domingo, 28 de enero de 2024

Cristianos de un solo ojo

 

Todos los de Jabes dijeron a Nahas: “Haz alianza con nosotros, y te serviremos”. Y Nahas amonita les respondió: “Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel”.

 ... Los de Jabes dijeron a los enemigos: “Mañana saldremos a vosotros, para que hagáis con nosotros todo lo que bien os pareciere”. Aconteció que al día siguiente dispuso Saúl al pueblo en tres compañías, y entraron en medio del campamento a la vigilia de la mañana, e hirieron a los amonitas hasta que el día calentó; y los que quedaron fueron dispersos, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos. 1 Samuel 11


La historia de la antigüedad

Este incidente es tal que podría despertar la indignación de cualquier corazón humano. Nahas el amonita, enemigo de Israel, tenía bajo su poder a los habitantes indefensos de la comunidad de Jabes en Galaad. Estos no presentaron resistencia alguna a sus amenazas, sino que ofrecieron sujetarse, y rogaron que él hiciese pacto con ellos.

La demanda de Nahas, hombre despiadado, fue que ellos le permitiesen sacar el ojo derecho de cada cual. Esto significaría la pérdida de su línea principal de visión. “A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido”, Salmo 16.8.

Figura como el acto más encomendable de toda la vida de Saúl la pronta y noble respuesta que él dio al mensaje urgente de los de la ciudad asediada. El libró a la gente de Jabes. La gratitud de ellos nunca menguó, ya que leemos de aquella gente en la triste historia que figura en el último capítulo del libro. Cuando en son de burla los filisteos colgaron el cuerpo de Saúl, con los de sus hijos también muertos, en el muro de Bet-San, los hombres valientes de Jabes quitaron los restos mortales de allí y los enterraron, y luego ayunaron por siete días.

La lección para nosotros

¿Hay una lección espiritual en esta historia inspirada? Creo que sí.

Jabes significa “seco”. Así nos encontramos cuando no estamos gozando de la bendición de las fuentes de arriba, tipo de nuestra comunión con Dios, y de las fuentes de abajo, tipo de nuestra comunión con el pueblo del Señor. (Jueces 1.15) Cuando están abiertos y limpios estos canales del amor de Dios hacia nosotros, nuestras almas están guardadas. “Con amor eterno te he amado”, dice El en Jeremías 31.3, “por tanto, te prolongué mi misericordia”. Dice el versículo 12 del mismo capítulo: “Su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor”. Pero, cuando robamos a Dios de su debido lugar, llegamos a ser como jardín sin agua, secos. Así pasó con Israel: “Seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas”, Isaías 1.30.

Nahas quiere decir “serpiente”, y él es un tipo de Satanás, el gran adversario de nuestras almas. Nos tiene en desventaja cuando estamos secos y carecemos de resistencia contra sus intenciones maliciosas. Como Nahas, Satanás busca cómo conseguir una ventaja estratégica sobre el creyente. Es posible que alguno piense que no importa tanto el contar con un solo ojo, y se conformarían con ése. En lo físico puede suceder así, pero en lo espiritual ese ojo es nuestra facultad de discernimiento para ver las cosas como Dios las ve. El ojo izquierdo nos significaría aquella línea de visión inferior que es el punto de vista humano o natural.

¡Qué tragedia cuando nuestra visión espiritual se encuentra deteriorada! Se cuenta del almirante Nelson de la armada británica, que puso el telescopio a su ojo ciego sin ninguna consecuencia que lamentar para él, pero el cristiano no puede hacer esto en la oración. Si lo hace, pide mal; la gloria de Dios no será lo que persigue. El creyente de un solo ojo considera las cosas como el hombre natural y resuelve sus asuntos con criterios humanos. Al fin y al cabo, le resulta para mal en lo espiritual.

El ejemplo de Lot

Lot consideraba solamente la ventaja que parecía haber en lo personal cuando puso la vista hacia Sodoma. Aparentemente le sería un negocio excelente ubicarse allí, pero ¿cuál fue el resultado de no haber escogido su rumbo desde un punto de vista espiritual? Él llegó a afligir su alma justa cada día, viendo y oyendo los hechos inicuos de sus vecinos; 2 Pedro 2.8.

El trajo sobre sí el desprecio y el enojo de los impíos; vio el terrible juicio de Dios sobre su esposa; perdió sus posesiones; terminó la vida en una cueva, víctima del trato contrario a la naturaleza que le dieron sus propias hijas.

¡Cuán bueno es someternos a la dirección y disposición de nuestro Señor! Si no lo hacemos, tarde o temprano tendremos por qué lamentar una pérdida espiritual.

Hay quien nos ayuda

El pueblo de Jabes fue atacado por un poder abrumador, pero encontró ayuda en Saúl. Si el creyente se encuentra víctima del ataque de uno mayor, Satanás, él cuenta con otro quien es infinitamente más poderoso que Saúl. Es Uno que entiende, simpatiza y está siempre listo para librarnos del maligno.

Es el gran sumo sacerdote que está arriba; “En cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”, Hebreos 2.18. Fue así que Pablo pudo exclamar: “A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo”, 2 Corintios 2.14.

Nahas tenía por delante un propósito de largo alcance; él quería traer reproche sobre todo el pueblo de Dios. Así es el creyente que pierde su visión espiritual y ve las cosas como las ven los inconversos. El no sólo trae problemas sobre sí, sino da ocasión al enemigo de blasfemar el nombre de Cristo y reprochar a los que se congregan en ese nombre.

Ninguno de nosotros vive para sí. Si un miembro del cuerpo espiritual de Cristo padece, todos los miembros se duelen con él; si uno recibe honra, todos los miembros se gozan con él. Que no seamos ciegos en cuanto a las cosas divinas; que aprendamos más y más a apreciar la facultad de la vista espiritual, estimando todo con miras a la eternidad.

Santiago Saword

No hay comentarios:

Publicar un comentario