¿De veras hay cosas que Dios no puede hacer? ¿No puede Dios hacerlo todo? Examinemos la Biblia para ver lo que Él mismo dice:
1.
Dios No Puede Mentir
“Pues sí”, dices, “está claro que Dios no puede mentir”.
Esta puede parecer algo obvio o incluso de trampa, pero aun así es
absolutamente cierta. La misma Palabra de Dios lo expresa así. “Dios, que no
miente” (Tit. 1.2). Dios es el único que puede afirmar eso. Aun Balaam
sabía esto, pues en Números 23.19 declaró: “Dios no es hombre, para que
mienta”. Hebreos 6.18 declara: “Es imposible que Dios mienta”.
2. Dios
No Puede Cambiar
“Por
supuesto que no”, dices, “Dios no puede cambiar”. Esto también es una verdad
obvia. Dios la afirma en Su Palabra, en Malaquías 3.6, “Yo Jehová no
cambio”. Esta es otra característica que pertenece solamente a Él. En
Hebreos 1.10-12 leemos: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y
los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos
ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y
serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”.
3. Dios
No Puede Permitir Que Los Pecadores Entren Al Cielo
“Bueno”, dices, “esto no lo tengo tan claro. NO sé si lo
creo o no”. Pero, ¿cómo sabemos que esto es absolutamente cierto? Porque es
Dios mismo que nos lo asegura, y recuerda, Él no puede mentir, como tampoco
puede cambiar. Entonces, si Dios lo ha dicho, es verdad, y será así para
siempre. Jesucristo dijo en Juan 3.3 y 5, “De cierto, de cierto [sin
duda] te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de
Dios... De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
Con razón uno podría dudar de la veracidad de lo que los
hombres afirman. Pero lo que encontramos en la Palabra de Dios (la Biblia) es
absolutamente verdad, y verdad para siempre (Salmo 119.89). Ahora bien, si Dios
no permitirá a los pecadores entrar en el cielo, es una noticia muy mala para
todos nosotros, porque Él también declara que “todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.23). Puede ser difícil aceptar
eso, pero hay que afrontarlo. Quizás antes creías que no eras mala persona,
pero ahora, por lo que Dios ha dicho, sabes que eres pecador. La Biblia dice en
1 Juan 1.10, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él [a Dios]
mentiroso”. Pero, ¿acaba aquí la historia? ¿No existe ninguna manera de
llegar al cielo? Vamos a seguir viendo las palabras de verdad que Dios nos ha
dado. En Juan 14.6, Jesucristo dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y
la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Explica que no hay varios
caminos, sino uno solo, y es Jesucristo mismo, porque solo Él murió por
nuestros pecados. “Siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos
5.8). Sabemos que es así, porque Dios lo ha dicho, y Él no miente ni
cambia. “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo
el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos
4.12). La salvación es solo por Jesucristo.
En una escena en la Biblia
un hombre preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” La
respuesta fue: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos
16.30-31). Si preguntas: “Pero, ¿no hay que hacer nada más?”, Dios responde: “Por
gracia sois salvos por medio de la fe... no por obras” (Efesios 2.8-9). Simplemente
cree a Dios, y confía en el Señor Jesucristo. Su Palabra es eternamente verdad
(Salmo 119.160). Ahora sabes que eres un pecador condenado; sabes que no hay
salvación por medio de buenas obras, rezos, o sacramentos. Sabes que Jesucristo
llevó tus pecados en Su cuerpo, y murió por ti. Sabes que debes confiar en el
Señor Jesucristo para ser salvo. Esas verdades están en la Palabra de Dios, y
Él no miente ni cambia.
Pero hay que hacer más que saberlo. Hay que responder.
Jesucristo manda: “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos
1.15). Dios promete perdón y vida eterna a todos los que, arrepentidos, confían
en el Señor Jesucristo.
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