sábado, 10 de diciembre de 2016

¿QUIÉN DEBE GUIAR?

LIDERAZGO ES SUMISION
Por tanto, un líder guía a través de su servicio, constantemente señalando todo el consejo de Dios, porque así, no establece su propio señorío (1 P. 5:3), sino el señorío de Dios. Al decir que Dios tiene un consejo completo ("todo el consejo de Dios"), él declara que Dios tiene señorío de su vida. Cuando hace saber este consejo, está presentando al pueblo de Dios la posibilidad de dirección divina para todos los aspectos de la vida. Sometiéndose él mismo a este consejo, ayuda a que otros obedezcan por medio de su propio ejemplo. Pero muchas veces la naturaleza del señorío de Dios en toda la vida, no es dada a conocer con claridad, por cuanto los guías fallan en comunicar todo el consejo de Dios.
Es necesario que los cristianos sean instruidos con todo el consejo de Dios, porque fácilmente pueden perder de vista el hecho de que viven en un mundo sujeto a la voluntad de Dios. La naturaleza pluralística de la sociedad moderna le predispone para creer que viven en varios mundos en vez de uno solo. Se habla del mundo del comercio, el mundo del deporte, de placer, de educación y muchos otros. Y contado entre éstos como un mundo separado, es el de la iglesia. En este último, todo el consejo de Dios tiene su aplicación, pero cada uno de los otros 'mundos' tiene su propio juego de valores. De esta manera existen reglas de conducta separadas para cada mundo sin que, al parecer, haya unas de aplicación universal. Normas de conducta para el hogar no funcionan en lo que es el vaivén comercial. Normas de conducta para el domingo no rigen los otros días etc. Un concepto relativista del mundo resulta desastroso. Donde ello existe, la adaptación constante a las normas que compiten entre sí producirá la desintegración de la integridad personal. Por esta razón, la totalidad del consejo de Dios requiere tanto énfasis porque sólo en su totalidad permite la integración de todos estos 'mundos' en un universo que hace sentido. Lo hace al proclamar que Dios es Señor sobre toda la vida y que su voluntad debe ser hecha en el hogar, la oficina, el colegio; en fin, en toda la vida. El trabajo del líder cristiano, por lo tanto, es declarar todo el consejo de Dios a fin de que hombres y mujeres cristianos se armen de los valores cristianos que son producidos por una mente cristiana verdadera, renovada en la imagen de su Creador.

EL LIDERAZGO ES UNA RESPONSABILIDAD TEMIBLE
El apóstol Santiago reconoce esto cuando él aconseja, "No os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación" (Stg.3:1). Pablo también está consciente de la responsabilidad que un guía tiene. Como tal que ha enfrentado y vencido la tentación de aceptar la conveniencia propia, él aconseja a los líderes poco experimentados en Éfeso, "Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos" (Hechos 20:28). Notemos el orden en que Pablo enumera sus prioridades. Si un hombre va a ser un sobreveedor efectivo del rebaño de Dios, tiene que cuidarse a sí mismo antes de ministrar al rebaño. Este pensamiento corre paralelo al de Juan. 21:15-19. Allí vemos que a la medida en que Pedro puede afirmar su amor para el Señor, puede entonces recibir la comisión para cuidar a las ovejas. De esta manera volvemos al concepto bíblico del liderazgo como servicio; primero a Cristo y luego a su pueblo. Si un guía quiere tener credibilidad como un declarante de todo el consejo de Dios, él mismo tiene que estar sujeto a todo este consejo.
Quizá la causa mayor de la extensa crisis de liderazgo cristiano en el día de hoy proviene de no reconocer la esencia de la naturaleza del servicio de donde brota este liderazgo. Tal falta conduce no sólo a la negligencia sino al desastre para el rebaño. Por eso Pablo predice, "y de vosotros (de vuestros líderes), se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos" (Hechos 20:30). El hombre que no mira por sí y el desarrollo de su propia relación como siervo de Jesucristo, luego iniciará el establecimiento de su propio señorío, buscando seguidores personales. He allí, la perversión completa del liderazgo cristiano; sabe del carácter del Anticristo (1Jn. 2:18-19). Hoy día nos referimos a ello, llamándole el culto de personalidad, y es demasiado común en el mundo cristiano. Pero Pablo no quiere nada de esto porque él sabe que la sujeción de los guías a la autoridad de Cristo es la clave para el bienestar del rebaño. Por esto, les exhorta a mirar por ellos mismos. Por esto les "encomienda a Dios y a la Palabra de su gracia" (Hechos 20:31).
Sin duda hay muchas cualidades involucradas en el liderazgo cristiano. Pero de mayor importancia que cualquier cualidad es la relación básica con el Señor de donde proviene el verdadero liderazgo. Para ser guía, uno debe ser guiado. Para ejercer autoridad, uno debe estar bajo autoridad. Para ser un verdadero líder cristiano, uno debe cargar una cruz que proclama, "Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.
Por Max Liddle
Traducido de "The Reaper"
Contendor por la fe  1984

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