.

Ilustración de J. Laich

            No hay cosa que traiga más tristeza al pueblo del Señor, que el mal uso de la lengua; ni que pueda descubrir más suciedad e infamia; enemistad, pleitos y amargura.

            Dios nos ha contado en su Palabra la capacidad en la que podemos hacer mal con la lengua y no nos queda más que tomar el aviso.

            No se habla de maldecir, ni de calumniar, estas cosas son más palpables, sino de las murmuraciones e insinuaciones, las repeticiones de las cosas que no sirven y que tampoco aumentan el amor. ‘‘La caridad no hace mal” 1 Co. 13.10. La costumbre de criticar o comentar las cosas el uno con el otro, como ya sabemos es mala, sin embargo, ¡cuánto lo hacemos! A veces lo hacemos sin pensar, y si es así, ojalá nos despertáramos para ver el daño que hacemos.

            Ciertamente es dañoso para el alma de uno mismo, y para otros tiene una influencia ponzoñosa Destruye los afectos santos, e impide la bendición en una asamblea. No solamente eso. sino que arruina todo el testimonio de la casa donde está permitido. “Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo o escándalo al hermano” Ro. 14.13. “Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia” Ef. 4.31; “Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimiento, y envidias, y todas las detracciones” 1 P. 2.1.

            Quisiéramos rogarles a las madres (puesto que aman al Señor y desean criar a sus hijos en el temor de Él, en estos días cuando la maldad va en aumento) poner fin a esa costumbre sin misericordia, de criticar o comentar en la mesa o en sus casas acerca de lo que otros hacen, porque si no, esa habladera consumirá la misma espiritualidad del hogar. Tal vez se piensa que eso demasiado duro, pero es lo que la misma Palabra de Dios enseña.

            Todos los viejos y jóvenes, tenemos la misma responsabilidad para con el Señor y también responsabilidad los unos para con los otros. “Porque somos miembros los unos de los otros” Ef. 4,25.

            Sin duda, todos hemos experimentado el consuelo poder descargar nuestro corazón en algún amigo de confianza, con el objeto de orar juntos, y esto es muy bueno si la confianza está guardada como cosa sagrada entre los dos y repetida solamente en la presencia del Señor; pero cuando son destapadas las faltas y flaquezas en la presencia de otro, entonces caemos ciertamente en una falta muy grave. ¡Oh! si pudiéramos siempre acordarnos que hacemos mal delante de Dios ya nuestro hermano, ¡cuánta tristeza evitaríamos!

            Cuando permitimos tales cosas en nosotros mismos, y no las reprendemos en los demás, demostramos una triste falta de ejercicio de alma La costumbre de repetir cosas insignificantes el uno al otro, quita toda la paz, el gozo, el amor y los frutos preciosos del espíritu, hiriendo así los corazones de los que profesamos amar. “Porque vosotros, hermanos a libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión a la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. “Porque toda la ley en aquesta [ésta] sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que también no os con-sumáis los unos a los otros. Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne”, Ga 5.13-16.

Tr. por G.G.

Contendor por la fe, N° 53 y 54 de 1944

ÉTICA CRISTIANA (5)

 Pautas necesarias para nuestro caminar en esta tierra


Acerca de la ética Política y Liderazgo


“La justicia es el orgullo de una nación; el pecado es su vergüenza.” Proverbios 14.34


Políticos y líderes están en la mira de todos. Quienes ocupan cargos de jerarquía están constantemente siendo observados y comparados.

Ellos, ejerciendo lugares de liderazgo deben ser fuente de inspiración y ejemplos para todo el pueblo. Gracias a Dios, existen y existirán políticos y líderes que llevaron en sus vidas esta consigna. Pero, lamentablemente, con frecuencia se advierten, entre otros, comportamientos deshonestos, corruptos y poco ejemplares.

La Biblia nos demuestra que es posible obtener cargos públicos o puestos de jerarquía, en el gobierno o fuera de él, y asumir tales responsabilidades honestamente y teniendo como fin el bien común.

Ocupando roles de jerarquía, Dios también puede usarnos para servir a los demás; aspiremos alcanzar tales puestos de responsabilidad, que prueben nuestra fidelidad hacia Dios y que beneficien a quienes representamos o lideramos.

 

Deberes de los líderes políticos

HONESTOS

            Los gobernadores que estuvieron antes que yo, fueron una carga para el pueblo, pues diariamente cobraban cuarenta monedas de plata para comida y vino. Además, sus empleados oprimían al pueblo. Pero yo no lo hice así, por respeto a Dios. Por otra parte, cumplí con mi tarea de reconstruir la muralla de la ciudad, y no adquirí terrenos. En cuanto a mis empleados, todos ellos tomaron parte en el trabajo.

Nunca reclamé la pensión que me correspondía como gobernador, porque ya era excesiva la carga que pesaba sobre este pueblo. ¡Tómame en cuenta, Dios mío, para mi bien, todo lo que be hecho por este pueblo! Nehemías 5.15-16, 18b-19.

            El gobernante que hace caso de mentiras corrompe a todos sus servidores. Proverbios 29.12

HUMILDES

            Una noche, en Gabaón, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré”.

Salomón respondió: “Tú trataste con gran bondad a mi padre, tu siervo David, pues él se condujo delante de ti con lealtad, justicia y rectitud de corazón para contigo. Por eso lo trataste con tanta bondad y le concediste que un hijo suyo se sentara en su trono, como ahora ha sucedido. Tú, Señor y Dios mío, me has puesto para que reine en lugar de David, mi padre, aunque yo soy un muchacho joven y sin experiencia. Pero estoy al frente del pueblo que tú escogiste: un pueblo tan grande que, por su multitud, no puede contarse ni calcularse. Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién hay capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan numeroso?”

