viernes, 9 de enero de 2026

¿Qué es y qué simboliza la ofrenda paz?

 

 La ofrenda de paz —también conocida como ofrenda de comunión— tenía como propósito principal expresar la comunión del pueblo con Dios. Se describe en Levítico 3 como se realiza el sacrificio y que es lo que se quema en el altar; y se amplía en Levítico 7, donde se detallan sus características y regulaciones que esta celebración tiene. Este sacrificio es el último de los llamados “de olor grato”, y merece ser desglosado para com-prender su significado y su simbolismo breve-mente.

La víctima

Los animales que se utilizaban en este sacrificio podían ser vacunos, ovejunos o cabras. El oferente se identificaba con la victima colocando su mano en la cabeza. Luego era degollado a la puerta del tabernáculo por el sacerdote. La sangre derramada era recogida y se llevada al altar, y allí el sacerdote rociaba con ella sobre el altar. Además, la grosura que cubría los intestinos, la de las entrañas, riñones, ijares e hígado, eran cuidadosamente sacada y quemada en el altar, sobre el holocausto que estaba quemándose sobre la leña. Esto ascendía como olor grato a Jehová.

Otros alimentos.

Además, había otros alimentos que se podían llevar y ofrecer, y que formaban parte de esta celebración. En Levítico 7:11-21 encontramos lo que el oferente podía llevar:

·         Tortas sin levaduras amasadas con aceite

·         Hojaldres sin levadura untadas con aceite

·         Tortas de flor de harina fritas con aceite.

·         Tortas de pan con levadura

Podemos notar en este último punto que por primera vez aparece la levadura. La prohibición de usar levadura en cualquier ofrenda (Levítico 2:11), solo se aplicaba a lo que se quemaba sobre el altar. Este pan leudado, que formaba parte de la ceremonia de la ofrenda de paz, no se ofrecía sobre el altar, sino en una ofrenda elevada. Levítico 23:17 describe el uso del pan leudado en una ofrenda mecida.

Los beneficiarios

  

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              Los beneficiarios de este sacrificio eran el oferente y su familia, el sacerdote y Dios.

Dios había provisto también para el sacerdote.  Levíticos 7:34 lo expone claramente: “Porque he tomado de los sacrificios de paz de los hijos de Israel el pecho que se mece y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado a Aarón el sacerdote y a sus hijos, como estatuto perpetuo para los hijos de Israel”.

Todos los que participaban de esta fiesta debían estar ceremonialmente puros (Levíticos 7:19b).  La lección espiritual es clara: solo los hijos de Dios, aquellos que han puesto su fe en la obra de Cristo en la cruz, pueden disfrutar de esta comunión, la cual anticipa la fiesta eterna con Él.

Hemos colocado a Dios en la lista como parte de esta fiesta, porque creemos que, así como en todo nuestro caminar por esta vida, está presente y en constante ayuda para nuestra vida, y por eso nos gozamos con él, y para él es la mejor porción: la grosura que cubría los intestinos, la de las entrañas, riñones, ijares e hígado, la cual se quemaba y subía en olor grato. Esta grosura es la parte más rica y selecta de animal, de ahí que nos habla de Cristo el deleite del Padre.

Las prohibiciones

Este sacrificio tiene dos prohibiciones:

1.       No podían comer la sangre ni la grasa, porque Dios había ordenado que la sangre se derramase en tierra, porque en ella estaba la vida; y la grasa porque era la parte que correspondía a Dios, como lo hemos visto.

2.       Y debía ser comida el mismo día, lo que sobraba debía ser quemado, porque las sobras que quedaban para el día siguiente eran impuras. Si se comía las sobras o residuo, estarían quebrantando el mandato de Dios y la santidad de la ceremonia. Una excepción a la regla cuando esta ofrenda era producto de un voto voluntario se podía comer hasta el segundo día, lo que quedaba para el tercer día se quemaba, de lo contrario el sacrificio no era aceptado, y el oferente cometía pecado al hacerlo. (Levíticos 7:16)

 

¿Qué prefigura este sacrificio?

C.H Mackintosh lo describió claramente en su estudio sobre el libro de Levíticos: “En el sacrificio de paz, el pensamiento principal es la comunión del adorador. No representa a Cristo como objeto exclusivo de contentamiento para Dios, sino como objeto de gozo para el adorador en comunión con Dios”. (CH Mackintosh, Levítico).

 

¿Qué otro simbolismo encontramos?

Es un acto de gracias a Dios por las bendiciones que este le había otorgado. El sacrificio se comía el mismo día, se comía fresco y todo. O sea, si lo vemos a la luz del evangelio esto, la gracias de Dios es para hoy, mañana es demasiado tarde.

También podemos ver que Simboliza la comunión con Dios (la cena del Señor) y la comunión con los hermanos, ya que no solo se podía comer con su familia, sino con quien quisiese, así lo podemos ver con el que cumple los votos (véase a David en el Salmo 22:25b-26).

 

¿Y la carne impura?

Levíticos 7:19 indica que la carne que tocara algo ceremonialmente impuro no debía comerse; debía ser quemada. Es decir, no puede haber un sincretismo entre lo santo y lo profano. Cualquier acto profano invalida nuestro “sacrificio” quedando solo un solo camino, que es quemarla. Es decir, Dios exige una separación absoluta con cualquier cosa que contamine nuestras vidas como cristianos.

 

Jesús cumplió la ofrenda de paz (Levítico 3).

Los tipos de animales que se sacrificaban hablan claramente de la muerte de Cristo, para que pudiésemos tener paz.

Los siguientes pasajes expresan claramente que Dios hizo la paz con nosotros por medio de su hijo, de modo que existe una comunión única, donde aquello que nos separaba ya no existe, de modos que todos podemos comer de ese sacrificio de paz.

·         Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1)

·         Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:14-22).

Hay más aspectos, pero encontrarlas es tarea del lector.

 

Conclusión.

El Sacrificio de Paz nos habla de la relación única de gratitud que tenemos para con Dios. Sin su paz, no podríamos celebrar esta fiesta de amor; y sin la obra de Cristo no podríamos tener paz, es decir, quienes podrán celebrarla, son aquellos que la sangre de Cristo los limpió de toda inmundicia (ceremonialmente limpios). Así como la oveja dio su vida para que pudiésemos gozarnos en esta fiesta de amor, del mismo modo se reflejado la muerte de Cristo.

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