viernes, 9 de enero de 2026

TEN CUIDADO DE TI MISMO… (1 TIMOTEO 4:16)

 El creyente en el Señor, es llamado a Una constante vigilancia de su vida espiritual. Le han sido entregados a su custodia, grandes caudales de riquezas, por los que tendrá que dar cuenta a su Señor cuando El regrese.

En Mateo capítulo 25 y verso 14, leemos: "Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó SUS BIENES". Si alcanzamos a comprender lo que esto significa, realmente nuestra vigilancia sobre los intereses del Señor, sería, por cierto, sin negligencia de nuestra parte. Nos acordaremos de aquellas Palaras dichas por el Señor a la edad de los doce años estando entre los doctores de la ley: “¿NO SABÍAlS QUE EN LOS NEGOCIOS DE PADRE ME ES NECESARIO ESTAR?”. Por cierto, esto es una gran lección para todos nosotros en relación con los intereses de los entregados en nuestras manos. Esto demanda de nosotros, esfuerzo, trabajo constante, desvelos, lo que implicará ocupar el tiempo de tal manera que no habrá lugar en nuestros corazones para el enemigo. El apóstol Pedro en su segunda carta, capítulo 1 y versos 5 al 8, nos dice muchas cosas en las cuales debemos ocuparnos, cosas espirituales, para que pongamos en ellas toda diligencia, y termina diciendo: "PORQUE SI ESTAS COSAS ESTAN EN VOSOTROS, Y ABUNDAN, NO OS DEJARAN ESTAR OCIOSOS NI SIN FRUTOS EN CUANTO AL CONOCIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO".

Ahora bien: hay algo en cada Uno de nosotros que se opone tenazmente a llevar a cabo los propósitos de Dios, la carne, la que es el gran aliado del enemigo exterior, lo que nos obliga a estar en constante vigilancia, y cuidar celosamente nuestra vida espiritual. ¡Cuántas derrotas que nos avergüenzan por descuidarnos y sentarnos a dormir plácidamente, mientras los demás están en el frente del combate! Que Dios nos libre de ello. Con razón nos dice el apóstol Pablo: "EN EL CUIDADO NO PEREZOSOS". (Rom. 12:11).

Siguiendo con nuestro texto, se nos enseña allí del cuidado que debe realizar cada creyente sobre sí mismo, y también de la DOCTRINA; en otras palabras, el creyente debe cuidar su vida espiritual para que esté a tono con la doctrina que ha recibido, para que ni la vida que le ha sido implantada, ni la enseñanza que ha recibido por medio del bendito evangelio, sufran algún deterioro, que sería de consecuencias funestas para el creyente, como también para los demás. “PUES HACIENDO ESTO, TE SALVARAS A Tl MISMO Y A LOS DEMÁS". ¿Cómo se podría hablar de salvación a los demás, si los resultados tan asombrosos del Evangelio no se manifiestan en el creyente? En vista de la necesidad nuestra, pensemos queridos hermanos en las palabras de nuestro amante Salvador: ''VELAD Y ORAD, PARA QUE NO ENTREIS EN TENTACIÓN”.

Otra figura, de la cual se ocupa el apóstol escribiendo a Timoteo en su segunda carta, es la del soldado. Como todos sabemos, un soldado es llamado a cuidar, vigilar, defender y salir al combate, y para ello necesita de mucha disciplina, como también coraje, pero nuestro texto se refiere al cuidado de la vida espiritual; si se es negligente en el cuidado de sí mismo, el enemigo le ataca por la parte más débil; este ser que es astuto y poderoso a la vez, tiene muchos años de experiencia, por tanto, tiene mucha ventaja sobre el creyente.

Desgraciadamente, muchos hijos de Dios se ocupan mucho del cuidado de esta vida, de su comodidad y confort. Si bien es cierto que son cosas necesarias para esta vida, debemos relegarlas a segundo lugar. Sabemos por la experiencia de creyentes, que en el aspecto natural fueron encontrados como lo fue el hijo pródigo, esto es, muy pobres; el Señor les salvó, pero luego su preocupación fue procurarse mucha comodidad material, y esto, a expensas de su vida espiritual, descuidándola completamente. Esto no es lo que tenemos en la enseñanza  del apóstol. “TEN CUIDADO DE Tl MISMO", nos habla de la vida espiritual más alta, vida que trae fruto para la gloria de Dios. Ojalá que las palabras del Señor en el Evangelio según Lucas, capítulo 21 y verso 34, sean una advertencia en este tiempo de tanto materialismo, que está invadiendo aún a las iglesias. "Y MIRAD POR VOSOTROS, QUE VUESTROS CORAZONES NO SEAN CARGADOS DE GLOTONERIA Y DE EMBRIAGUEZ Y DE LOS CUIDADOS DE ESTA VIDA, Y VENGA DE REPENTE SOBRE VOSOTROS AQUEL DIA" "TEN CUIDADO DE Tl MISMO".

E. Parada (Valparaíso, Chile).

No hay comentarios:

Publicar un comentario