Introducción
A diferencia de algunos comentaristas, considero que este
tema abarca todo el capítulo 5 y hasta el 6:7. Se aprecia un contraste entre
ambos capítulos: el cuarto trata de los pecados cometidos por error o
ignorancia, mientras que el quinto expone pecados realizados deliberadamente,
los cuales difícilmente pueden clasificarse como simples equivocaciones.
Este sacrificio es similar al de la
expiación por el pecado y se conoce como ofrenda expiatoria. Estaba disponible
para todas las personas, incluso las más pobres, quienes podían presentar
únicamente un poco de harina.
Pecados Señalados
Encontramos al menos
los siguientes pecados:
1.
Negarse a declarar en algún
caso que es testigo (5:1)
2.
Tocar cosas impuras
(cadáveres, animales inmundos, impureza humana) (5:2-3)
3.
Hacer juramentos a la ligera
(o imprudentes) sin entender el fin del juramento, sea para bien o mal. (5:4)
4.
Pecar por yerro en las cosas
santas de Jehová. (5:15)
5.
Si quebrare algún mandamiento
de Jehová a sabiendas o no. Tenemos
prevaricación al no cumplir o ser fiel en lo que está bajo su cuidado: engaño
en depósitos o préstamos; robo o fraude; negación de haber encontrado algo
perdido; y juramentos falsos. (6:1-3).
Al analizar este pasaje vemos que se trata
de pecados comunes en la vida diaria. Surge la pregunta: ¿no ocurre que, aun
sabiendo lo que no debemos hacer, lo hacemos? Jóvenes y adultos pueden
exponerse a imágenes que fomentan la lujuria; también podemos preguntarnos si
hemos sido fieles con el dinero confiado para una compra. Tomar algo sin
permiso es conscientemente violar un mandamiento del Señor, y, por tanto, pecar
deliberadamente.
¿Qué sucedía?
Dios en su misericordia proveyó diferentes
formas de acercarse según la capacidad económica del pecador. No porque fuera
muy pobre que había de obviar este acto de sacrificio de expiación; todos somos
pecadores, no importando nuestra condición social, para Dios eso es lo de
menos. Para los más pobres proveyó que podían ir al campo y cazar dos palominos
o dos tórtolas o llevar un poco de flor de harina.
Además, si había robo o fraude, el culpable no podía
quedarse con lo sustraído, aunque hubiera hecho el sacrificio. No bastaba con
el arrepentimiento: Dios mandaba restituir lo defraudado más una quinta parte,
es decir, una quinta parte, o sea el 20%, adicional del valor.
¿Qué simboliza?
Evidentemente en nuestra vida como cristianos pecamos y
esto provoca que nuestra comunión con el Padre se corte por algunos instantes. Esto
provoca que nuestra conciencia comience aquejarnos y a llevarnos al
arrepentimiento, y al confesarlos sentimos en alivio del perdón.
¿Por qué?
Porque tenemos un abogado que intercede
por nosotros cuando confesamos nuestras faltas (veas 1 Juan 2:1). Su sangre nos
limpia de esos pecados. No solo su sangre nos quitó el Pecado como esencial,
sino que aquellos que nuestro viejo hombre nos induce a cometer, el Señor
también ha hecho propiciación por aquellos (1 Juan 2:2).
Aunque recibimos perdón, las consecuencias
del pecado deben afrontarse. Por ejemplo, si hemos robado, la justicia humana
impondrá una pena, o nosotros mismos debemos resarcir el daño causado.
Resumen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario