domingo, 28 de enero de 2024

MUJERES DE FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO (25)

 

Ester

"No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». (2 Timoteo 1.7)

La historia está en el libro de Ester.


El nombre de Dios no aparece explícitamente en el libro de Ester, ni aparecen las leyes hebraicas ni tampoco la precisa referencia la oración. Pero su presencia y soberanía se manifiestan claramente en toda la historia. La liberación de los judíos file llevada a cabo en una serie de lo que parecen ser "casualidades"; pero Dios actúa en maneras misteriosas y la historia de Ester muestra su amor y protección hacia su pueblo terrenal.

Ester, la protagonista, es nombrada 54 veces en este libro que lleva Ml nombre, Fue una hebrea nacida durante el cautiverio en Babilonia, Cuando los persas obtuvieron el poder sobre los babilonios, permitieron que los judíos regresaran a Jerusalén después de 70 años de cautiverio, Muchos judíos regresaron a su patria, pero algunos, incluyendo la familia de Ester, escogieron quedarse en el país de su cautividad.

Leemos algo de la historia de Ester después de la muerte de sus padres Era una joven huérfana en Susa, capital de Persia, bajo el cuidado de su primo Mardoqueo que la había adoptado.

Hemos visto ya la manera en que Vasti, la reina de Persia, fue destronada. Los consejeros del rey Asueto propusieron una búsqueda para que otra mujer sirviera como reina en su lugar. Cada joven escogida tenía que pasar doce meses preparando su cuerpo para su presentación al rey. Al llegar su turno, la joven era llevada a pasar una noche con el rey.  Luego era colocada en su harén con el fin de permanecer allí, con la excepción de la mujer escogida por el rey para que fuera su esposa.

Entre las vírgenes llevadas a Susa estaba Ester, cuyo carácter, gracia y belleza ganaron el aprecio de todos los que estuvieron en contacto con ella. Aquella joven no pidió adornos ni cosméticos especiales cuando llegó su turno de ser llevada al palacio real para ser presentada al rey.

El rey Asuero se enamoró de Ester, así que puso la corona en la cabeza y la hizo reina en vez de Vasti. Además, hizo un banquete en su honor. Por mandamiento de Mardoqueo, Ester no reveló que era judía, siendo ella obediente a su padre adoptivo.

Sucedió que Mardoqueo, sentado cada día a la puerta del palacio del rey, oyó a dos siervos de Asuero conspirando para matar al rey. Lo denunció a Ester, quien a su vez notificó al rey. Los culpables fueron ejecutados y el incidente fue escrito en el libro de las crónicas del rey en su presencia.

Después de esto el rey Asuero ascendió al mayor puesto en su reino a un hombre llamado Amán, un instrumento de Satanás que esperaba el trato reverencial de todos. Mardoqueo rehusó arrodillarse delante de Amán porque él adoraba solamente al Dios verdadero. Amán, enfurecido, resolvió exterminar no solamente a Mardoqueo sino a todos los judíos que vivían en el reino y el rey estuvo de acuerdo. La población judía en todo el imperio sintió angustia al saber del horrible propósito de aquellos dos hombres viles y la ciudad de Susa estaba confusa. Pero Asuero y Amán se sentaron a beber.

                Mardoqueo, vestido del luto y cubierto de cenizas, fue por la ciudad lamentándose y proclamando aquellas noticias funestas. Cuando por fin la reina Ester llegó a saberlas, también se angustió, pero manó decirle a Mardoqueo que nadie podía entrar a la presencia del rey sin ser llamado. Dijo que el rey no la había llamado a presentarse delante de él por treinta días; si ella lo hacía estaría arriesgando su propia vida.

Mardoqueo mandó a decirle a Ester: "No pienses que en la casa del rey más que cualquier otro judío... ¿Y quién esta hora has llegado al reino?"

La historia parece una novela, pero vale la pena leerla detenidamente, el valor demostrado por la reina Ester nos inspira a testificar de Dios, cueste lo que cueste€ Fijémonos en el próximo mensaje que Ester le mandó a Mardoqueo: "Reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí... yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley, y si perezco, que perezca”.

Durante tres días Ester y sus siervas, Mardoqueo y los demás judíos ayunaron y oraron. Entonces Ester tuvo que actuar. Vestida en sus vestidos reales, llegó a la presencia del rey y fue bien recibida. Asuero le preguntó qué quería, y ella lo invitó a él y a Amán a un banquete que ella había preparado. Estando ellos en el banquete Ester los invitó a otro banquete al día siguiente.

Cuando el rey supo que Mardoqueo no fue honrado por el bien que había hecho avisando al rey de la conspiración para matarlo, mandó a Amán que le diera honor. Pero, sabiendo que Mardoqueo no le hacía reverencia, el enfurecido Amán preparó una horca para colgar a Mardoqueo.

Al día siguiente, durante el banquete, Ester hizo su petición, rogándole al rey que preservara la vida de su pueblo, los judíos, y la suya misma. "¿Quién es, y dónde está, el que ha ensoberbecido su corazón para hacer esto?' preguntó el rey. "El enemigo y adversario es este malvado Amán", dijo Ester.

 El rey Asuero, enfurecido, salió a su jardín y al regresar vio a Amán inclinado sobre el diván donde estaba Ester y pensó que Amán iba a violar a la reina. Entonces por el mandamiento del rey, Amán fue colgado en la horca que él había preparado para Mardoqueo. Así murió Amán y con eso se aplacó la ira del rey.

El rey le dio a Ester las propiedades de Amán y el puesto en su gobierno que Amán antes ocupaba se lo dio a Mardoqueo. Otra vez la reina Ester apareció delante del rey sin ser invitada, no solamente para su propio bien, sino el de su pueblo. Entonces Asuero les dio permiso a Mardoqueo y a Ester de publicar un edicto contradiciendo aquel de la exterminación de los judíos. En vista de que el primer edicto fue publicado en nombre del rey, una nueva orden que libraba a los judíos fue sellada por el rey y una copia del nuevo edicto fue distribuida en todo el país.

Como resultado de su intervención, cuando Ester puso su propia vida en peligro, los judíos fueron librados, aun honrados por la misericordia de Dios. Entonces ellos tuvieron luz y alegría, gozo y honra.

A Mardoqueo no le importaba haber sido despreciado por el enemigo de Dios. Luego él fue "estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo" (Ester 10.3). ¡Qué buen ejemplo es Mardoqueo para los creyentes hoy en día!

Ester no escogió ser judía expatriada, ni ser criada por un hombre que era su primo. No fue el deseo de ella ser esposa de un cruel rey. Pero cuando llegó la necesidad de arriesgar su vida para salvar a su pueblo, estuvo dispuesta a hacerlo, y dijo: "Si perezco, que perezca".

El nombre Ester significa "estrella" y en la historia de los judíos su nombre brilla hasta el presente, pues es conmemorada en su día nacional de Purim, porque ella salvó la vida a tantos judíos en Persia.

Es claro que Dios eligió a Ester para usar su influencia para interceder a favor de su pueblo. Su comportamiento ganó el aprecio de los siervos del rey, sus ayunos mostraron su deseo de proteger a su pueblo y su sumisión a la voluntad del rey resultó en el fracaso de los horribles propósitos del enemigo Amán.

El libro de Ester es un testimonio elocuente de la providencia del pensar cuando se presentan las circunstancias difíciles no debe ser de desesperación, sino de confianza. "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis" (Jeremías 29.11).

Rhoda Cumming

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