viernes, 9 de enero de 2026

LEYENDO DIA A DIA 2 CORINTIOS (1)

 

Introducción


La primera carta a los corintios había despertado la conciencia de la mayoría y reestablecido el temor de Dios en sus corazones, como también integridad en su conducta. Pablo se sentía aliviado. Si bien describe sus sentimientos antes de llegar Tito de Corinto con las palabras “ningún reposo tuvo nuestro cuerpo”, él puede expresar su condición ahora como consolado por la presencia de éste y las noticias que trajo acerca de los corintios, 7.6,7.

Algunas circunstancias causaban preocupación todavía. Parecía persistir el peligro de la inmoralidad, y por esto la exhortación del 6.14 acerca de la luz y las tinieblas. Más dolorosa en el plano personal era la oposición fuerte a él de parte de algunos en Corinto. ¿Qué es tan cruel como los conflictos religiosos? ¡Y cuán severos pueden ser!

La carta hace entrever a qué extremo la contención será promocionada por hermanos falsos. Le acusaron de ser inconstante, 1.17; egoísta, 3.1; carente de recomendación, 3.1,2; desequilibrado, 5.13; falso apóstol, 11.5, 12.12; deshonesto, 12.16 al 19; grandilocuente en sus escritos pero despreciable en su persona, 10.10; cobarde, 11.30 al 33; bajo el desagrado de Dios, 12.1 al 10; ningún predicador, 10.10; mañoso, 12.16.

Fue necesario enfrentar a sus detractores. Pablo había sido provocado a defenderse, 4.2, 6.4, 12.11, y hablar acerca de sí, y por esto tenemos tal vez la más personal, como también la más conmovedora, de sus epístolas. Se le había acusado de andar según la carne, pero retará a sus acusadores a juntarse con él en lo que atañe a la fidelidad a Cristo. Ellos habían dicho con desdén que su presencia corporal era débil, y les desafiará a reunirse con él. Estos puntos se relatan en el capítulo 10.

Estos señores se presentaban como apóstoles por excelencia, 11.5, y negaban el apostolado de Pablo, pero él hará ver que eran “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo”. Ellos se caracterizaban por la arrogancia, pero Pablo por el servicio y el sufrimiento.

Por esto veía necesario hablar acerca de sí, cosa que no le agradaba por cuanto hubiera deseado magnificar a Cristo directamente. Con todo, era necesario para ellos. Si no lo hubiera hecho, los corintios se hubieran quedado expuestos ante sus adversarios.

B.OSBORNE

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