lunes, 8 de agosto de 2016

Figuras simbólicas en la Biblia (Parte VIII)

VIII - El cuerpo y su vestimenta



La cabeza es vista en las Escrituras como el asiento de la vida y autoridad. Al dar su vida, Jesús inclinó la cabeza, Juan 19.30. Herodías pidió la cabeza de Juan Bautista, Mateo 14.7. “Levantará Faraón tu cabeza... quitará Faraón tu cabeza”, Génesis 40.13, 19. Cristo es cabeza de todo hombre, 1 Corintios 11.3; de la Iglesia, Colosenses 2.19; del universo, Efesios 1.22, Colosenses 2.10.
El cabello se relaciona con la gloria o dignidad de uno y la cabeza rapada es señal de vergüenza. Para el orgulloso Absalón el cabello era símbolo de su hermosura y para Sansón, de su separación y fuerza; para la rebelde Israel en la gran tribulación, la cabeza rapada de la mujer simbolizará la nación, Isaías 3.24.
El control sobre el cabello exterioriza sumisión a una autoridad superior: El nazareo tenía que dejarlo crecer, contrario a la costumbre de sus conciudadanos; a los sacerdotes aprobados para servicio en el templo milenario les será prohibido tanto raparse como dejarse crecer el cabello por tiempo indefinido, Ezequiel 44.20; véase también Levítico 21.5. La mujer cristiana deja crecer su cabello en señal de la gloria que Cristo ha impartido a la Iglesia que es su cuerpo, pero el varón no deja crecer el suyo en señal de que hay una autoridad superior a él en la iglesia, 1 Corintios 11.
La capa y la túnica parecen encerrar la idea de una debida relación de uno ante los demás; o sea, la desnudez cubierta. Ejemplos tenemos en Adán y Eva; Booz con Rut; Jeroboam con su capa nueva, queriendo gobernar toda la nación, pero fue rota la capa, como sería la nación.
El cinto nos señala la preparación personal y la disposición de servir. Hechos 12.11. Una figura del Israel indolente fue el cinto podrido, Jeremías 13.1 al 11.
El velo o cualquier otra cubierta para la cabeza es señal de sumisión para la mujer y vergüenza para el varón; la diferencia de interpretación se debe a que ella es gloria del varón pero él es gloria de Cristo.
Este símbolo es parecido al del cabello para la dama, pero con la diferencia de que la condición del cabello es de uso constante y de un largo relativo, pero el cubrirse la cabeza es momentáneo. De allí la diferencia en 1 Corintios 11; la cubierta se refiere a la reunión en iglesia. Fue sólo al ver a su esposo que Rebeca tomó el velo, Génesis 24.65. David en su destierro cubrió la cabeza y quitó los zapatos, 2 Samuel 15.30.
         Cuando Amán supo de su derrota, cubrió la cabeza, Ester 6.18. El varón no afrenta su cabeza en la congregación por cuanto Cristo es su Cabeza. La vestidura en general revela el carácter o la condición de uno. Tan pronto que pecaron nuestros primeros padres, ellos veían la necesidad de cubrirse, Génesis 3.7. La última mención de vestiduras dice que son las acciones justas de los santos, Apocalipsis 19.8. El creyente está ordenado a vestirse en sentido figurativo: Efesios 4.24, 6.11, Colosenses 3.12, 1 Tesalonicenses 5.8.
El zapato o el calzado perece estar relacionado con la seguridad y dignidad personal. Uno se quitaba los zapatos para mostrar reverencia, Éxodo 3.5, y el calzado ajeno para mostrar repudio, Deuteronomio 25.9, Rut 4.7. Vendieron al padre por un par de zapatos, Amos 2.6. El creyente, como el hijo pródigo al regresar, se calza del evangelio, Efesios 6.15.

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