Al Señor le agradó que Salomón le hiciera tal petición, y le dijo: “Porque me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino inteligencia para saber oír y gobernar, voy a hacer lo que me has pedido: yo te concedo sabiduría e inteligencia como nadie las ha tenido antes que tú ni las tendrá después de ti”. 1 Reyes 3-5-12

BONDADOSOS

            El judío Mardoqueo ocupaba el primer lugar después del rey; fue un gran personaje entre los judíos, amado por todos sus compatriotas, porque buscó el bien de su pueblo y luchó por el bienestar de su raza. Ester 10.3

            ¡Ay de ustedes, que dictan leyes injustas y publican decretos intolerables, que no hacen justicia a los débiles ni reconocen los derechos de los pobres de mi pue­blo, que explotan a las viudas y roban a los huérfanos! ¿Qué harán ustedes cuando tengan que rendir cuentas, cuando vean venir de lejos el castigo? ¿A quién acudirán pidiendo ayuda? ¿En dónde dejarán sus riquezas? Isaías 10.1-3

JUSTOS

            Dijo a los jueces: “Fíjense bien en lo que hacen, porque no van a juzgar en nombre de los hombres, sino del Señor, que estará con ustedes cuando den el fallo. Así que respeten al Señor y tengan cuidado con lo que hacen, porque el Señor nuestro Dios no tole­ra injusticias, parcialidad ni sobornos”. 2 Crónicas 19.6-7

            Perdonar al culpable y condenar al inocente son dos cosas que no soporta el Señor. Proverbios 17.15

            El rey habla de parte de Dios y no dicta sentencias injustas. Los reyes reprueban las malas acciones, porque el trono se basa en la justicia. Proverbios 16,10,12

INSOBORNABLES

            El malvado acepta soborno en secreto, para torcer el curso de la justicia. Proverbios 17.23

            El que procede rectamente y dice la verdad, el que no se enriquece abusando de la fuerza ni se deja comprar con regalos, el que no hace caso a sugerencias criminales y cierra los ojos para no fijarse en el mal, ese vivirá seguro, tendrá su refugio en una fortaleza de rocas, siempre tendrá pan y el agua no le faltará. Isaías 33-15-16

 

Deberes de los líderes religiosos

EJEMPLOS

            Quiero aconsejar ahora a los ancianos de las congregaciones de ustedes, yo que soy anciano como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo, y que también voy a tener parte en la gloria que ha de manifestarse. Cuiden de las ovejas de Dios que han sido puestas a su cargo; háganlo de buena voluntad, como Dios quiere, y no forzadamente ni por ambición de dinero, sino de buena gana. Compórtense no como si ustedes fueran los dueños de los que están a su cuidado, sino procurando ser un ejemplo para ellos. Así, cuando aparezca el Pastor principal, ustedes recibirán la corona de la gloria, una corona que jamás se marchitará. 1 Pedro 5.1-4

CUIDADOSOS

Estando en Mileto, Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso. Cuando llegaron les dijo: “Ustedes saben cómo me he portado desde el primer día que vine a la provincia de Asia. Todo el tiempo he estado entre ustedes sirviendo al Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y en medio de muchas pruebas que me vinieron por lo que me querían hacer los judíos. Pero no dejé de anunciarles a ustedes nada de lo que era para su bien, enseñándoles públicamente y en sus casas. A judíos y a no judíos les he dicho que se vuelvan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora voy a Jerusalén, obligado por el espíritu, sin saber lo que allí me espera. Lo único que sé es que, en todas las ciudades adonde voy, el Espíritu Santo me dice que me esperan la cárcel y muchos sufrimientos. Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de la carrera y cumplir el encargo que el Señor Jesús me dio de anunciar la buena noticia del amor de Dios”. Hechos 20.17-24.

PACIENTES

            No hagas caso de discusiones que no tienen ton ni son; ya sabes que terminan en peleas. Y un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos. Debe ser apto para enseñar; debe tener paciencia y corregir con corazón humilde a los rebeldes, esperando que Dios haga que se vuelvan a él y conozcan la verdad, a fin de que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene presos para hacer de ellos lo que quiera. 2 Timoteo 2.23-26.

MAESTROS

            Nosotros anunciamos a Cristo, aconsejando y enseñando a todos en toda sabiduría, para presentarlos perfectos en Cristo. Para esto trabajo y lucho con toda la fuerza y el poder que Cristo me da. Colosenses 1.28-29

Los hombres sabios, los que guiaron a muchos por el camino recto, brillarán como la bóveda celeste; ¡brillarán por siempre, como las estrellas!

Daniel 12.3

OBEDIENCIA DEBIDA A LAS AUTORIDADES

            Recuerda a los otros que se sometan al gobierno y a las autoridades, que sean obedientes y que siempre estén dispuestos a hacer lo bueno.

Tito 3.1

Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios. Hebreos 13 17a

Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él. Así que quien se opone a la autoridad, va en contra de lo que Dios ha ordenado. Y los que se oponen serán castigados; porque los gobernantes no están para causar miedo a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Pues pórtate bien, y la autoridad te aprobará, porque está al servicio de Dios para tu bien. Pero si te portas mal, entonces sí debes tener miedo; porque no en vano la autoridad lleva la espada, ya que está al servicio de Dios para dar su merecido al que hace lo malo. Por lo tanto, es preciso someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo, sino como un deber de conciencia. Romanos 13:1-5

Ustedes los jóvenes sométanse a la autoridad de los ancianos. Todos deben someterse unos a otros con humildad, porque: “Dios se opone a los orgullosos, pero ayuda con su bondad a los humildes”. 1 Pedro 5.5

Tomado de librito “Acerca de la Ética”, editado por Sociedad Bíblica Argentina. Se usa la Versión popular Dios Habla Hoy.