martes, 26 de mayo de 2026

¿Qué es y qué simboliza la Pascua?

 

Introducción


Es evidente que la última cena que celebró el Señor con sus discípulos es la conmemoración de la pascua que se efectuó en Egipto la noche anterior en que se iba el pueblo a salir libre de la esclavitud a que estaban sometidos. Para esa noche, Moisés les había ordenado previamente que separasen el día diez un cordero o cabra.

 

Características que debía tener el cordero.

·         sin defecto, para ello debía haber una observación y selección del animal.

·         Se apartaba hasta el día catorce

·         macho de un año, ni más ni menos

·         en el día catorce se sacrificaba entre las dos tardes

·         la sangre se debía colocar en el dintel y en los postes de la casa.

·         Y en la misma noche se debía comer asada toda la carne, y si era mucho, se debía juntar con otra familia

·         Con panes sin levadura y hierbas amargas

·         lo que sobraba se debía quemar.

El ángel vería la sangre y pasaría de ellos, pero aquellos que no obedecieron (si es que hubo alguno), pereció su primogénito al igual que sucedía con los egipcios. En caso contrario, si había algún egipcio que hubiere puesto en ejecución todo lo que prescribió Jehová Moisés, de seguro que el Ángel hubiese pasado de largo por aquella casa.

Y esto ¿por qué?

 Porque a diferencia de otros juicios en que había separación entre Israelita y el egipcio, ahora no había tal situación. El hecho afectaba a todos por igual.

¿Qué nos dice ese hecho? El Juicio de Dios era para todos y el método de salvación era “universal”, es decir, útil para todos aquel que se apropiaba de ella. Además, ¿no dice la escritura que mucho otros pueblos salieron con ellos (Éxodo 12:38)?

 

Fiesta

Una vez que se produjo el Éxodo desde Egipto y hubieron pasado milagrosamente el mar rojo, Jehová, en el desierto estableció sus mandamientos y leyes. En Éxodo 13:3-10, Moisés lo había establecido como fiesta ritual. Y en Levíticos 23:4-8 se estableció esta como la primera fiesta del año religioso de Israel.

En esta fiesta se sirve a la mesa los siguiente:

ü  Matzá, que es el pan sin levadura.

ü  Hierbas amargas.

ü  Jaróset es un alimento preparado de sabor dulce, color oscuro, y aspecto pastoso.

ü  cuatro copas de vino:

1.       de Santificación: Dios separa a Israel de la esclavitud de Egipto, haciendo referencia a “Os sacaré de debajo de las cargas de Egipto.” (Éxodo 6: 6a)

2.       De la liberación: Dios libra a Israel de la opresión y los juicios sobre Egipto, haciendo referencia a “Os libraré de su servidumbre” (Éxodo 6: 6b).

3.       De la redención: Dios redime a Israel con poder y milagros, haciendo referencia a “Os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes” (Éxodo 6:6c).

4.       De la alabanza: Dios toma a Israel como Su pueblo y establece relación con ellos, en referencia a “Os tomaré por mi pueblo, y seré vuestro Dios.”  (Éxodo 6: 7a)  

ü  Huevos asados y

ü  Karpás, que es verdura remojada en salmuera

ü  Cordero asado

 

Simbolismo:

Encontramos dos simbolismos en la pascua. En el primero en el evento inicial y el segundo en la celebración o recordatorio de la pascua.

 

La pascua

En el primero es evidente que nos habla del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Dios había seleccionado un cordero perfecto (cf. Juan 6:27b). “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!" (Juan 1:29), había exclamado Juan el bautista cuando lo vio venir por primera vez para ser bautizado por él, y no se quedó allí, en otro día volvió a dar testimonio (Juan 1:36). Se había encontrado el cordero que iba a ser sacrificado para que todo aquel que se cobije bajo su sangre y sea salvado de la muerte eterna. Los hebreos, allá en el antiguo Egipto, había confiado que la sangre del cordero que estaba en los pilares y el dintel de la puerta haría que el ángel de la muerte pasaría de largo de aquella familia, del mismo modo los que hemos creído en la obra del Señor Jesucristo, su sangre nos ampara del juicio eterno, constituyéndonos hijos de Dios. Si lo personificamos de acuerdo a los hechos ocurridos aquella noche en Egipto, Dios ve la sangre de Cristo en nuestros corazones y pasa de largo. ¿Por qué? Porque en Cristo hemos sido justificado por Dios mismo:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” (Romanos 5:1).

“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira”. (Romanos 5:9).

“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…” (Romanos 5:9).

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gálatas 2:16).

Por último, tanto la Pascua como la obra de Cristo son resultados de la gracia de Dios para con nosotros; es decir, “para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:7). Y esta gracia no queda restringida a algunos, también otros pueblos fueron amparados por la gracia de Dios; así la obra de Cristo no queda restringida solo algunos, está disponible para todos, pero solo es efectiva solo para los se apropian de ella.

 

La fiesta

Dios estableció que existiese una fiesta que permitiese celebrar y recordad los sucesos que llevaron a Israel a la liberación. Cada plato o comida que servían recordaban la amargura que pasaron durante su esclavitud en Egipto. No era un recuerdo triste, sino un recuerdo para meditar; y también una fiesta donde se recordaba como clamaron a Dios y este los escuchó. Y como resultado “Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros;” (Deuteronomio 26:8).

                Ahora bien, es evidente que lo primero que pasa por nuestra mente para encontrar que simboliza esta fiesta, es la cena de Señor. Solo tenemos que recordar cuándo y cómo se instituyó la cena del Señor. Él mismo Señor Jesucristo había deseado celebrar la pascua (vea Lucas 22:15) y en esta fiesta, según piensan algunos eruditos, se estableció entre la tercera copa (la copa de redención o bendición) y la cuarta copa (copa de alabanza o consumación).

Lucas relata de esta forma como se instituyó: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:19-20; comp. 1 Corintios 11:23-26).

O sea, al igual que en la pascua, se hace memoria o se rememora lo que el Señor hizo por nosotros: “… en memoria de mí…”. No es una celebración donde hay tristeza, al contrario, hay alegría, hay esperanza. En otras palabras, se conmemora la victoria del Señor en cruz del calvario, sin esa victoria no estaríamos en la luz de su salvación. 

Pablo dice algo más, que el testimonio que resulta de celebrar la cena del Señor: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Co. 11:26). Anunciamos que la victoria de Cristo en la cruz y de la salvación que deriva de ella para todo aquel que ponga su fe en ella.

                Además, no es una extensión de la pascua vista desde otro punto. ¡No! Es una fiesta totalmente diferente. Los judíos la celebran una vez al año, con comidas particulares; y nosotros cada primer día de la semana (vea Hechos 20:7, 1 Corintios 16:2) como tenían costumbre los primeros cristianos, se celebra con pan y vino.

 

Conclusión.

                Encontramos que la pascua en sus hechos originales profetiza la obra de Cristo en la cruz del calvario como el cordero de Dios que con su sangre derramada nos da “vida”.

                Y, por otra parte, la fiesta de la pascua era un preludio o anticipaba la cena de Señor, teniendo presente que también es distinta en su forma como ya lo hemos explicado.

S.K.R.

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