viernes, 9 de enero de 2026

La Mujer que agrada a Dios (4)


La Mujer en la Iglesia

Fay Smart y Jean Young

 Mucho se ha dicho y escrito sobre el papel de la mujer en la iglesia a través de los años y es obvio que no será posible llegar a fondo de un tema tan grande en el espacio disponible. Así que nos limitaremos a tres verdades básicas que son evidentes al estudiar la Biblia.

1.       La mujer y el hombre son iguales ante Dios en posición y privilegios espirituales

2.       La igualdad de posición no significa funciones y responsabilidades idénticas. Las diferencias sexuales existen y son importantes.

3.       El ministerio de la mujer es de gran importancia para el bienestar de la iglesia.

IGUAL…

El apóstol Pablo, pese a las acusaciones en su contra de ser antifeminista, demostró la misma actitud ante la mujer que su Maestro. Apreciaba el valor de la mujer y se acercó a un grupo de mujeres que oraba en Filipos (Hch. 16:13). Aceptó la hospitalidad de Lidia y estableció la primera iglesia europea en su casa. Mencionó a Evodia y Síntique como colaboradoras (Fil. 4:8, 4) y afectuosamente elogió a Priscila y Febe y a otras mujeres por su mucho trabajo y ayuda en el Señor (Ro. 16). Declaró inequívocamente la igualdad espiritual del hombre y la mujer: "Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gá. 3:26-28), Varón y mujer tienen la misma posición delante de Dios. Justificados por la fe tenemos paz para con Dios, gozamos de su favor y misericordia y nos gozamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro. 5:1, 2). Declara la igualdad sin negar las diferencias. El judío sigue siendo judío; el griego, griego, y la mujer, mujer.

 

…PERO DIFERENTE

Las diferencias sexuales son obra de Dios en la creación y parte de sus propósitos. Dios tenía en mente distintas funciones y responsabilidades para el hombre y la mujer. Ambos son importantes en el desenvolvimiento de sus planes. En su soberanía, Dios asignó a cada una de sus criaturas un lugar particular en el universo. Al hombre le asignó un puesto de responsabilidad especial y a la mujer un papel complementario al del hombre (Gn. 2:18). No se trata de superioridad e inferioridad El orden y plan de Dios es, en resumen: igualdad de posición, pero diferencia en función.

Hemos observado que el Señor aceptaba y apreciaba el servicio de las mujeres, sin embargo, no escogió a mujeres entre los doce apóstoles; ninguna mujer estuvo presente en la institución de la cena del Señor; no leemos de mujeres misioneras ni hubo escritoras del Nuevo Testamento; tampoco leemos de mujeres líderes en las iglesias. Parece obvio que el lugar de líder, de prominencia pública, no es para la mujer, pero esto no quiere decir que el papel de la mujer es insignificante o de poco valor

EL MINISTERIO DE LA MUJER

Todo creyente, hombre o mujer, ha recibido dones espirituales para servicio en el cuerpo de Cristo. Todos son importantes para el bienestar de la iglesia local. Sólo cuando todos cumplen su función quedan satisfechas las necesidades del cuerpo entero (Ef. 4:16). Si creemos que no hay un servicio para nosotras en la iglesia, no es por falta de dones o de oportunidad, sino debido a nuestra esterilidad interna. Veremos más acerca de los dones espirituales y su uso en la lección doce.

En la lección seis vimos algo sobre el ministerio de la mujer en el Nuevo Testamento: su adoración, hospitalidad, enseñanza, buenas obras y trabajo en el evangelio. Hubo mujeres en el aposento alto en la reunión de oración después de la ascensión del Señor (Hch. 1:14). Probablemente estaban allí cuando descendió el Espíritu Santo (Hch. 2), Muchas mujeres fueron salvas en los primeros días de la iglesia (Hch. 5:14). Ellas fueron perseguidas al igual que los hombres (Hch. 8:3). Ellas aportaron valiosa ayuda a la expansión del cristianismo desde el Primer siglo. Un escritor dice: No hay ningún don, dado a la mujer, que no sea necesario en la iglesia y que no pueda usarse activa, creativa y bíblicamente para glorificar al Señor Jesús.

¿Qué significa eso de "usar bíblicamente"? Quiere decir que debemos determinar en base a todo el contenido y la enseñanza del Nuevo Testamento exactamente cómo quiere Dios que le sirvamos. Un soldado puede estar bien entrenado y completamente equipado, pero no debe actuar por iniciativa propia sino bajo la dirección de su comandante. En herramientas y utensilios leemos: Para mejores resultados siga las indicaciones del fabricante. Debemos conocer las instrucciones que la Cabeza de la iglesia nos da en la Biblia. No es propósito de Dios apagar los dones que él ha dado a las mujeres sino de crear un esquema dentro del cual puedan ser usados.

