sábado, 18 de julio de 2020

HOMILÉTICA

¿Qué significa Homilética?

            Es la Ciencia y Arte que trata de la preparación y predicación de mensajes de la Palabra de Dios.

Ø  Ciencia: significa conocimiento clasificado

Ø  Arte: es la aplicación y el uso del conocimiento

 

¿Qué valor tiene la Homilética?

            En vista de que la predicación es el método divinamente ordenado para difundir el Mensaje del Evangelio entre los Inconversos y para edificar a los creyentes, cada Siervo del Señor debe procurar que su predicación y enseñanza sean la más eficaces posible (Eclesiastés 12:9-10; Tito 2: 6-10; Rom. 10:13-17).

            La habilidad de Predicar y Enseñar es un Don que Dios da a ciertas cre­yentes. El leer libros, estudiar, asistir a reuniones y conferencias no pueden crear este Don. SÓLO DIOS puede impartirlo. Pero una vez im­partido, el Don DEBE ser desarrollado mediante una preparación correcta para la Gloria de Dios y para la edificación de nuestros hermanos.

            Hay 3 palabras que deben ser bien entendidas:

Ø  DON: El don o Talento viene de Dios

Ø  CONOCIMIENTO: Viene por el estudio concentrado y diligente de la Palabra

Ø  HABILIDAD: Se desarrolla a medida que el don es ejercitado.

            Pablo en su carta a Timoteo, expresa esta verdad cuando dice: Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina (1 Timoteo 4: 16a). Consideraremos ahora 7 requisitos que debe cumplir el que va a predicar y enseñar la Palabra de Dios:

1.    DEBE SER REGENERADO (Haber nacido de nuevo)

2.    DEBE AMAR AL SEÑOR JESÚS

3.    DEBE AMAR A LAS ALMAS

4.    DEBE SER ASIDUO ESTUDIANTE DE LA BIBLIA

5.    DEBE SABER ORAR

6.    DEBE LLEVAR UNA VIDA LIMPIA

7.    DEBE SER APTO PARA EL TRABAJO

 

1. DEBE SER REGENERADO

            Esto parece demasiado obvio, pero es un hecho que hay literalmente miles de los llamados "ministros del evangelio" que nunca han experimentado el poder regenerador del Espíritu Santo de Dios. No saben lo que significa nacer otra vez y ser salvos por la gracia de Dios habiendo aceptado a Cristo como Salvador personal y confesándole públicamente como Señor de sus vidas. (Jn 1:12-13; 3:3-16 Rom 10:9-10 Tito 3:4-7).

            Solamente la persona en quien mora el Espíritu de Dios es apta para apreciar y promulgar la Verdad divina.

            Predicadores no regenerados son "ciegos guías de ciegos" con el hoyo como destino de ambos (Mateo 15:14). Pedro asemejó a los falsos pro­fetas a "fuentes sin agua". Estas atraen al viajero sediento, pero no pue­den apagar su sed (2 P. 2:17). Dios pregunta a los impíos: “¿que tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca?" (Sal.50:16).

 

2. DEBE AMAR AL SEÑOR JESÚS

            El predicador no debe ser impulsado únicamente por el sentido de obligación que el nuevo nacimiento impone a cada cristiano, sino que debe además sen­tirse constreñido por el amor de Cristo (1 Co. 9:16-22;2 Co. 5:14-15).

            Nuestro Señor mismo, como en todo lo demás, nos ha dejado ejemplo en este respecto. Fue su amor hacia el Padre lo que lo trajo a la tierra en sumisión voluntaria, para llevar a cabo la obra necesaria para nuestra salvación (Jn. 14:31).

            Nuestro Señor imprimió esta necesidad de amor en el corazón de Pe­dro al formularle la pregunta escrutadora: “Simón hijo de Jonás, ¿me amas? A esto Pedro contestó: "Si señor; tú sabes que te amo". Después de esta confesión de amor, Cristo le comisionó: "apacienta mis corderos".

            Esta conversación se repitió 3 veces como para enfatizar que el amor hacia Cristo debe ser la dinámica apremiante en todo servicio para él (Jn. 21:15-19). Pedro parece haber aplicado bien la lección en su corazón como puede apreciarse en su epístola (1 P. 1:7,8).

(Continuará)

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