lunes, 8 de agosto de 2016

Doctrina: Cristología. (Parte VIII)

V. La Deidad de Cristo.


A) Introducción.


Es uno de los puntos más controvertidos de la Cristología, ya que existen dos fuerzas antagónicas entre sí que pugnan por dejar cual es la idea más firme sobre este tema. En el pasado ha habido discusiones en concilios entre los que abogan una idea y los que quieren clasificarla como herejía. Quienes eran partidario de ella se enfrentaban (“justificaban”) con la fuerza para demostrar que ellos tenían la razón. No se terminaba de clasificar como era herética una de ella cuando aparecía otra.
Es curioso que ambos grupos usaban la Biblia para exponer sus ideas, pero ni aun así se ponían de acuerdo. Usaban pasajes similares y le daban connotaciones distintas para mirar sus puntos de vista.
Al mirar retrospectivamente podemos ver que quienes defendieron la doctrina de la Deidad de Cristo hicieron un gran esfuerzo y una tenaz lucha para mantener pura esta doctrina.
Recurramos a la Escritura y veamos lo que nos dice respecto a la Deidad de Cristo. Ella es la fuente de todas nuestras doctrinas, con respecta a esta encontramos evidencia a lo largo de toda la Biblia.
B)   Evidencias
En el Antiguo testamento encontramos profecías que hablan de que el Mesías es Dios. Encontramos que:
1.    “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” (Salmo 110:1);
2.    “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas. 5:2).
3.    Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Isaías 7:14).
4.    He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra (Jeremías 23:5-6).
Esta breve recuento de profecías las podemos terminar con las palabras del profeta Isaías: “El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel.  (Isaías 9:8 cf. Juan 1:1).
En el nuevo testamento encontramos el cumplimiento de estas. Veamos que nos dice de ellas:
1.    El mismo Señor usa la referencia del salmo 110:1 cuando les pregunta acerca de lo que ellos pensaban del Cristo (Mateo 22:41-46) para que los fariseos entendiesen que él era el Mesías el Hijo de Dios. El autor de la Epístola a los Hebreos (1:13) expresa directamente que el Hijo de Dios es quien introdujo al “Primogénito” en el mundo.
2.    El pasaje de Miqueas. 5:2 fue reconocido por los rabinos como mesiánico y ellos mismos rápidamente se lo indicaron al rey Herodes (Mateo 2:1-6). Y en Juan 7:42 se vuelve a expresar acerca de donde nacería el Mesías.
3.    Las palabras del ángel (Mateo 1:21-23) que le declara a José en sueños, dieron cumplimiento se cumplimiento de la profecía  que Isaías (7:14) escribió como setecientos años antes que naciese JESÚS. No olvidemos que el nombre que la profecía le da al niño es “Emanuel”, que quiere decir “Dios con nosotros” (v. 23).
4.    Si bien esta es una profecía que podemos llamar escatológica, para los tiempos futuros o que en el futuro se completará, bien podemos decir que ella ya empezado a cumplirse. Podemos citar algunos pasajes.
Primero diremos que renuevo es una figura didáctica para representar a Señor Jesucristo; ya Isaías la había usado para expresarse del Siervo sufriente: “Subirá cual renuevo” (53:1), sobre todo porque este capítulo de Isaías es uno de los  más expresivos pasajes, desde el puntos vista de los observadores de Judío, de cómo tratarían al Mesías, que no pudieron reconocer, porque no iba de la forma ellos esperaban que fuera a manifestarse a Israel  (v. 2).
Veamos algunos pasajes para comprobar lo que hemos dicho, que en parte se ha comenzado a cumplirse la manifestación del Mesías ante su pueblo:
a)    Entendiendo que la expresión renuevo corresponde al Señor Jesucristo, entonces Él ya vino (Mateo 1:18-25; Lucas 2:1-7).
b)   Los Magos del Oriente sabían que este renuevo había nacido, por eso preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (Mateo 2:2)
c)    Gabriel, el ángel enviado por Dios dio el anuncio a María y le explicó que el Hijo que nacería de ella tendrá cualidades divinas y tendría el trono de David: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;…”  (Lucas 1:32); “y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:33).

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