SUMISION A LA CABEZA

Los principios de señorío, sumisión y autoridad son evidentes en toda la Biblia, partiendo del orden de la creación. Adán fue formado primero, después Eva, El que fue formado primero lleva la responsabilidad de autoridad. La que fue formada después, de seguir y estar en sujeción, porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del varón" (l Co. 11:8, 9). Algunas mujeres reaccionan a la defensiva en contra de la enseñanza del orden de la creación porque los hombres han presumido equivocadamente que prioridad equivale a superioridad. Esa no fue la intención de Dios.

El apóstol Pablo enuncia las bases de relación con la cabeza con toda claridad cuando dice: " Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo" (l Co. 11:3). Por lo tanto, son tres las relaciones que se derivan de la cabeza: (1) Cristo y el varón. (2) El hombre y la mujer. (3) Cristo y Dios. La subordinación evidente en cada uno de estos tres casos no tiene el propósito de rebajar a nadie. ¿Acaso Cristo es inferior al Padre que es su cabeza? Cristo jamás pensó que esto amenazara su personalidad y deidad.

Dios ha diseñado un lugar para cada una de sus criaturas. La autoridad y la sumisión son indispensables dentro de este diseño. Ya que Dios ha dado al hombre el lugar de autoridad, debemos aceptar el lugar que le ha dado a la mujer, con sus responsabilidades y privilegios. Y debemos aceptarlos con gozo sabiendo que la sumisión, en el designio del Señor, es para nosotras un medio de realización y bendición. ¿Estamos dispuestas a dejar que Dios sea Dios?

LA CABEZA CUBIERTA

I Corintios 11:3-16, pasaje que contiene esta enseñanza sobre la autoridad de la cabeza, nos indica que este principio de sumisión debe manifestarse en la iglesia por la cabeza cubierta de las mujeres. Cuando el varón aparece con la cabeza cubierta o la mujer con la cabeza descubierta, en una reunión de la iglesia, esto significa que rechazamos Y negamos la enseñanza divina sobre la relación entre Dios — Cristo hombre — mujer. Hemos visto que el hombre es la gloria de Dios. La autoridad de Dios no debe ser desafiada ni su gloria escondida. Por 10 tanto, la cabeza del hombre debe estar descubierta cuando cumple sus funciones en la iglesia. Asimismo, la mujer es la gloria del hombre, y esta gloria no debe manifestarse. La mujer debe estar cubierta para que sólo Dios sea glorificado.

¿Es el cabello de la mujer lo que debe cubrir su cabeza? Algunos  dicen que sí. Pero el lenguaje original, el griego, usa una palabra al hablar del cabello como cubierta (v. 15) y otra al principio para describir algo que se puede quitar y poner (vs. 4-7). La cubierta en estos versículos no puede ser el cabello porque si lo fuera, ¡sólo hombres calvos podrían desarrollar funciones en la iglesia!

¿Cuándo debe cubrir su cabeza la mujer? No hay acuerdo general en respuesta a esto, pero nos parece que lo debe hacer en toda reunión de la iglesia donde estén presentes los hombres.

¿Este requisito fue debido a las circunstancias especiales del primer siglo en Corinto o es aplicable también hoy? Tomemos nota de los argumentos del apóstol: (l) Fue un orden establecido por Dios, no por el hombre. (2) Su base se remonta a la creación y no se relaciona con una costumbre local, ni judía ni griega. Por lo tanto, este es un requisito fundamental y no lo afectan las circunstancias variables del tiempo y espacio. Dios determinó quién sería la cabeza en forma permanente. Reconocerlo y mostrar la sumisión que Dios requiere es algo que nosotras debemos hacer hoy si queremos agradar a Dios.

Rebeca tomó un velo y se cubrió cuando salió al encuentro de Isaac (Gn. 24:65-67), Este rito significa que reconocía a Isaac como Señor. Esta costumbre ya no tiene el mismo significado de sumisión en la cultura moderna, a lo menos en el occidente. Pero, en la ausencia de Otras maneras de expresar sujeción, ¿no conviene a la mujer cristiana mostrar con gozo la sumisión de su corazón al Señor cubriendo su cabeza? Que Dios nos dé la gracia de sumisión para que podamos mostrar a los hombres, y a los ángeles, el espíritu afable y apacible que es tan precioso para Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario