lunes, 6 de noviembre de 2017

La enfermedad en la Biblia (Parte V)

La enfermedad puede ser causada por el mal comportamiento o el pecado en general

Leemos de casos sin referencia que la enfermedad venga directamente de Dios ni de Satanás.
●  Oseas 7:5, un rey: En el día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con copas de vino.
Juan 5.14, el paralítico de Betesda: Por el versículo que aparece a continuación acerca del paralítico de Betesda, parece que su parálisis se produjo a raíz de algún tipo de mal comportamiento en su pasado. 
●  Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.
Hay enfermedades en personas inconversas que son una consecuencia general del pecado, y no son atribuibles a maldad en ellos mismos, o a maldad en sus padres. No se menciona intervención Satánica tampoco. A veces una enfermedad motiva a algunos a buscar a Dios.
●  Juan 9:1-3 habla del ciego de nacimiento.  Al pasar Jesús vio a un ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? No es que pecó, éste ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

● Lucas 8:43 es parte de la historia de la mujer que tocó el borde del manto del Señor. Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y había gastado en médicos todo cuanto tenía… se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto.

Hay enfermedades que son directamente atribuibles a Satanás

Leemos en Lucas capítulo 13 acerca de la mujer encorvada. Obsérvese que trata de una persona inconversa y poseída de demonios. Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;  y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.  Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

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